Dentro
de un lustro, la dictadura de Fidel y Raúl Castro cumplirá 60 años. Recuerdo cuando
en Cuba se celebró el 60 aniversario de la Revolución de Octubre. A todos nos
parecía mucho, muchísimo tiempo. Pero en 1989, cuando se desintegró la Unión
Soviética y hubo que poner al país de los soviets en las cronologías, apenas
lucía como una breve raya roja.
Algo
parecido ocurrirá con el fidelismo. A los cubanos del futuro este medio siglo,
en el que se desmontó su nación ladrillo a ladrillo, les parecerá un breve
lapso de tiempo, lejano, absurdo, horripilante. Cuando salgan a la luz los
más oscuros episodios, pondrán la misma cara de espanto que pusimos nosotros
frente a la perversidad de Stalin.
Pero
mientras tanto, cada día de vida de los dinosaurios que dejaron sin futuro a
varias generaciones, nos parecerá una eternidad. Sobre todo porque estamos
frente a un régimen que vive ajeno al tiempo. Como ellos ya lo perdieron, no
les interesa en lo más mínimo que otros lo recuperen. Una prueba de ello es la
carta apócrifa que el Granma ha
publicado hoy.
No hace falta ser un perito para estar 100% seguro de que ni una sola de las 1.219 palabras de esa misiva fue escrita por Fidel Castro. Es probable que el octogenario dictador aún viva, pero con toda seguridad no está en condiciones ni siquiera de hacerse una foto fija.
No hace falta ser un perito para estar 100% seguro de que ni una sola de las 1.219 palabras de esa misiva fue escrita por Fidel Castro. Es probable que el octogenario dictador aún viva, pero con toda seguridad no está en condiciones ni siquiera de hacerse una foto fija.
De
lo contrario, el mismo diario que hoy publica este (re)juego literario, habría amanecido
el 18 de diciembre con el Comandante en Jefe junto a los tres espías liberados
en portada. Sin en aquel momento histórico le fue imposible balbucear al menos
una consigna, es improbable que ahora sea capaz dictar esos párrafos tan
coherentes.
Cuba miente para ganar terreno y tiempo en sus
negociaciones con Estados Unidos. Es probable que sigan consiguiendo lo primero. Pero lo segundo
al final no importará; porque cuando por fin podamos poner a la dictadura en la
línea del tiempo, dure lo que dure, lucirá como una breve raya roja.



