miércoles 15 de julio de 2009

Derivados del cerdo

Todas las mañana, cuando me voy al balcón con mi café con leche, abro la laptop para hacer mi rutina matutina de ejercicios informativos. Reviso los titulares y leo las cosas que me interesan en El País, El Mundo, El Clarín, El Granma y Cubaencuentro (antes también repasaba el 5 de Septiembre, pero es tan difícil encontrar en él algo con un mínimo de interés sobre Cienfuegos, que acabó por hastiarme). Luego, rastreo algunos blogs que sigo con denuedo para ver si tienen un nuevo post.

Entre los blogs hay dos que jamás me pierdo: Cambios en Cuba y La isla desconocida (sí, ya sé, sus títulos son más hipócritas aún que sus administradores, pero todo tiene su explicación). Tanto el primero como el segundo son bocinas tan oficialistas como El Granma, sólo que ellos publican lo que el órgano oficial del Comité Central de Partido Comunista de Cuba no hace por una cuestión elemental de pudor. Y eso, sin dudas, merece atención.

En esos blogs, sobre todo en Cambios… es posible hallar fotos exclusivas tomadas por los agentes de la Seguridad del Estado en su labor cotidiana de chivatearía, textos de ciencia ficción sobre las más absurdas teorías de la conspiración y los mensajes clave (así, sin ese) que la dictadura quiere filtrar en sus audiencias. Sin embargo, no todo es “compromiso” en esos blogs. De vez en cuando, sólo de vez de en cuando, sus autores se van de vacaciones.

En “Imágenes de Ciego de Ávila”, las dos galerías que Enrique Ubieta compila en La isla desconocida, nos convida a un idílico recorrido por tierras avileñas. Fachadas recién pintadas, banderas ondeantes, jardines floridos, rostros felices y, sobre todo, mucha jama. Nótese el énfasis que pone el Ubieta fotoreportero en la abundancia de derivados del cerdo. Es innegable que se sintió muy identificado con ellos.

martes 14 de julio de 2009

El trono de sillas plásticas del emperador de Corea

Corea del Norte es la mezcla perfecta entre lo peor del socialismo y lo más malos recuerdos de la era medieval. En la Cuba de los ochenta, cuando todos coreábamos las canciones más felices de Silvio y Pablo, convencidos de que realmente éramos felices allí, los coreanos nos producían una rara mezcla de lástima y compasión.

Se les veía deambular por La Habana embutidos en una indumentaria incolora (el gris podría resultar un color alegre comparado con el de aquella funda de caqui), con la efigie de Kim Il-sung prendida del pecho y con la mirada clavada en el piso, tratando de impedir por todos los medios cualquier contacto con los ojos siempre provocativos de los cubanos.

Veinte años después, ambos países se han ido a la ruina. Pero me gustaría creer que en Cuba, a pesar de los pesares, tenemos un porvenir un poco más prometedor que en Corea del Norte. Nuestra dinastía luce corta y su incapacidad se hace cada vez más evidente; la de ellos, en cambio, es un misterio infinito que no sufrirá ninguna mella si Kim Jong-il por fin sucumbe al presunto cáncer de páncreas que lo aqueja.

El trono de sillas plásticas del “querido líder” con toda seguridad será ocupado por el hijo del hijo y así sucesivamente. Parece una fábula macabra, de aquellas que contaban a su regreso los primeros viajeros que llegaron hasta el lejano oriente, pero es el fruto más perfecto del culto a la personalidad, el saldo final que tiene que pagar un pueblo que deposita toda su esperanza en las manos de un ególatra insaciable.

miércoles 8 de julio de 2009

Un almuerzo con Marianela Boán

Marianela Boán es como la materia, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. La conozco desde principios de los ochenta. Yo acababa de llegar a La Habana, para estudiar teatro en la Escuela de Arte de Cubanacán, y ella ya era una de las más importantes coreógrafas y bailarinas de danza contemporánea en el mundo.

