12 marzo 2011

El tambor de “Let it Be”

El tambor de “Let it Be” se afinó
algunos días más tardes.
Ringo nunca estuvo
en el mismo lugar que las voces.
18 violines,
4 violas,
4 violonchelos,
1 arpa,
3 trompetas,
3 trombones,
2 guitarras
y 14 voces femeninas
eran demasiado ruido
para una canción
que siempre
oímos desnudos,
debajo de un piano de cola.

Eso dijiste para no decir nada.
Pero lo que en verdad
querías dejar por sentado
se perdió mucho antes,
en los silbidos
de “Two of Us”.
Debe ser por eso
que nunca más volvimos
a entenderlos.

Como el tambor de “Let it Be”,
siempre acudimos
algunos días más tarde,
cuando ya casi no había remedio.

10 marzo 2011

El hombre de Gadafi en La Habana

Fidel Castro se está quedando sin argumentos y eso nos facilita las cosas a todos los cubanos que le adversamos. Antes me era un poco más complicado explicar las razones por las que yo aseguraba que en mi país había una tiranía. La percepción de la revolución idílica que el régimen había conseguido, era muy difícil de cambiar o contradecir en muchos de los convencidos.
De un tiempo a esta parte, me basta con poner un link de las Reflexiones del Comandante en Jefe en mi muro de Facebook o en Twitter. Las propias palabras del dictador son la mejor prueba que tengo de la naturaleza decadente y miserable de su gobierno. Las noticias y los editoriales del Granma explican mejor que nadie la dimensión de la catástrofe cubana.
Hoy, mientras crece el repudio mundial contra Muamar el Gadafi, el Comandante en Jefe se ha dado el lujo de ponerse a contar, con un estilo bucólico, la infancia y adolescencia del criminal coronel. No escatima detalles hasta que llega al punto donde el líder militar se convirtió en un sanguinario represor. Esa etapa, según Fidel, no tiene sentido que se analice ahora.
Supongo que una de las líneas más inconcebibles de la reflexión de hoy está destinada únicamente al pueblo de Cuba. Solo en un país que no tiene libre acceso a la información se puede asegurar que Estados Unidos necesita “golpear la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe”. Es obvio que hasta los oídos de los cubanos no han llegado los pronunciamientos que ha hecho Barack Obama en las últimas semanas.
La extensa y sinuosa reflexión de hoy concluye con una declaración: “Compartimos plenamente la valiente posición del líder bolivariano Hugo Chávez y el ALBA”. Es decir, que la dictadura de mi país, junto a los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua, son los únicos en el mundo que apoyan la masacre de Muamar el Gadafi contra el pueblo Libio.
Ojalá que eso no se olvide ni se excuse tan pronto.

09 marzo 2011

Cándido Bidó, un solidario sin vergüenza

Al día siguiente de llegar a Santo Domingo, comencé a trabajar en la página cultural de El Caribe. Asustado por el “aterrizaje forzoso”, le pedí Freddy Ginebra que me resumiera la cultura dominicana en una pocas claves. Entre las cosas que mencionó estaba la pintura de Cándido Bidó.
Hace poco más de un año tuve una larga conversación con Cándido. Fue en su pueblo, donde él construyó una Plaza de la Cultura para que “ningún niño de Bonao que pueda llegar a ser un artista, deje de serlo por no haber tenido la oportunidad de que le enseñaran lo que es un pincel o una metáfora”.
Mi viaje fue a propósito del Premio Brugal Cree en su Gente. Debía escribir un reportaje sobre los sueños que se llevarían a cabo con los recursos que aportaría la Fundación Brugal. Cándido estaba feliz, orondo. Enumeraba una y otra vez todas las cosas que haría. Trazaba aulas, talleres y salas de exposiciones el aire.
Ese día parecía un hombre al que la muerte no le podía dar alcance. Solo se quejó una vez: “Para ser solidario hay que perder la vergüenza. Yo solo puedo vivir de mis cuadros, de lo que pinto. Pero para ayudar a los demás tengo que pedir ayuda y muchos me han tirado muchas puertas en la cara. Por eso digo que perdí la vergüenza, porque sigo tocando y sigo tocando hasta que reaccionan y me dan una contribución”, dijo.
Por eso la mejor manera de conservar la obra del maestro Bidó no es exhibiendo sus cuadros en los museos, sino garantizando que la Plaza de la Cultura de Bonao no desaparezca. Ese sería el mejor compromiso que los dominicanos podrían hacer con la memoria de Cándido, aquel hombrecito que estaba dispuesto a perder la vergüenza por tal de seguir siendo solidario.

