26 junio 2012

La cueva del Agua

 
Si se abre esa puerta y se sigue ese camino, se llega a la cueva del Agua. Está justo en el vientre de aquel farallón. Cada vez que ganábamos la emulación socialista en la escuela de El Nicho, nos llevaban hasta allí en fila india, de menor a mayor.
Reinaldo, el profesor de Educación Laboral, tenía un tocadiscos portátil y de pilas. Aquel artefacto soviético, con forma de neceser, provocaba la admiración de todos por su avanzada tecnología. Estábamos en 1978, el año del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.
Tres LPs (la Ritmo Oriental, el Conjunto Rumbavana y la Pequeña Compañía) y algunos discos de 45 rpm (Lolita, Mocedades y Las Grecas) sonaban una y otra vez entre estalactitas y estalagmitas.
El frío de la tarde del Escambray se multiplicaba por dos con el agua del manantial. Pero eso no lograban detenernos. Pálidos y temblorosos, nos lanzábamos de cabeza contra aquel pozo helado, mientras las voz de Ricardito pedía a gritos que prendieran el mechón.
Algunos campesinos decían que allí vivía un güije. Otros ni se acercaban por miedo a una madre de agua que, según ellos, ya se había tragado a más de uno. Nosotros, en cambio, permanecíamos allí hasta el oscurecer. Éramos pinos nuevos, gérmenes de marxistas con la incredulidad elevada a la enésima potencia.
No me atreví a abrir la puerta. Dice Sabina que no se debe volver a los lugares donde se fue feliz. No podría decir si eso que fuimos allí puede homologarse con la felicidad. Tampoco quiero averiguarlo. Por eso bajé el vidrio, saqué la mitad del cuerpo y apreté el obturador. 
Siempre miré a través de la cámara. Me negué a ver con mis propios ojos lo que no quiero recordar de otra manera. Como en el iPod no llevábamos ninguna de aquellas canciones, le dije a Diana que prefería el silencio. 

25 junio 2012

¿Por qué Cuba le teme a Internet?

 
Todo empezó con un comentario de Vicente Feliú en Cubadebate, un órgano oficialista del régimen cubano que suscribe las más deleznables patrañas. A tono con eso, Feliú exigía en su comentario que se privara de todo acceso a Internet a los jóvenes que disientan de la dictadura.
En Madrid, en la redacción de Diario de Cuba, advirtieron el comentario de Vicente y publicaron una breve nota donde se recogían otras opiniones no menos rabiosas, todas de colaboradores “voluntarios” de Cubadebate. Al leer ese texto, desde Santo Domingo, me animé a escribir un post para El Fogonero.
Apenas unos minutos después de haberlo subido. Un comentario anónimo me instaba a retirar la foto con la que yo ilustraba mi texto, la cual había sacado de un sitio cubano que reproduce contenidos de cualquier fuente y sin el más mínimo pudor respecto a derechos de autor.
Eso me hizo suponer que la imagen del trovador disparando con una guitarra, como si fuera una ametralladora, era libre. No me gusta publicar nada en El Fogonero sin algo que lo ilustre. Para no verme envuelto de nuevo en un engorroso reclamo, le envié un mensaje a Alen Lauzán, a Santiago de Chile, a través de Twitter.
–Asere, ¿me puedes hacer una pequeña ilustración para mi nuevo post sobre Vicente Feliú? Es que el tipo me mandó a quitar su foto. ¡Sería genial! –Le puse.
–Te mandé un dibujo a Facebook!!! –respondió Lauzán apenas 23 minutos después.
El sábado en la mañana, en Belascoain y Neptuno, el blog que Alexis Romain hace desde New York, se reutilizaba la ilustración de Lauzán con la intención de llevar a cabo un experimento, “crear un trending topic usando el más improbable de los hashtags: “#Cuba | #VicenteFeliú: Créeme cuando te diga…”
Alexis logró su objetivo con creces. Decenas de cubanos de todas partes, con libre acceso a Internet, comenzaron a colgar sus propios tweets y a marcar como favoritos o retuitear los de otros:
“#Cuba | #VicenteFeliú: Créeme cuando te diga que Cuba Libre no es solo un coctel; es más aún: un anhelo”.
“#Cuba | #VicenteFeliú: Créeme cuando te diga que las brigadas de respuesta rápida me espantan”.
“#Cuba | #VicenteFeliú: Créeme cuando te diga que el único cable de fibra óptica es el que se han comido los #cubanos por medio siglo”.
“#Cuba | #VicenteFeliú: Créeme cuando te diga que en cada cuadra alguien se quiere ir del país”.
“#Cuba | #VicenteFeliú: Créeme cuando te diga que en el mar de las Antillas anda un barco de papel. ¡Suerte, balseros!”
“#Cuba | #VicenteFeliú: Créeme cuando te diga que el Síndrome de La Habana es el Síndrome de Estocolmo con maraca y bongó”.
“#Cuba | #VicenteFeliú: Créeme cuando te diga que más vale pájaro en mano que moringa en boca del orate”.
Mientras eso sucedía en la cuenta de Alexis Romay en Twitter, en el post de El Fogonero en Facebook, alguien puso el link de una nueva nota en la que Cubadebate advertía del proceso de “derechización” que sufrían Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Como prueba, presentaban el concierto de los cantautores en Tel Aviv. Casi inmediatamente después, Alen Lauzán respondió con una nueva edición del periódico Guamá.
Ya se han producido nuevos contenidos en todos los “frentes” que aquí he mencionado. Cada vez más cubanos, desde muchas partes del mundo, se suman a todos los diálogos abiertos. Recuerden que el punto de partida fue un comentario fascistoide de Vicente Feliú, hecho al margen de un absolutismo.
Queda muy claro por qué el régimen cubano le teme tanto a Internet. En las redes sociales se oyen todas las voces y cada una de ella tiene el mismo peso. Tratar de controlar eso, es más difícil que atrapar una bala feroz en medio de un combate, a mano limpia.

