31 may. 2016

Cuando estemos a 55 años de distancia del fidelismo

Fidel Castro junto a Joaquín Balaguer, principal garante
del legado de Trujillo en la democracia dominicana.
Ayer se cumplieron 55 años del ajusticiamiento de Rafael Leonidas Trujillo. Aunque el trujillismo duró la mitad de lo que ha durado el fidelismo, República Dominicana no ha sido capaz de librarse de todos los traumas ni del funesto legado que dejó El Jefe.
No hay un espacio de la sociedad dominicana donde no se expresen, de una manera o de otra, el autoritarismo y los prejuicios que Trujillo implantó como una mala hierba para poder perpetuarse en el poder. Por eso muchos, en cuanto logran un pequeño espacio de poder, se comportan como caricaturas a escala.
En el reciente proceso electoral, el presidente Danilo Medina exigió mayoría absoluta a sus seguidores: “Yo necesito senadores y diputados que aprueben en el Congreso lo que yo quiero hacer. Yo necesito mi Congreso. Y esos compañeros que se están postulando aquí son parte de mi Congreso”, exclamó.
El historiador y periodista Miguel Guerrero tiene una explicación para esos comportamientos: “El hecho de que la transición a formas democráticas se diera dentro de la propia estructura político-militar de aquel régimen ha perpetuado ese legado, que nos traba el tránsito hacia modelos de comportamiento más abiertos en el quehacer nacional”, dijo recientemente en una entrevista a EFE.
El antropólogo Carlos Andújar, también entrevistado por la agencia de prensa española,  asegura que la sociedad dominicana no ha podido distanciarse de Trujillo, “como el franquismo, en España, y el castrismo, en Cuba, el trujillismo contaba con una doctrina. Para superar esos períodos es crucial romper con esas doctrinas e ideologías”, afirmó.
Si República Dominicana no ha podido librarse, medio siglo después, de la herencia que dejaron 30 años de trujillismo; saquemos la cuenta de cuánto nos tomará a los cubanos superar los peor del fidelismo, eso que acabó dividiendo a nuestras familias y arruinando a nuestra sociedad.
Partamos de un número. Seamos optimistas en el cálculo y digamos que la dictadura no irá mucho más allá de los 60 años. La regla de tres es una buena herramienta para eso.

No hay comentarios: