18 julio 2011

El primer café

Con el primer café siempre llegan hasta mí la voz que tenía mi abuela Atlántida al amanecer, un voluminoso susurro que se confundía con la estática del viejo Westinghouse (el radiecito donde mi abuelo Aurelio trataba de sintonizar La Voz de los Estados Unidos de América, “porque si no —decía él—, no nos vamos a enterar nunca de lo que en realidad está pasando”).
Con el primer café siempre llegan hasta mí los olores que tenía mi pueblo a primera hora de la mañana, cuando el sol se acostaba encima del potrero de Felo López y le caía encima a los cañaverales de Ciprián Piz. Aquel sol, aunque les parezca raro, solo salía allí, jamás ha sido igual en ninguna otra parte.
Con el primer café siempre leo las cosas que necesito para empezar el día. Incluso antes de revisar cualquier diario, me hace falta alguna frase inspiradora de los mismos maestros de siempre. La lista es larga, pero irremplazable. En un estante que tengo a mi izquierda caben todos los libros de los que no me puedo zafar.
Después del primer café dejo de ser yo para darle paso a la vida cotidiana (Mario Dávalos dice que “de lunes a viernes hay que tragar muchas cucharadas de mierda para poder ser libres los fines de semana”). Ahí está, su aroma ya me alcanza, el ritual no durará casi nada (como buen ritual que se respete y se desee); pero en las próximas 24 horas nada podrá compararse a lo que él provoca.

17 julio 2011

Sin música, la vida sería un error

La revolución que se ha producido en las maneras de comunicarnos, ha trastocado también la distribución y el acceso de la música que consumimos. El deseo de ir a una tienda de discos y descubrir por azar los acordes y los versos que nos haría compañía en lo adelante, se sofocó sin que nos diéramos cuenta, sin que nadie nos avisara.
El disco, no ya como objeto, sino como estructura de un discurso artístico, también está en peligro de extinción. La manera en que los músicos dialogaron con sus públicos durante casi todo el siglo XX, ya no parece funcionar. Por eso se acude cada vez más a las formas más insólitas para distribuir las creaciones. La más extravagante que he visto hasta ahora fue a través de las cosechas de Farmville.
No pocos creadores se han desconcertado con este cambio brusco e irreversible. Esta mañana, en su cuenta de Twitter, Andrés Calamaro nos alertaba de que Prince había amagado con dejar de grabar discos. “Prince no puede equivocarse. Deberíamos grabar para nosotros y no compartir la música. Guardarla como un cuadro en la pared de tu casa”, dijo Andrés.
No puede contenerme y escribí algo en lo que creo firmemente: Cuando la música no se comparte es todavía silencio; las canciones existen cuando empiezan a ser de otros. Con gentileza, Andrés no solo le dio un retweet a mi idea, sino que la respondió con una frase inmejorable: “Sin música, la vida sería un error”.
Con una humildad escalofriante, Umberto Eco ha comenzado a reescribir El nombre de la rosa para “agilizar algunos pasajes y refrescar el lenguaje". El escritor italiano está empeñado en que su mejor obra sea “más accesible a los nuevos lectores” y se adecue al siglo XXI.
Algo semejante tendrán que hacer los músicos que harán la banda sonora de los tiempos por venir (y estoy convencido de que Calamaro estará entre ellos).  Porque cualquier solución que nos conduzca al silencio, como adviritó el propio Andrés, es un error craso.

16 julio 2011

Crímenes perfectos

Trató de escribir lo que quería en Twitter, pero lo que tenía en mente era mucho más largo. Una idea así no cabría jamás en 140 caracteres. Le pidió su celular a un amigo común, pero se negó a dárselo (quién sabe si por precaución o recelos). Acorralado por sus deseos, vencido por sus ansias, escribió su nombre y le dio send.
Llegó al mismo tiempo a todas las redes donde estaba subscrito. Esas pocas letras (solía ponerlo con una de menos) son la única prueba que hay de su muerte. A falta de otra pesquisa, en ellas está el desenlace del confuso episodio. Todo tiene que quedar despejado en cinco caracteres.  
Queda, pues, escoger entre el día y la noche, la Luna o el Sol, el asesinato o el suicidio.

15 julio 2011

Tres poemas más en Efory Atocha

Mi querido amigo L. Santiago Méndez Alpízar (Chago) se la pasa recabando poemas  cubanos donde quiera que haya alguien capaz de escribirlos. Así es que su blog Efory Atocha se ha convertido en uno de los más intensos y abundantes muestrarios de nuestra poesía (y a veces de la ajena). Chago publicó ayer, en su bitácora madrileña, tres poemitas míos. Pongo uno aquí con la excusa de invitarlos a pasar por Efory Atocha. Allí encontrarán un mundo de cosas más.