Resumen de noticias

 
Cuando advertimos que el viaje estaba a punto de acabarse, también caímos en cuenta de que estábamos totalmente desinformados del mundo exterior. No nos habíamos conectado en Internet durante dos semanas. Las únicas noticias a las que habíamos tenido acceso estaban en el baúl del carro. Allí se habían acumulado varias ediciones del Granma.
Los diarios tenían el mismo desorden que un juego de cartas cuando se baraja lo suficiente antes de ser repartido sobre una mesa. Todos estos titulares fueron copiados allí mismo, para no tener que cargar con los periódicos. Algunos tenían apuntes hechos por Diana o por mí que se perdieron.
Solo recuerdo uno. Justo en la portada de la edición del sábado 17, el día que llegamos, escribí una frase de Jean Paul Sartre: “Vale más no perder una hora en 1960 que vivir en 1970”. La caligrafía cubría todo el trecho que hay entre la G del machón y el puño en alto de Raúl Castro.
Estos titulares, sin proponérselo, están en capacidad de responder la imperiosa advertencia del filósofo francés. 50 años después de haber sido escrita, deja un vacío existencial que también merece una primera plana. Tanto tiempo perdido es quizás el más trágico acto criminal que se haya cometido en Cuba.

17 de septiembre
“Llegará mañana a Cuba Presidente boliviano Evo Morales”
“Sesiona Pleno del Consejo Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba”
“Unesco: 793 millones de analfabetos en el mundo”
“Nuevos espacios para el cine africano y caribeño”

19 de septiembre
“Constata Raúl avances en los trabajos de construcción del puerto de Mariel”
“Entrevista a Evo Morales, hoy en la Mesa Redonda”
“Instan a incrementar siembra de granos en Valle de Caujerí”
“Indignados protestan en Wall Street”

20 de septiembre
“Recibe Raúl a Evo Morales”
“Piden acción ante nuevo castigo contra antiterrorista cubano”
“París: dura represión policial contra la marcha de indignados a Bruselas”
“Hoy, Mesa Redonda Internacional y entrevista a Danny Glover”

21 de septiembre
“Para que se conozca la verdad de René González Sehwerert y se haga justicia”
“UNICEF confirma que Cuba es el único país de América Latina sin desnutrición infantil”
“Obama propone tocar la cartera de los ricos”

22 de septiembre
“Hostilidad de EE.UU. afecta las telecomunicaciones en Cuba”
“Podemos ganar y vamos a hacerlo”
“Europa admite trato inhumano a inmigrantes”
“Universidad Central honra a Retamar”

23 de septiembre
“Regresó Chávez a Venezuela después de casi cinco horas de conversación con Fidel y Raúl”
“Expertos en finanzas denuncian persecución de la OFAC a Cuba”
“Esta noche guardia pioneril”
“Para el Mundial y los Panamericanos: El equipo Cuba ya está listo”

