09 marzo 2017

Una breve aclaración de principios

Mi equipo en el Clásico Mundial de Béisbol, desde su primera edición, es República Dominicana. 
Dos patrias tengo yo, Cuba y el Cibao. Como la selección de la primera no está integrada por las estrellas que quieren representarla sino por las que quedan; prefiero la libertad de los dominicanos, este pueblo alegre y solidario que tanto me ha dado y del que soy parte desde hace 17 años. 
No es que desee que los cubanos pierdan, es que quiero que los dominicanos vuelvan a ganar. 
¡Vuá al Águila..., digo, a Dominicana!

05 marzo 2017

El tiempo de los árboles

En la Cordillera Central he tenido el gusto de conocer a muchos árboles centenarios. También he sido testigo de no pocos horrores, como el de un individuo que taló una mata de mangos que había sido testigo de todo el siglo XX dominicano. Su pretexto es que tenía un panal y él era alérgico a las abejas.
Ayer en la tarde bajamos al pueblo a comprar un tanque y le dimos bola (botella, en Cuba) a tres ancianos que iban por el camino de La Lomita. Hacía dos horas que habían salido de su casa y les tomaría otra dos más llegar hasta Pinar Quemado. Gran parte del recorrido deben hacerlo a más de mil metros de altura.
Nos dijeron que habían bajado para hacerle una visita a una familiar recién parida. Diana, que es financiera y le gusta encontrarle los números a todo, me hizo notar que en total invertirían ocho horas para un cumplido de apenas unos pocos minutos.
—El tiempo de ellos es como el de los árboles —me dijo al final de sus cálculos.
Al principio, cada vez que veniamos a la Loma de Thoreau, nos obsesionábamos con sacarle partido al tiempo. Por eso, cuando llegaba la hora de irnos, nos angustiaba la idea de no haberlo aprovechado lo suficiente.
Poco a poco hemos ido aprendiendo de los árboles, de su vida de espalda a los relojes. Cuando empezó la construcción de la cabaña, nos aseguramos de guardar suficiente distancia de un majestuoso pino occidentalis. Silencioso, imperceptible, él ha ido avanzando hacia nosotros y una de sus ramas ya está a punto de alcanzar la terraza.
Hoy en la tarde volveremos a la ciudad, por eso me levanté bien temprano y me puse a mirar la llovizna desde mi pequeña mesa de trabajo. Busqué el reloj y conté las horas que nos quedaban en la Loma. Luego miré hacia afuera. El pino occidentalis ocupa prácticamente todo el espacio de la ventana.
Entonces me serví un café y traté de imitarlo, a él y a los campesinos de La Lomita. Silencioso, imperceptible, escribí este texto.

23 febrero 2017

Como Henry Reeve*

En las afueras de Yaguaramas,
justo detrás del monumento
donde ondea
una bandera vieja, rota,
juraron cosas
que duraran toda la vida
y pudieran olvidarse
unos pocos meses después.

Como Henry Reeve,
se ataron de la montura
y empezaron a galopar
en dirección a la batalla.
Desnudos,
acostados sobre la tierra
donde se quitó la vida
el jinete americano,
combatieron cuerpo 
a cuerpo con la inocencia.

Nunca se supo lo que hicieron,
jamás se lo contaron a nadie.
Todo se quedó allí,
en las afueras de Yaguaramas,
justo detrás del monumento
donde ondea
un país viejo, roto.

*Mi último año de bachillerato lo cursé en el Instituto Pre Universitario en el Campo (IPUEC) Eusebio Sánchez. Todavía en Google Earth se aprecian sus ruinas. Está en El Guanal, una remota comunidad de Cienfuegos que queda en el borde oriental de la ciénaga de Zapata.  Para llegar hasta allá, había que pasar por el monumento a Henry Reeve (1850- 1878), un joven norteamericano que llegó a ser brigadier del Ejército Libertador. Aquel sitio, rodeado de cañaverales y cercado por la maleza, fue testigo de amores eternos que solo duraron hasta el fin de curso. Este viejo poema, escrito probablemente en la Escuela de Arte de Cubanacán, trata de eso.