LUGARES COMUNES
El parque de Ranchuelo es un verso
del mejor poeta de tu generación.
La iglesia de Manicaragua
es el capítulo final de una historia
donde no se distinguen
los buenos de los malos.
El cine de Cienfuegos
es una selva tropical
donde Sandokan vence,
uno por uno,
a todos los villanos de tu infancia.

No dejes que se te olviden
los nombres de esos lugares
que perderás de vista
cuando alguien apague
la luz impredecible del sueño.

14 julio 2011

Volviendo al tema, con Félix Masud

Conocí a Félix Masud hace ya algunos años, en un viaje desde El Vedado hasta Cienfuegos. Durante casi todo el trayecto hablamos de Grandes Ligas. En ese entonces aún yo vivía en Cuba y apenas tenía acceso a las noticias del Big Show. Gracias a aquella conversación, puede enterarme de las hazañas de Ken Griffey Jr. y de otros dioses del mejor béisbol del mundo.
Si mal no recuerdo, esa noche fuimos al 5 de Septiembre a ver un juego de Cienfuegos contra Pinar del Río. En aquel entonces los Elefantes aún eran los Camaroneros. Faltaba mucho para que se convirtieran en esa poderosa manada que hoy me llena de orgullo. Ahora que lo pienso, esa fue la última vez que fui al estadio de mi provincia.
Nunca más supe de Félix Masud hasta hoy, que le veo en una noticia en Granma. El académico norteamericano, dice la nota del diario oficial del régimen, prefirió no participar en un foro internacional en Cuba, debido a las degradantes regulaciones que le impusieron en su país para poder viajar a la Isla.
Si hay algo degradante, verdaderamente degradante, Félix, son las regulaciones migratorias  que le impone el gobierno de Cuba a tus compatriotas (y no me refiero a los estadounidenses, obviamente). Nadie ha sido más vejado en un consulado que un cubano en cualquiera de esas oficinas donde ondea la bandera de su propio país.
Te envidio esa libertad que disfrutas como norteamericano de entrar y salir de ese país cada vez que quieras. Los cubanos, en cambio, estamos privados de ese derecho (que es es mucho más sagrado que el que tú defiendes ahora). Antes de exigirle a cualquier nación que deje viajar a sus ciudadanos a Cuba, primero hay que exigirle a Cuba el derecho que tienen todos los cubanos de volver a su patria cada vez que quieran.
Si alguna vez volvemos a coincidir, ya podremos hablar de Grandes Ligas en igualdad de condiciones. Hace 10 años que vivo en República Dominicana. Aquí a nadie se le ha ocurrido nunca prohibirle a la gente el mejor espectáculo posible de su deporte nacional. Por cierto, como sé que eres de los Medias Blancas de Chicago, ¿qué te parece Alexei Ramírez?

09 julio 2011

Wendy Iriepa, la habanera que expulsaron del "paraíso"

Wendy Iriepa es una habanera bellísima. Tiene 37 años y desde hace 4 es mujer.  El 22 de octubre de 2007, el cambio de sexo aún no se había aprobado en Cuba oficialmente. Pero, gracias a las influencias de Mariela Castro, ese día Wendy pudo deshacerse del cuerpo de hombre donde había permanecido encerrada.
La gratitud de Iriepa con la hija de Raúl Castro, la llevó a convertirse en su edecán en el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex). “Trabajaba en protocolo, por lo que degustaba y custodiaba los alimentos de Mariela, además de revisar los regalos que le hacían”, confesó Wendy a Diario de Cuba.
Pero su suerte cambió radicalmente cuando se enamoró de Ignacio Estrada, un activista independiente que es perseguido por sus críticas al régimen. Meses antes, Mariela le había prometido a Wendy que sería la madrina de su boda. Cuando supo de su romance con el disidente, cambio su promesa por una amenaza de despido si se seguía compartiendo la cama con un “traidor”.
“A Wendy la han expulsado del Cenesex no por ser el enemigo, sino por algo mucho más simple, la han expulsado por acostarse con el enemigo, es decir, con alguien que pertenece a una entidad independiente”, denunció Leannes Imbert Acosta, directora del Observatorio Cubano de los Derechos LGTB (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgéneros).
Por estos días se celebraron los 50 años de unas reuniones que Fidel Castro sostuvo con los intelectuales cubanos en 1961. En aquella ocasión, el Comandante en Jefe puso su pistola encima de la mesa para dejar claras sus intenciones a los presentes. “¡Tengo mucho miedo!”, dicen que dijo Virgilio Piñera. Medio siglo después nada ha cambiado. En el sexo, como en la literatura, dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada.