8 jul 2020

MIGUEL COYULA: “Creo que no existe un país libre”

Alfonso Quiñones me llamó para decirme que pasaría por casa con Rafael Alcides y Miguel Coyula. Ambos estaban en República Dominicana para presentar Nadie (2017), un documental sobre el autor de Agradecido como un perro que acabó siendo premiado en el Festival de Cine de Funglode.
Soy un coleccionista de noches inolvidables y esa es una de ellas. Fue la primera vez que vi a Miguel Coyula y la última que le di un abrazo a Rafael Alcides. Aunque teníamos a Santo Domingo de fondo, nunca salimos de La Habana. Miguel proyectó sus cortos, Rafael no paró de darnos lecciones de vida.
Además de admira a Coyula por su obra, me estremece la valentía con la que él y su compañera, Lynn Cruz, enfrentan día a día la fuerza bruta de una dictadura que ha perdido todo escrúpulo y ya no cuida las formas ni mide los actos. La noche que nos conocimos hablamos de todo esto.
Agradezco a Marta Aquino, la madre de Miguel, por prestarnos su buzón para comunicarnos. Admito que la estructura de preguntas y respuestas aquí es solo un formalismo. Es como si el guión de una película se hubiera escrito cuando ya estaba lista para ser proyectada.

 

Hace más de 20 años, tu padre me enseñó una Habana que yo desconocía y me contó sus amores con una ciudad a la que le había dedicado su vida. Si hoy te pidiera que me enseñes La Habana actual, ¿a qué lugares iríamos?

Algunos amigos extranjeros se han quejado de mí como guía turístico. Los he llevado al cementerio Colón, a las ruinas del edificio Riomar en la Puntilla, a la explanada rocosa de la playa del Chivo en la Habana del Este… Son lugares muy específicos los que tienen magia para mí. 

Gran parte de la ciudad es una cacofonía de colores que la hiciera infilmable si no existieran las técnicas de posproducción para transformar espacios y colores. La ciudad está destruida por el tiempo y por los frankensteins construidos por nuevos ricos y, aún peor, por los funcionarios que toman decisiones para proyectos mayores. 

Esto se aplica también al vestuario. El nuevo sentido del gusto ha explotado en todas las direcciones. Cuesta trabajo apuntar la cámara azarosamente y dejar la imagen tal cual, sin tener que retocarla en postproducción. Creo que por eso mi único documental es casi completamente en blanco y negro. 

La estilización de la imagen se aviene más a la ficción. Por esto en Corazón azul, mi nueva película, estoy construyendo otra ciudad en la pantalla con el uso del collage digital, combinando lo que más me interesa de distintas locaciones. 

 

Hagamos una tercera parte de Memorias…, sentemos al personaje del subdesarrollo frente al personaje del desarrollo. ¿Dónde ocurriría y qué pasaría?

Pudiera ser en una colonia espacial en Marte. Ambos irían a morir allí. 

 

Escribe una biografía de no más de 50 palabras sobre los siguientes personajes: Mario Coyula, Rafael Alcides, Tomas Gutiérrez Alea, Edmundo Desnoes y Lynn Cruz.

Tomás Gutiérrez Alea y Edmundo Desnoes: Siendo adolescente vi Memorias del subdesarrollo. Me enseñaron a pensar el cine cubano como inadaptado en una narrativa subjetiva y abierta.

Mario Coyula: Arquitecto, profesor y mi padre. A su lado viví la apreciación de casi todas las formas artísticas. Principios sólidos en un país donde parecen líquidos.

Rafael Alcides: Poeta prohibido, torrente de emociones, su propia vida era poesía.

Lynn Cruz: Actriz prohibida, musa. Compañera de vida, de cine y de censura.

 

Si hubieras tenido la posibilidad de vivir en un país libre, ¿cómo sería tu cine, de qué tratarán tus películas? 

Viví en Estados Unidos cerca 10 años y creo que no existe un país libre. En Cuba me han censurado los contenidos por razones políticas en Estados Unidos por razones comerciales o puritanas, sin embargo, allí podrías alquilar un cine mostrar tu película sin que te hagan una redada policial para impedirla… pero el cine probablemente estaría vacío. 

El ideal de libertad en Cuba para muchos es no buscarse problemas con el gobierno, en Estado Unidos la capacidad de comprar es la ilusión de libertad de otros tantos. Por eso es importante mantener la libertad individual en cualquier contexto para ser verdaderamente independiente, aunque implique que tu obra no se pueda exhibir.

Siempre aparece un lugar por pequeño que sea. Hay muy pocas cosas en la vida que podemos controlar. Yo he encontrado la libertad en el cine, aunque se traduzca en años para terminar una película. Muchas personas me han apoyado voluntariamente, en gran parte mis películas se hacen con favores. Pero en el momento en que tocas puertas para pedir dinero, casi siempre vienen los compromisos.

Por ejemplo, para mí es un placer poder criticar públicamente a dos gobiernos actuales: El Cubano y el de Estados Unidos. En el campo artístico tampoco podría tolerar que un productor me diga que es lo que está de moda, o qué tengo que cortar. No puedo ver esta profesión como una carrera. Mis personajes siempre son inadaptados en cualquier circunstancia, en cualquier país, y aunque sus conflictos, sean políticos, sexuales, o existenciales, esa premisa permanecerá siempre. 

 

Llegamos a la última pregunta. Hace un momento te pedí contención. Ahora, todo lo contrario. ¿Por qué volviste, hasta cuando te piensas quedar?  

Regresé en cuanto terminé Memorias del desarrollo porque me estaba asfixiando. Nunca me interesó la sociedad de consumo, por eso no tuve problemas al regresar. Mi forma de vida es monacal, única manera de garantizar seguir filmando y arreglar la cámara o la computadora si se rompe. 

Nací aquí y mientras tenga proyectos en esta realidad, permaneceré aquí. Conozco a algunos que pueden hacerlo fuera, yo no. Para mí no tiene sentido hacer cine sobre Cuba desde otro país. Incluso cuando me invitan a dar talleres fuera de Cuba, siempre trato de que no sea más de dos semanas. 

El país para mí es la pequeña burbuja de personas con las que sientes afinidad, fuera de eso existe un mundo físico mucho más grande en esta isla, que hay que transitar de vez en cuando, pero rara vez me interesa. Puede que en el futuro haga películas en otros países, no sé, pero tendrían que darse las circunstancias para crear otras burbujas.

También me gustaría filmar en Marte, pero esa posibilidad no la veo cercana.

1 comentario:

luis dijo...

Las reuniones del núcleo del PCC son cada 15 días, es por eso que no puede estar más de 2 semanas si regresar.