Todas las mañana, cuando me voy al balcón con mi café con leche, abro la laptop para hacer mi rutina matutina de ejercicios informativos. Reviso los titulares y leo las cosas que me interesan en El País, El Mundo, El Clarín, El Granma y Cubaencuentro (antes también repasaba el 5 de Septiembre, pero es tan difícil encontrar en él algo con un mínimo de interés sobre Cienfuegos, que acabó por hastiarme). Luego, rastreo algunos blogs que sigo con denuedo para ver si tienen un nuevo post.Entre los blogs hay dos que jamás me pierdo: Cambios en Cuba y La isla desconocida (sí, ya sé, sus títulos son más hipócritas aún que sus administradores, pero todo tiene su explicación). Tanto el primero como el segundo son bocinas tan oficialistas como El Granma, sólo que ellos publican lo que el órgano oficial del Comité Central de Partido Comunista de Cuba no hace por una cuestión elemental de pudor. Y eso, sin dudas, merece atención.
En esos blogs, sobre todo en Cambios… es posible hallar fotos exclusivas tomadas por los agentes de la Seguridad del Estado en su labor cotidiana de chivatearía, textos de ciencia ficción sobre las más absurdas teorías de la conspiración y los mensajes clave (así, sin ese) que la dictadura quiere filtrar en sus audiencias. Sin embargo, no todo es “compromiso” en esos blogs. De vez en cuando, sólo de vez de en cuando, sus autores se van de vacaciones.
En “Imágenes de Ciego de Ávila”, las dos galerías que Enrique Ubieta compila en La isla desconocida, nos convida a un idílico recorrido por tierras avileñas. Fachadas recién pintadas, banderas ondeantes, jardines floridos, rostros felices y, sobre todo, mucha jama. Nótese el énfasis que pone el Ubieta fotoreportero en la abundancia de derivados del cerdo. Es innegable que se sintió muy identificado con ellos.










