1 jun. 2016

Sam Shepard

Diana Sarlabous sabe que, cuando me enchucho en un autor o un tema, acostumbro a prepararme largos ciclos individuales. Ese es el caso, ahora, de Sam Shepard. Reapareció en Bloodline, interpretando un personaje ya inolvidable para mí (el patriarca de los Rayburn) y desde entonces estoy releyendo sus libros y volviendo a ver algunas de sus películas. 
Sam, además de ser el dramaturgo más representado en Estados Unidos después de Tennessee Williams, fue líder de una banda de rock y escribió la letra de "Brownsville Girl", una de las canciones más largas de Bob Dylan y una de mis preferidas para atravesar a La Habana en bicicleta. 
Shepard también ha escrito extraordinarios libros de cuentos, es excelente poeta y fue el compañero de Jessica Lange desde Frances Farmer hasta hace unos pocos años. Como parte de mi "Ciclo Sam Shepard", anoche volví a ver París, Texas. La película está inspirada en su libro de cuentos Crónicas de motel y el guión fue escrito a cuatro manos, entre él y Wim Wenders. 
Aunque siempre me fascinó desde el mismo primer plano, ahora me parece mucho mejor que cuando la vi por primera vez. Sentado otra vez frente a ella, siento lo mismo que con Thelma & Louis, todas las palabras están puestas en el sitio excato donde deben ir, cada imagen da la impresión de ser una foto fija inolvidable.
En Santo Domingo llueve desde hace horas y las guitarras de "Desolation Row" me llevan a una nueva jornada laboral, pero yo sigo funcionando en el modo Sam Shepard. Lo seguiré haciendo cuando escampe.

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