16 jun. 2014

La pelea cubana de Titón

Filmación de Una pelea cubana contra los demonios (1971). De izquierda a derecha:
Raúl Pomares, Tomás Gutiérrez Alea, Mario García Joya y Vicente Revuelta.
(Foto publicada por cortesía de Iván Cañas)
Hace mucho que andaba buscando Una pelea cubana contra los demonios (1971). Anoche me llamó Juan Carlos Popa para decirme que por fin la había encontrado en YouTube. Nos dejamos con la palabra en la boca. Él, allá en Punta Cana, y yo, aquí en Santo Domingo, nos fuimos detrás del link que conducía a la película.
Ahora está mejor que la última vez que la vi. Eso siempre me sucede con el cine de Tomás Gutiérrez Alea, va mejorando en la medida en que pasan los años. Por eso, cada vez que termino de ver una obra suya, me produce el mismo desasosiego. Pienso en los proyectos que no realizó, en las ideas que le frustraron y en los filmes que le mutilaron.
Recientemente, la revista mexicana Letras Libres publicó una entrevista a un desfachatado Alfredo Guevara. Con una total falta de pudor (que uno al final acaba agradeciendo), el célebre censor cubano confiesa algunas de las atrocidades cometidas, por él y por otros líderes, durante el proceso que fue convirtiendo a la revolución cubana en una dictadura.
Hay historias que Guevara escenifica, como la expropiación de la televisora de Gaspar Pumarejo. “Fui acompañado de unos cuantos salvajes con mandarrias”, confesó el anciano. ¿Qué habrán pensando de él los artistas que le vieron llegar, con dos pistolas al cinto y un saco por encima de los hombros, como si fueran las alas de Maléfica?
Ya sin las pistolas, pero aún con el saco, Alfredo Guevara se encargó de decidir cuáles películas se hacían en Cuba y cuáles no. Esa caprichosa política en manos de alguien tan caprichoso acabó teniendo unas consecuencias terribles en la obra de Titón, quien en la década del 80, en su momento de mayor madurez, solo pudo hacer dos películas.
Tratando de justificar las impúdicas confidencias de Guevara (las cuales fueron desnudadas con lucidez por Haroldo Dilla), Julio César Guanche recordó que gracias al burócrata se produjeron “expresiones fundamentales de la cultura cubana y latinoamericana contemporáneas”.
Lástima que esa vocación de hada madrina del funcionario no alcanzara para salvaguardar la obra de Tomás Guiérrez Alea, el único genio del cine cubano, a quien el Guevara censor le paralizó, frustró o rechazó varios proyectos. Justo a Titón, quien supo traducir a una pantalla, como nadie, las claves de lo cubano.
Quizás la frase más insultante de Alfredo Guevara es esa donde asegura que el pueblo de Cuba no vale la pena. “¿Tú crees que con esos culos y con esas licras alguien puede entender Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana?”, le preguntó a su entrevistador. La conversación ocurrió en La Habana, en 2013, poco antes de su muerte.
En 1971, en una escena ambientada en el Remedios del siglo XVII, Titón hace que José Antonio Rodríguez, desde la piel de un inquisidor, se queje de lo mismo que Alfredo Guevara:
—Mira este pueblo, Evaristo —dice el sacerdote—:  Ladrones, miserables, anormales, enfermos, resentidos, incapaces, negros, viciosos, brujos, mujeres libres, aventureros, criminales… Qué gente supersticiosa y malvada, qué vida suelta y ancha. ¡En España muchos hubieran acabado en la hoguera, pero aquí andan haciendo de las suyas. ¡Qué pueblo este!”
Tanto Una pelea cubana contra los demonios, como la entrevista, están basadas en hechos reales.  En la distancia, filme y cuestionario acaban abordando la misma Cuba, esa donde la chispa que prende la hoguera depende de las ambiciones y la vanidad de un solo individuo. A veces lleva sotana, a veces un uniforme verde olivo y a veces un saco por encima de los hombros.

12 comentarios:

Luis Beiro dijo...

Como todo en la vida, ambos tenemos amigos comunes y no comunes. Sin embargo, en tu caso particular, y sin que medien esas "amistades", ni para bien, ni para mal, siempre te admiro.
Por si no lo conoces, quiero compartir contigo este pequeño comentario que publiqué hace varias semanas en el Listín, y que ha sido muy atacado en los pasillos de la ultraizquierda dominicana, con amenazas anònimas incluidas.
http://www.listin.com.do/ventana/2014/6/6/324907/No-creo-que-mi-pueblo-valga-la-pena
Un fuerte abrazo,

Marcelino de Mata García dijo...

MAGISTRAL!!!

Anónimo dijo...

Guajirito, tienes una gracia envidiable para combinar la lucidez y el candor con la ironía y el sarcasmo. Un beso grande desde Berlin de una lectora que no te piede ni pie ni pisada.

Anónimo dijo...

ÑOOO ASEREEE LA BOTASTE CON ESO DE ALFREDO GUEVARA CON LAS ALAS MALEFICA... ME PARTI DE LA RISA!!!

Lilo Vilaplana dijo...

Muy buen artículo, Camilo, Gutiérrez Alea el más grande cineasta cubano, en sus películas siempre encontramos un subtexto que pone a pensar. El paralelo que estableces con la entrevista de Alfredo Guevara . Toda la razón.

Carlos Diaz, Ecuador dijo...

Siempre paso por el Fogonero a ver si hay cosas nuevas y hoy sali premiado... Este post es una joya, Camilo... Gracias!!!

Anónimo dijo...

Eso que hiciste entre la pelicula y la entrevista es un montaje paralelo y te quedo como a Coppola en el Padrino!! eres un monstruo, fogonero!

LUCERO dijo...

TIENES TODA LA RAZON. POR ESO TE PERDONO HASTA LA INCORRECCION POLITICA EN LA BROMA DE MALEFICA.

Jorge Sarduy dijo...

Qué pluma, amigo! (La tuya no las de AG). Un abrazo. Comparto en mi muro.

Anónimo dijo...

Chapó

Mario Rivadulla dijo...

Muy bueno, Camilo. Un abrazo.

Audry Gutierrez dijo...

Gracias a usted por el articulo y a mi padre por su obra, a todos por sus comentarios, sin dudas una de mis favoritas.