22 febrero 2017

Los Payá

Fidel le temía tanto a Oswaldo como Raúl a Rosa María. Para los hermanos Castro el apellido Payá y, sobre todo, los nombres del padre y de la hija significan lo mismo que la cruz para el diablo. Pocos han hecho parecer tan débil al régimen de Cuba como esos dos seres indefensos.
Oswaldo Payá halló el único resquicio de libertad que había en la opresora Constitución cubana. Y, a través de él, logró lo impensable: un camino legal que le permitiera recolectar las firmas necesarias para presentar al gobierno una solicitud de cambios.
Así fue que el fundador y organizador del Proyecto Varela obligó a Fidel Castro a tener que admitir su verdadera naturaleza. El día que la inmensa mayoría de los cubanos fueron forzados a votar por el carácter irreversible del socialismo, la revolución demostró ser lo que todos ya sabíamos, una dictadura.
Cuando murió Oswaldo, los hermanos Castro creyeron haberse librado de Payá. Nunca calcularon que Rosa María era tan persistente como su padre. Desde entonces la frágil muchacha no ha dejado de tocar puertas por todo el mundo; cada vez que se le abre una, denuncia con firmeza el oprobio en el que están sumidos los cubanos.
El hecho de que impidieran que Luis Almagro, secretario general de la OEA, pudiera viajar a La Habana y recibir el Premio Oswaldo Payá Libertad y Vida, demuestra cuán frágiles se siguen sintiendo frente al padre y la hija. Con sus gestos desesperados le han dado al reconocimiento la trascendencia que merecía.
Con Oswaldo trataron de que pareciera un accidente, ojalá que nunca se atrevan a tocarle un pétalo a Rosa María.

13 febrero 2017

No acabo de comprender el significado de ciertas fechas

El sábado amaneció nublado. Cuando se está por encima de los mil metros de altura sobre el nivel del mar, las nubes te pueden dar alcance en cualquier momento. La neblina cubría todo a nuestro alrededor, pero eso no impidió que saliéramos a caminar.
Una vez que pasamos el cementerio (un pequeño cercado con una hermosísima mata de carolina y unas pocas cruces deshechas), avanzamos por el camino de La Lomita con la intención de llegar por lo menos hasta la casa del Rubio. Pero la lluvia nos obligó a retroceder.
Cuando volvíamos a la cabaña sentimos mucho frío, abracé a Diana y enumeré las razones esenciales por las que la amo. Para acompañar unas fotos nuestra en Facebook, escribí al menos dos de ellas. Un centenar de amigos dijo que le gustaba. Frente a la publicación, ella, feliz, me miró agradecida.
Pero pocos minutos después cayó en cuenta de que mañana es 14 de febrero y entonces me preguntó qué le iba a regalar. “Nada”, fue mi respuesta. No crean que es una jugarreta o algún tipo de sorpresa. En verdad no tengo ningún regalo que hacerle. No acabo de comprender el significado de ciertas fechas.
Nadie puede convencerme de que mañana debo celebrar mi amor por Diana, porque eso lo hago a diario. Tampoco mi gratitud por los amigos, trato de demostrársela cada vez que puedo. Aun así, no puedo negarles que es una buena excusa para abrir una botella de Brugal Extra Viejo. No suelo beber entre semana, pero como es el Día de los Enamorados…

10 febrero 2017

¡Mes amis!

Ignacio Agramonte le hablaba en francés a sus soldados,
una docena de negros desnudos que le seguían machete en mano
mientras cortaban cabezas y se hundían cañaveral adentro.
—¡Mes amis! —Les gritaba—. ¡Mes amis... la liberté!

En mi pueblo no hay posadas ni moteles de paso.
Una barbería, dos tiendas, un bar y una botica.
Es todo.
Nada más hay en la calle que lo divide
como un corte hecho de una sola vez,
pero con una navaja sin amolar.
En la barbería hay un espejo desde donde se ven las dos tiendas.
En las dos tiendas las puertas son amplias y se está al tanto de todo.
El bar queda frente a la botica
y en cualquiera de los dos se puede beber un buen trago de alcohol
(ablandado con hierbabuena y agua).

Durante años, estuvo mal visto que nuestras mujeres
hablaran con hombres de otros pueblos o con recién llegados.
Sabían darse su lugar y jamás tuvimos quejas de ellas.
Pero todo cambió y ahora
cuando las mujeres de mi pueblo se desnudan
hablan en francés.
Lo aprendieron de un que turista
que se llevó a dos en un jeep rojo.
—¡Mes amis! ¡Mes amis la liberté! —Gritan, 
mientras mueven las cabezas y se hunden cañaveral adentro.