En aquel momento su lucidez me intimidó, ahora me desconcierta. Quedamos en almorzar juntos en Casa de Teatro. Después de los abrazos, me habló de su nueva compañía, BoanDanz Action, con la que trabaja desde hace cuatro años en Filadelfia, y de Decadere, la obra que estrenará el próximo 10 de julio aquí en Santo Domingo.

“BoanDanz Action está integrado por dos norteamericanos, dos colombianos y una cubana. Sobre esa base multicultural hemos profundizado en el concepto de danza contaminada a partir de la multimedia. Usamos cámaras en la escena, incorporando al video a la acción de la coreografía. Eso nos permite hacer múltiples reflexiones sobre la relación del ser humano con la imagen”, me explica Marianela.

La crisis mundial y las sociedades post tecnológicas son el punto de partida de la obra con la que concluye su Triología americanaFalso testimonio (2006), Voyeur (2007) y Decadere (2009)− Según Marianela, en sus más recientes trabajos no ha podido deshacerse de la cultura política, la sensibilidad social y la ética con la que se formó en Cuba.

“A mi llegada a Estados Unidos traté de hacer obras abstractas, pero no pude. Y luego, al tener acceso a las nuevas tecnologías, logré que esa contaminación que siempre hubo en mis propuestas se expandiera. La reacción infantil que provocaron en mí tantos aparatos desconocidos, tuvo como resultado algo muy sofisticado”, asegura.

Video en tiempo real. Música en vivo, producida por un DJ. Humor. Virtuosismo. Canto. Baile. Crisis… Ese es, según la coreógrafa, el modo más sencillo de describir una obra llena de complejidades, donde la danza contaminada implica un espectáculo abierto a la voz, la emoción, la imagen fílmica, la música, los gestos y las posturas cotidianas.

“Vivimos en sociedades hípercontroladas, donde constantemente estamos on line y expuestos a una cámara. Siempre se sabe dónde estamos, porque vamos dejando nuestro ‘rastro electrónico’ por donde quiera que pasamos. ¿Somos realmente libres? Esa es la pregunta que nos hacemos y el eje de nuestra investigación en Decadere”, advierte.

Tuvimos que parar de hablar. Yo debía regresar a Newlink para una reunión con un cliente. Ella y Raúl Martín tenían que conseguir una mesa para la escenografía, montar las luces, las pantallas y las cámaras. Los espero el viernes en Casa de Teatro. El estreno mundial de Decadere es la excusa ideal para seguir dialogando con esta mujer que usa a la lucidez como medio de transporte, aunque eso intimide o desconcierte.

lunes 29 de junio de 2009

Con sombrero y sin sombrero

El 11 de septiembre de 2001, al mismo tiempo que ocurrían los ataques terroristas en Nueva York y Washington, la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobaba la Carta Democrática Interamericana en Lima, Perú. El azar ha querido que los más reacios oponentes a ese acuerdo sean sus principales beneficiados.

A la hora de ser aprobado el documento, que proclama como objetivo principal el “fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática”, sólo encontró resistencia de Venezuela. Ya en ese entonces, Hugo Chávez lo veía como un obstáculo para sus ambiciones de permanencia indefinida en el poder.

Pocos meses después, El 11 de abril de 2002, el propio Chávez se convirtió en el primer mandatario latinoamericano que se vio forzado a echarle mano a la Carta para salvar su pellejo y retornar al poder. Gracias al apoyo de la OEA, Hugo fue liberado por sus captores y regresó al Palacio de Miraflores.

Hace apenas unos días, durante una asamblea de la OEA en Tegucigalpa, el presidente de Honduras insistió en que la Carta Democrática Interamericana no se mencionara en un acuerdo que le abría la puerta a Cuba para que retornara a la Organización de la que fue expulsada hace ya 47 años.

