19 agosto 2026

Sobre Freddy Ginebra, Casa de Teatro y la libertad


A propósito de un concierto que tendrá lugar esta noche en Casa de Teatro, donde se presentarán el cubano Raúl Torres y los dominicanos José Antonio Rodríguez y Manuel Jiménez, he sido aludido en una publicación en las redes sociales. 
José Alberto Negrín, presidente de la Asociación Cubana en República Dominicana, se pregunta por qué Freddy Ginebra, siendo un amante de la cultura de nuestro país, permite que alguien como Torres se presente en su escenario.
También se cuestiona cómo “sus amigos cubanos, radicados en República Dominicana hace años […] no le han hecho saber a Freddy quién es ese tipejo”. Intentaré responder ambas interrogantes.
Quizás el más trascendental aporte de Casa de Teatro a la cultura dominicana, caribeña y universal ha sido su capacidad para acoger las más diversas expresiones creativas y los más disímiles talentos sin tomar nunca en cuenta su manera de pensar.
Las puertas de esa Casa, que es mía desde que entré por primera vez en 1998, han permanecido abiertas de par en par para todos los creadores y todos los públicos sin la menor distinción.
Yo sería incapaz ni de sugerirle a Freddy Ginebra que censure a alguien o se le limite la entrada a ese espacio tan ecuménico que él creó justamente para que todos tuvieran cabida. 
Y llegados a este punto, debo hacer una aclaración: no me interesan en lo más mínimo ni Raúl Torres ni José Antonio Rodríguez. Las letras del primero, antes de dedicarse a la necrofilia, me resultaban infantiloides y disparatadas; el segundo siempre me ha parecido una mala copia de un original que sí me gusta.
El apoyo de ambos a la tiranía que oprime a Cuba y mantiene al país en “en afrenta y oprobio sumido”, debe juzgarse separadamente de sus obras. Por supuesto que me repugna, pero jamás pediría que se les censure por eso.
Y mucho menos se lo pediría a Freddy Ginebra, que fue justamente quien me enseñó lo que significa de verdad ser libre.

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