26 de septiembre
“Reflexiones del compañero Fidel: Chávez, Evo y Obama”
“Premio del Barrio para Complejo Escultórico Ernesto Guevara”
“Mesa Redonda: Hoy, la hora de Palestina”
“Más alumnos espirituanos en Enseñanza Técnica y Profesional”

28 de septiembre
“Editorial: Nueva injusticia de los Estados Unidos contra los Cinco Héroes”
“Mesa Redonda: Esta tarde, el mundo a mitad de semana”

29 de septiembre
“El pueblo de Cuba reclama se ponga fin a la injusticia”
“Reflexiones del compañero Fidel: La vergüenza supervisada de Obama”
“Publican normativas para la compraventa y donación de vehículos de motor”

30 de septiembre
“¿Por qué el Gobierno de Estados Unidos se niega a entregar las imágenes satelitales del 24 de febrero de 1996? ¿Por qué los medios de comunicación norteamericanos hacen silencio ante un hecho tan escandaloso”
“El Gobierno cubano reitera sus disposición e interés en avanzar hacia la normalización de relaciones con los Estados Unidos. Reiteró hoy la propuesta de iniciar un diálogo dirigido a la solución de los problemas bilaterales, incluidos los asuntos humanitarios, igual que la oferta de negociar acuerdos de cooperación contra el narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de personas, los desastres naturales y la protección del medio ambiente, incluso frente a los derrames de petróleo como el ocurrido en la plataforma de la British Petroleum, en el Golfo de México”
“Discurso del canciller Bruno Rodríguez ante la Asamblea General de la ONU…”
“Sobre la compraventa y donación de vehículos de motor”
“Caravaggio en Cuba”

1 de octubre
“Otra escandalosa situación en el juicio contra los Cinco. La petición de emergencia presentada por la Fiscalía ante la Corte de Apelaciones de Atlanta”
“La universidad brinda una oportunidad para todos”
“Resurge en EE.UU. movimiento del Ku Klux Klan”

21 junio 2012

Créeme, Vicente Feliú, cuando te digo que son unos fascistas*

Fui injusto con Vicente Feliú. Por mucho tiempo creí que había hecho una sola canción: “Créeme”. Oyendo a Ivette Cepeda recordé “1974. Canto No. 1”. Rectifico, ha hecho dos canciones. El resto de su tiempo lo ha invertido en recorrer la obra de Silvio de punta a punta, como un sabueso, buscando inéditos, rarezas, ripios… lo que sea. 
Muchas veces al día regreso a mi país o me vienen a la cabeza infinidad de cosas suyas que me hacen cubano. Nunca pienso en nada de Vicente Feliú. Solo doy con él cuando se atraviesa en una noticia, como aquella vez que salió como un perro a ladrar contra Pablo Milanés, para que no se oyera lo que el honesto trovador estaba diciendo. 
Hoy he vuelto a dar con Vicente en Diario de Cuba, donde se recoge un comentario suyo en Cubadebate. Allí, pide privar del acceso a Internet a todo el que disienta del régimen. "Habrá que hacer como cuando la guerra revolucionaria. Si los empleados del imperio serán los únicos que tengan los recursos de conexión, entonces habrá que quitárselos”, dice. 
Feliú se refiere al Festival Clic, que se celebra justamente hoy y es organizado por la Academia Blogger, de Generación Y, el proyecto Estado de Sats y EBE, quien auspicia en España un evento considerado el más importante de las redes sociales en idioma castellano. 
Otro lector, Rafael Santiago, fue aún más rabioso y se comportó como un machete en plena zafra: "Sin que me quede nada por dentro, yo los dejara que se reunieran en su evento (…) los cogiera a todos y los encausara, y no les dejaba ver más el sol hasta que ya no pudieran ni caminar", asegura. 
Después de esas palabras, no creo necesario argumentar nada más. Solo le pido a Vicente Feliú que me crea, cuando le digo que se han convertido en unos fascistas.