Como Chávez en su momento, Manuel Zelaya se ha visto forzado a invocar ese documento para que la OEA lo devuelva a la silla presidencial de Honduras, después de haber sufrido un golpe de estado que lo dejó en paños menores en medio de una pista de aterrizaje en San José, Costa Rica.

En Cuba hubo un humorista que cuando decía las cosas en serio se quitaba el sombrero y cuando hacía una broma se lo ponía. Zelaya usa un sombrero muy parecido al de Chaflán, sólo que nunca se lo quita. Para él, como para Chávez, lo que se quita y se pone es el sentido de la Carta Democrática Interamericana. Las consecuencias que eso ha tenido no son cosa de broma.


sábado 27 de junio de 2009

Teléfonos de manigueta

El movimiento de trenes de los Ferrocarriles de Cuba aún se controla a través de teléfonos de manigueta. Desde nuestra casa en la estación de Camarones sabíamos a quién estaban llamando por los timbrazos: Cruces, dos rayas; Palmira, dos puntos; Hormiguero, una raya y dos puntos; Camarones, dos rayas y un punto…

Un siglo después nada ha cambiado, el código de Morse aún sigue vigente y las modernas tecnologías de la comunicación no se han implementado en la que fuera, allá por la primera mitad del siglo XX, la red ferroviaria más moderna y eficiente de toda América Latina.

Actualmente Cuba es el país con el más bajo índice de líneas telefónicas del hemisferio, con sólo 12,6 teléfonos por cada 100 habitantes; muy por debajo de Jamaica (111,43), República Dominicana (82,78) y Haití (27,18). Según ese mismo informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), apenas el 13% de la población cubana tiene acceso a internet.

Cuba es, con toda seguridad, el país donde la palabra futuro se pronuncia más veces al día. Sin embargo, para que sus locomotoras se muevan hay que llamar desde un teléfono de manigueta. Antes de avanzar hacia la próxima estación, las tripulaciones de los trenes ser forzadas a regresar a los albores del siglo pasado y hablar la lengua de Morse.

viernes 26 de junio de 2009

Cuando los mitos cambian de color

No me gusta la música de Michael Jackson y jamás tuve uno de sus discos. En mi iPod no hay el más mínimo rastro de su obra, pero algunas de sus creaciones y dos o tres videos suyos serán imborrables para mí, porque son la banda sonora de no pocos momentos que no podré olvidar.

Soy uno de los poquísimos cubanos que no son capaces de bailar nada. Parafraseando a Jorge Drexler, estoy sordo de los dos pies. En toda mi vida sólo aprendí a bailar una sola cosa, aquel bailecito en que Michael Jackson caminaba para atrás. Lo hacía con una perfección increíble. Fue un enorme sacrificio que tuve que hacer para que la rubia más linda del Paradero de Camarones, una que bailaba como una trastornada, me dijera que sí.

Para mi generación, Michael Jackson no era Michael Jackson sino Carlos Otero disfrazado de negro y doblando aquella canción que en Cuba se llamó “Se me cae la trusa”. Luego, cuando empezaron a pasar los videos del Michael real, ya se había disfrazado de blanco y se imitaba a sí mismo.

No me gusta su música, pero admito que es uno de los íconos más duraderos de la segunda mitad del siglo XX. Todo lo que pasó en su vida, pasó. Desde ayer en la tarde empezó a construirse el mito, ese monumento que se erigirá poco a poco en la memoria colectiva de todos y que perdurará, del mismo color, por los años de los años.

miércoles 24 de junio de 2009

El delito de vivir en Cuba

Una vez le oí decir a un reconocido intelectual (autor de un célebre eufemismo que ha denominado uno de los capítulos más oscuros de la revolución) que el problema de las leyes cubanas es que nadie podía cumplirlas. Y tiene razón. En algún momento del día (no ya de la semana o del mes), para garantizar su subsistencia y la de los suyos, los cubanos se ven forzados a cometer un delito.

