19 may 2022

3636


No importa que no te crea
cuando le jures
que ya viste pasar
el autobús que leíste ayer,
en la novela de John Steinbeck

que te robaste 

de la biblioteca municipal.

Tampoco te sientas mal

Si duda que de su color rojo

o de que la viste atravesar

cada día de tu infancia,

mientras cruzaba en dirección

al mediodía de Palmira

o la noche de San Fernando.

Tú concentrate en lo importante,

que es el recuerdo

de las caras desconocidas,

en esos rostros

que se te pueden borrar

de una manera irrecuperable.

Porque ella puede estar

ahí adentro,

mirando por la ventanilla

o con los ojos cerrados,

tratando de volver

a una tarde que ya no existe

o a un aguacero

que va a caer en su ausencia.

—¡3636! —dile

que era su número

y que tenga que creerte.

Porque de lo contrario todo

se borrará de repente.

Incluso ustedes.

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