Fui injusto con Vicente Feliú. Por mucho tiempo creí que había hecho una sola canción: “Créeme”. Oyendo a Ivette Cepeda recordé “1974. Canto No. 1”. Rectifico, ha hecho dos canciones. El resto de su tiempo lo ha invertido en recorrer la obra de Silvio de punta a punta, como un sabueso, buscando inéditos, rarezas, ripios… lo que sea.
Muchas veces al día regreso a mi país o me vienen a la cabeza infinidad de cosas suyas que me hacen cubano. Nunca pienso en nada de Vicente Feliú. Solo doy con él cuando se atraviesa en una noticia, como aquella vez que salió como un perro a ladrar contra Pablo Milanés, para que no se oyera lo que el honesto trovador estaba diciendo.
Hoy he vuelto a dar con Vicente en Diario de Cuba, donde se recoge un comentario suyo en Cubadebate. Allí, pide privar del acceso a Internet a todo el que disienta del régimen. "Habrá que hacer como cuando la guerra revolucionaria. Si los empleados del imperio serán los únicos que tengan los recursos de conexión, entonces habrá que quitárselos”, dice.
Feliú se refiere al Festival Clic, que se celebra justamente hoy y es organizado por la Academia Blogger, de Generación Y, el proyecto Estado de Sats y EBE, quien auspicia en España un evento considerado el más importante de las redes sociales en idioma castellano.
Otro lector, Rafael Santiago, fue aún más rabioso y se comportó como un machete en plena zafra: "Sin que me quede nada por dentro, yo los dejara que se reunieran en su evento (…) los cogiera a todos y los encausara, y no les dejaba ver más el sol hasta que ya no pudieran ni caminar", asegura.
Después de esas palabras, no creo necesario argumentar nada más. Solo le pido a Vicente Feliú que me crea, cuando le digo que se han convertido en unos fascistas.
*Un anónimo, que presumo del entorno de Vicente Feliú (a lo mejor fue él mismo), me instó a retirar la foto que originalmente aparecía en este post (donde el inefable trovador convertía una guitarra en ametralladora). Gracias a esa amenaza, se me ocurrió acudir a Alen Lauzán. Pocos minutos después de haberle enviado mi solicitud por Twitter, llegó la ilustración. No sé cómo agradecerles (al anónimo y a Alen) el lujo que significa una obra original de uno de los más importantes artistas gráficos cubanos, autor del ya mítico periódico Guamá, en El Fogonero.