Es probable que algunos no lo hagan, pero alguien en su familia tendrá que hacerlo por ellos y cuando el ‘inmaculado’ se siente a la mesa o se bañe, se estará convirtiendo en un cómplice de una cadena inimaginable de hurtos y transgresiones. Es una realidad difícil de explicar para los que no la conocen. Son generaciones y generaciones que se han (de)formado en los más primitivos instintos de supervivencia.

Para desacreditar al escritor Ángel Santiesteban, quien recientemente fue víctima de una golpiza, agentes del aparato represor del gobierno cubano buscan pistas de presuntos delitos cometidos por él en el pasado. No les será difícil encontrarlos, ni en el caso de Ángel ni en el de ninguno de los once millones que viven dentro de la isla.

Hoy es él, pero mañana podrían ser sus propios perseguidores. ¿O acaso a alguien le pasó por la cabeza que Felipe Pérez Roque y Carlos Lage también serían requisados y excomulgados? En Cuba todo se roba y todos roban. Yo compré carne de res, vendí leche en polvo y robé huevos. Hice lo que tuve que hacer para darle de comer a mi hija.

Desde el 2000, en que vine a vivir a República Dominicana, vivo de mi salario, pago todos mis impuestos y cumplo con todas las leyes sin excepción. Mi hermano Ángel, en cambio, ha tenido que seguir cometiendo el delito de vivir en Cuba.

Vagones para reos

Las casillas rumanas son el único testigo del régimen de Nicolau Chauchescu que ha sobrevivido en Cuba. Aunque originalmente fueron concebidas para el trasporte de mercancías, su forma alargada y estrecha se asemeja más a la de un vagón de pasajeros. Eso hace pensar que su diseño tuvo en cuenta un uso mixto.

Entre los ferroviarios cubanos existía la leyenda de que en Rumanía, durante los años más represivos del sanguinario Chauchescu (quien ostentaba la Orden José Martí cuando fue linchado por su pueblo), esas casillas eran usadas para el traslado masivo de presos políticos.

En Cuba, con la llegada del Periodo Especial y el deterioro progresivo del parque de vagones para el transporte de pasajeros, a las casillas rumanas se la abrieron algunos pocos hoyos a los costados, se le fijaron estribos en sus dos puertas y se le colocaron ventanillas y asientos de guaguas Girón.

Después de 40 años de explotación, las casillas rumanas presentan ya un gran deterioro. Aun las que se usan en los trenes de viajeros tienen que circular a muy poca velocidad para que no se descarrilen. Los Ferrocarriles de Cuba han anunciado que pronto llegarán al país nuevos vagones. Vienen de Irán.

lunes 22 de junio de 2009

Lo que Granma le esconde a los cubanos

El periódico Granma, el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, es uno de los poquísimos en el mundo que mantiene su versión digital sin darle cabida a los comentarios de los lectores. Como no me era posible preguntar algo allí, el pasado 19 de junio le envié un email a su director Lázaro Barredo. El mensaje estaba dirigido a la única dirección electrónica disponible en la página: correo@granma.cip.cu.

Mi email era bien breve y sólo hacía un reclamo. Reproduzco a continuación su texto íntegro:

Señor Lázaro Barredo:

Le escribo para expresarle mi inquietud sobre la ausencia en el diario que usted dirige de noticias sobre Irán. Desde hace varios días lo que sucede en Teherán es primera plana en prácticamente todos los medios informativos del mundo, por eso llama aún más la atención la omisión de Granma.

Siempre trato de comparar las diferentes versiones que sobre una misma noticia ofrecen los diarios. Sin éxito, he buscado en Granma informaciones sobre lo que sucede en Irán en estos momentos. Por favor, ¿me podría explicar la razón por la cual su periódico mantiene tan largo silencio al respecto?

Saludos,

Camilo Venegas

Como era de esperarse no he recibido respuesta alguna. Aunque a mi Gmail llegó la confirmación de lectura, ni Barredo ni nadie de la redacción de Granma me han enviado ni siquiera un acuse de recibo.

