Las Damas de Blanco acaban de ser víctimas de un acto de repudio. La turba que las agredió gritaba los mismos insultos de siempre: “abajo la gusanera”, “vendepatrias”, “qué se vayan” y “la calle es de Fidel”. Ese tipo de manifestaciones fascista fueron instauradas por el régimen en 1980, cuando 10,800 cubanos se refugiaron en la embajada del Perú en La Habana.Sólo dos cosas han cambiado desde entonces. Durante aquella crisis, que desembocó en el éxodo de 125,000 cubanos por el puerto del Mariel, las turbas solían lanzarle huevos a los que habían elegido emigrar. La crisis económica actual que sufre la isla hace inviable esa oprobiosa práctica. A falta de armas “biológicas”, la dictadura ha optado por multiplicar el número de agresores.
Contra la manifestación pacífica que las Damas de Blanco organizaron en la víspera del aniversario del Día de los Derechos Humanos, fueron convocados más de 200 esbirros. Ellas apenas eran 48 y caminaban con las manos llenas de flores, exigiendo en silencio la libertad de los 75 opositores que fueron encarcelados durante la primavera negra de 2003.


