19 abr. 2014

Un hombre deshabitado, transcurrido


"Silvio, cuando no tenía un centavo, 
ofrecía cien mil o un millón por el unicornio azul. 
Ahora puede pagar varias veces esa cifra, 
pero ya no sabría qué hacer con un unicornio, 
ni azul ni de cualquier otro color."
Un post de Wichy Gacía Fuentes en Facebbok

Silvio Rodríguez ha empezado a dar pistas sobre su próximo disco. Algunas piezas, tocadas durante su reciente gira por México, formarán parte de él. Aún cuando entre ellas hay una composición mitológica, el preludio anuncia algo que parecía imposible: será un álbum todavía peor que el anterior.
Dada la comprensible falta de inspiración del trovador (con ese tranque mental y esos miedos a lo desconocido, no hay musa que se arrime), le ha echado mano otra vez a un manojo de canciones viejas y algún que otro —siempre lamentable— estreno.
Mi decepción con el Silvio actual es directamente proporcional a mi incondicionalidad con el del pasado. Todavía conservo, en un cofre dentro de mi iTunes, las grabaciones precarias y casi clandestinas de las obras más difíciles de encontrar.
Cada vez que abro ese tesoro, tengo que volver a oír la tetralogía que integran “Dibujo de mujer con sombrero”, “Óleo de mujer con sombrero”, “Detalle de mujer con sombrero” y “Mujer sin sombrero”. Leí en una entrevista que ese conjunto, compuesto en 1970, sería incluido en un disco que al final nunca hizo.
Después de esperar por ellas durante tanto tiempo, por fin aparecen en Amoríos, donde se les ha hecho demasiado tarde y suenan irreconocibles, desenamoradas… aunque siempre acordes con el Silvio actual, ese individuo que mantiene uno de las actitudes más conservadoras sobre la Cuba de hoy.
Es curioso, el último disco de Pablo Milanés, Renacimiento (2013), está hecho solo de canciones nuevas y es uno de los mejores de toda su carrera; el próximo de Silvio, aun cuando le echa mano a viejas épocas, es el de “un hombre deshabitado, transcurrido”.

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