A pesar de la férrea censura que le ha impuesto el régimen de Mahmud Ahmadineyad a la prensa, el video sobre la muerte de Neda Agha Soltan ha sido visto ya por millones de personas y ha provocado la rabia de los iraníes, quienes han salido a las calles de Teherán a manifestar su luto por la nueva mártir del movimiento opositor.

En ese video está la respuesta al silencio de Lázaro Barredo. Esos 40 segundos bastan para entender lo que Granma le esconde a los cubanos.

domingo 21 de junio de 2009

Día de los Padres

El Día de los Padres era la última reunión de la familia antes de que llegara el verano. Como vivíamos en una estación de trenes, sólo había que pararse en el andén para verlos llegar. Yo siempre esperaba con especial impaciencia el tren que llegaba de Santa Clara, porque en él venía Alahím, mi primo más querido.
Luego, a la hora del almuerzo, todos hacían todos aquellos cuentos que ahora, 30 años después, son parte de una nostalgia que nunca viví, de unos recuerdos que no son míos, pero de los que no puedo deshacerme. Desde el polo Norte de la mesa, mi abuelo frotaba sus manos sobre el vacío y brindaba con el peor de los rones como si fuera el mejor de los vinos.
No olvido que el regalo que más lo conmovió, de todo los que le hicieron durante tantos años, fue la biografía de Maceo de José Luciano Franco. No leía novelas, pero releía la historia como si fuera una ficción. Detesto las celebraciones colectivas, pero hoy, Día de los Padres, me aferro a la época en que mi familia aún estaba íntegra y todos se abrazaban sin ningún otro motivo que no fuera el de tenerse, como en una foto, los unos frente a los otros.

viernes 19 de junio de 2009

Potro salvaje

Cientos de miles de iraníes permanecen en las calles de Teherán apoyando a Mir Hosein Musaví y denunciando un fraude que, según ellos, le arrebató las elecciones al candidato reformista. A su regreso de Moscú, el presidente electo, Mahmud Ahmadineyad acudió a la televisión oficial para referirse a las multitudinarias protestas. “Los alborotadores no son nadie, no son parte de la sociedad iraní”, dijo.

Esa frase no frenó a la marea de túnicas negras que en marcha silenciosa guarda luto por los que murieron bajo el fuego de los basiyís (milicianos voluntarios). “No hemos dado muertos para aceptar urnas trucadas”, decía una de las pancartas. Aunque el régimen de Ahmadineyad le impide a la prensa internacional acceder a las zonas donde se llevan a cabo las protestas, no han logrado impedir que los teléfonos celulares y Twitter reporten y convoquen.

El 5 de agosto de 1994 los habaneros protagonizaron la única protesta multitudinaria contra el gobierno de Fidel Castro en 50 años. La inmensa mayoría de los cubanos se enteraron de los sucesos al día siguiente y por la versión oficial. Una edición cuidadosa de las cintas de video, omitió los gritos de libertad y las imágenes donde los obreros del Contingente Blas Roca Calderío golpeaban con cabillas a los manifestantes.

Luego, en los espacios recobrados por el “pueblo trabajador”, Fidel hizo sus primeras declaraciones: “La calle es de los revolucionarios”, dijo. Su frase de entonces se parece mucho a la de Ahmadineyad de hoy, en ambas no hay cabida para los que disienten, para los que piensan de otra manera. Pero el gobierno de La Habana tiene una gran ventaja sobre el de Teherán, muy pocos en Cuba tienen teléfonos celulares y acceso a Twitter.

Si algún día el descontento cada vez más generalizado de los cubanos volviera a manifestarse, poco podrían hacer a través de la Internet. Es muy probable que las imágenes que tendremos al final de los sucesos sean muy parecidas a las de 1994. El comandante Ramiro Valdés calificó a las nuevas tecnologías de la información como un potro salvaje, señal de que tienen muy claro cómo impedir que el pueblo se desboque.