07 marzo 2011

El Che ya es un carnaval

Cuando se padre se tuvo que marchar para las selvas de Bolivia, ella era demasiado pequeña. Los recuerdos que tiene de su voz son los mismos que puedo tener yo, al verlo repetir dos o tres frases hasta el cansancio, en la pantalla en blanco y negro de un televisor ruso. Pero ella quiso imitarlo tanto, que acabó teniendo acento argentino antes de salir de Cuba por primera vez.
Gracias a su condición filial, Aleida Guevara goza de un ventajoso empleo en ese parque temático mundial que es el culto casi morboso a Ernesto Guevara. Habla como él, pestañea como él y se mueve como él. Aún no me explico cómo no ha echado mano a un aparatico de salbutamol para redondear la parodia.
Cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo acerca de ella, la hija del Che decidió sorprendernos y se encaramó en una carroza del carnaval de Brasil. Envuelta como un tamal en una bandera cubana, Aleida se subió a un tanque de guerra de atrezzo y movió sus masas al lado de un bailarín disfrazado de su padre.
“No tengo palabras, es muy emocionante participar en un festival popular típico de Brasil y al mismo tiempo honrar a Cuba y la historia de mi padre”, dijo conmovida, cuando finalizó el desfile de la escuela de samba “União da Ilha da Magia”, de la ciudad de Florianópolis, en el sur de Brasil.
Cuando éramos niños, todas las mañanas nos obligaban a repetir una frase: ¡Pioneros por el comunismo, seremos como el Che! Aunque Aleida tiene otro tipo de lazos con el guerrillero, en su afán por ser como él se le ha ido la mano.

05 marzo 2011

Doña María Ugarte

Conocí a María Ugarte en la sala de su casa. Fui por unos minutos, a pedirle una colaboración para Pasiones (la revista cultural de El Caribe), pero acabamos teniendo una larga conversación. “¡Caramba, si se hizo de noche!”, dijo ella cuando advirtió que la tarde de Santo Domingo ya no estaba entre nosotros.
Me envió su texto con un amigo común. Dentro del sobre encontré  una pequeña nota: “Gracias, Camilo, por permitirme seguir diciendo las cosas que hay que decir”. A los pocos días de comenzar a trabajar en El Caribe, en diciembre del 2000, alguien me comentó que para poder contratarme la empresa había cancelado a “la doña que hacía el suplemento cultural”.
Aunque luego supe que aquel enemigo rumor no era cierto, llevé un incómodo cargo de conciencia hasta el día en que la conocí. Cuando nos presentamos nos dimos la mano. En la despedida, un abrazo y un beso. A partir de ese momento, doña María me hacía constantes llamadas para comentarme el último número de la revista, sugerirme temas, darme consejos o revelarme claves de la vida cultural del país.
Nunca le di las gracias, creo que a ella tampoco le hubiera gustado que lo hiciera. Antes que intelectual o periodista, era maestra. Para ejercer ese oficio fuera de un aula, se necesita el mayor acopio de desinterés posible. La labor que realizó María Ugarte desde su llegada a República Dominicana es de esas que nunca se recompensan lo suficiente.
Pero ahora ha llegado el momento de sus discípulos. El deber de todos los que aprendieron algo de María Ugarte es continuar defendiendo y difundiendo las identidades dominicanas. Mientras eso suceda, ella permanecerá entre nosotros.

01 marzo 2011

Cortinas rompe ideas

En los años setenta del siglo pasado, Cuba entera fue sembrada de cortinas rompe vientos. Interminables filas de casuarinas (un empinado árbol de origen australiano) se entrometieron en el paisaje de la isla, impidiendo la circulación libre de los vientos y cerrando la vista al horizonte.
Una década antes, el régimen ya se había asegurado de sembrar cortinas rompe ideas. Paradójicamente, el último espacio de libertad clausurado por Fidel Castro fue un periódico que se llamaba Revolución (cuyo suplemento cultural, Lunes, era dirigido por Guillermo Cabrera Infante). A partir de ese momento, no hubo ni un medio libre más.
El 15 de septiembre del año pasado, el órgano más radical de la dictadura, CubaDebate, publicó las “10 estrategias de manipulación” que ha descrito Sylvain Timsit. Acostumbrados como están en ese portal a aprovecharse de todo lo que tenga el más mínimo tufo anticapitalista, no repararon en echarle mano al dichoso “top ten”. Ni siquiera repararon en que los define mejor a ellos que a nadie.
Los contenidos producidos por el gobierno cubano sobre la rebelión popular en Libia (desde los textos noticiosos hasta las Reflexiones… del Comandante en Jefe), prueban punto por punto la tesis de Timsit. Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia no tuvieron el más mínimo pudor al mostrarse solidarios con el dictador libio y apoyar su masacre.
De una manera gradual, ese vergonzoso respaldo del principio se ha ido convirtiendo en un silencio igual de cómplice. Mientras tanto, al menos en Cuba, los medios de comunicación se encargan de manipular los acontecimientos. A su favor tienen una cortina rompe ideas. En Cuba, como dije al principio, se impide la circulación libre de los vientos y la vista al horizonte está cerrada.