*Un anónimo, que presumo del entorno de Vicente Feliú (a lo mejor fue él mismo), me instó a retirar la foto que originalmente aparecía en este post (donde el inefable trovador convertía una guitarra en ametralladora). Gracias a esa amenaza, se me ocurrió acudir a Alen Lauzán. Pocos minutos después de haberle enviado mi solicitud por Twitter, llegó la ilustración. No sé cómo agradecerles (al anónimo y a Alen) el lujo que significa una obra original de uno de los más importantes artistas gráficos cubanos, autor del ya mítico periódico Guamá, en El Fogonero.

20 junio 2012

Diana en el Jardín Martiano

 
Cada que vez que le contaba las historias de El Nicho, ella me miraba con unos ojos color azul incredulidad. Dudaba del desayuno de agua con azúcar caliente, de los aullidos de los perros jíbaros justo al final del albergue, del ruido de las piedras del río en lo más oscuro de la madrugada.
Aunque no podía evitar la cara de asco, tampoco me creía la historia del buey que dio un mal paso en el borde del abismo. Demoraron dos días en sacarlo del fondo de aquella furnia. Cuando su carne hervía en la cocina, el olor a podrido se coló en las aulas como una nube descarriada.
Creía que la tienda del pueblo de Charco Azul también era un invento mío, apenas un pretexto para bautizar a mi primer carro. Pero cuando estuvo delante de su portal en ruinas y le enseñé el muro donde nos sentábamos a comer tubos de pasta dental, tragó en seco y no volvió a decir que tenía hambre.
En 1980 esas persianas estaban tan deshechas como hoy. Por ellas se colaban los cuchillos que circulan en el aire del Escambray cuando llega el tiempo de frío. En ese piso de cemento que ahora está a la intemperie, dormí las noches más desprotegidas de mi vida.
Diana se fue delante, como si quisiera encontrarse con mi fantasma antes de que yo lo espantara. Volví a dar con ella en el Jardín Martiano. Tanto en junio como en enero, nadie cultiva allí rosas blancas. De las aulas salieron unos niños que debían tener el mismo tamaño que yo cuando estuve en su lugar.
La mañana no olía a buey podrido sino a mierda de caballo. En el papel de los perros jíbaros, encontramos un pequeño animal dócil y sediento. Diana no dijo una palabra durante todo el tiempo que recorrió la escuela de El Nicho. Intuyo que con su silencio quiso decir que por fin me creía.

17 junio 2012

La nave de Sonia Silvestre

 
Anoche, cuando llegamos a Casa de Teatro para asistir a la segunda función de Carlos Varela, nos encontramos a Sonia Silvestre. Estaba sentada junto a Freddy Ginebra y ambos compartían algunas de las tantas y tantas historias que han vivido juntos, servidas a las rocas, con trovas cubanas de fondo.
La primera vez que Freddy me la presentó, yo le conté una de las frases preferidas de mi padre. Cuando alguna mujer, allá en Manicaragua, no le reía alguna gracia, él se encogía de hombros y repetía entre dientes: “Esta se cree que está más buena que Sonia Silvestre”.
Desde esa misma noche data la amistad y el cariño que nos tenemos. Sospecho que en parte le debo eso a Serafín y a la carcajada que provocó su ocurrencia en la Silvestre. Como llovía a cántaros y el concierto se retrasó, Alejandro, Popa, Natty, Diana y yo nos asilamos en el refugio de Freddy.
Justo allí, poco después que empezara la cuarta ronda de añejos a las rocas, Sonia nos confesó su amor por La Habana. Con acento y gestos de cubana, recordó algunos de los sucesos que la convirtieron en una habanera de Hato Mayor. Fue entonces que confesó su más grande deseo.
“A veces yo quisiera conseguir una nave que me lleve a conocer habanas pasadas. Quisiera meterme en El Vedado de principios de siglo, pasar por la calle Neptuno llena de tranvías y recorrer el mercado de Cuatro Caminos. Pocas cosas me gustarían más que entrar en el mercado de Cuatro Caminos cuando todo allí estaba intacto”, dijo con rara nostalgia.
En un momento del concierto, la cabeza de Sonia me cayó en el hombro. Aldo López Gavilán hacía el solo “Habáname” y ella lloraba sin consuelo. Entonces advertí que el artefacto del que hablaba también podía ser una canción. La abracé y le di un beso en la frente. Esa fue mi manera de decirle que me dejara subir a bordo.
Anoche, cuando salimos de Casa de Teatro, de la segunda función de Carlos Varela, Sonia Silvestre y yo volvimos de La Habana. Alejandro, Popa, Natty y Diana son testigos.