11 agosto 2026

Tienda de recuerdos


En un oscuro callejón de Budapest,
siguiendo el rastro de un artesano
que vendía gorros de piel,
dimos con un local
donde se exhibían
condecoraciones comunistas,
insignias, charreteras
y gorras del viejo ejército,
juguetes del “campo socialista”,
radios VEF y hasta una zunka
—un bolso militar soviético—
que estuve tentado de comprar.
Diana, molesta, me preguntó
si sería capaz de salir a la calle
con “eso tan viejo y feo”.
El vendedor, tratando
de convencerme, la abrió
para mostrármela por dentro.
—Tuve una —le aclaré.
—¿Cubano? —acertó
a preguntar.
No dijimos nada más.
Nos despedimos con un gesto
cómplice,
una especie de santo y seña
del pasado que compartimos
y que ahora él remataba
en una tienda de recuerdos.

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