12 jun. 2012

Teófilo Stevenson

 
Por sus apellidos, Stevenson Lawrence, parecería que se trataba de un poeta o un lord. Pero su nombre, Teófilo, era como un piñazo en la cara. Todos los héroes de mi infancia había librado sus peleas en épocas pasadas. Al único que vi combatir en un presente perfecto fue a Stevenson.
Como casi nadie alcanzaba a pegarle, su rostro permanecía impecable durante los combates. Los largos cordones de sus zapatillas marcaban, como el péndulo de un metrónomo, la música de los golpes. Así, combate tras combate, el mejor boxeador amateur de la historia llenó de medallas el pecho de nuestra infancia.
Celebró su primera pelea a los 14 años, en 1966, y la última a los 32, en 1988. Durante esos 22 años que se mantuvo en el ring, el Gigante del Central Delicias ganó 301 de los 321 combates en los que participó. Su reinado olímpico comenzó en los Juegos de Munich 1972 y se extendió hasta Moscú 1980.
Si Cuba hubiera participado en las Olimpiadas de Los Ángeles 1984 y Seúl 1988, Stevenson no hubiera tenido contrincantes. Como tampoco los tuvo en los Campeonatos Mundiales de La Habana 1974, Belgrado 1978 y Reno 1986. Su gran superioridad en todos esos certámenes, jamás le impidió comportarse como un respetuoso caballero con sus adversarios.
No me gusta el boxeo, pero nunca me perdí una pelea de Stevenson. Con él, ese deporte se convertía en un arte en tres asaltos. Una vez lo encontré en una calle de La Habana. Aunque Ana Rosario era muy pequeña aún, no quise desaprovechar la oportunidad de presentárselo.
–Mira, nené, ese hombre era un ídolo de mi infancia –le dije.
–¿Y qué hacía? –Preguntó mi hija con cara de asombro.
–Salir en la televisión cuando izaban la bandera y ponían el himno –respondió Stevenson con una torpe sonrisa, antes de darle un beso.
Como él no quiso hablar de boxeo, yo tampoco lo hice. Le di la mano y las gracias. Es el campeón más grande que he saludado en mi vida. 

13 comentarios:

Angelika Knüppel dijo...

Me encanta que hayas escrito sobre él. Trabajé durante los JJOO de Múnich como azafata y me tocó boxeo. Me hice muy amiga de los boxeadores cubanos y en especial de Teófilo, que me prestó su medalla de oro para hacerme la foto, además de firmarme un guante de boxeo que aún guardo.

LAURA dijo...

TIENES UNA MANERA INCREIBLE DE CONTAR LAS COSAS. ESO DE LLENARLE EL PECHO DE MEDALLAS A NUESTRA INFANCIA ME MATO, COMO DIRIA EL GUARDIAN EN EL TRIGAL.

Jorge Luis dijo...

Maestro, me quito el sombrero con este obituario. Ahora me doy cuenta de que muchos de los obituarios memorables de La Gaceta tienen tu estilo. Lo bordaste, mi herma.

Sonia dijo...

Últimamente El Fogonero me gusta mucho más. Estás menos perretoso y más poético que nunca. Yo creo que es la felicidad lo que te tiene así. Saludos canarios.

Anónimo dijo...

STEVENSON NO SABIA HABLAR PERO ES VERDAD QUE ES UNA GLORIA DE CUBA.

Mirtha dijo...

Gracias, Camilo. Tampoco soy amante del boxeo, y tampoco perdía las peleas de Stevenson. Eran puro arte. A pesar de la violencia de ese deporte de puños, hasta uno llegaba su delicada estirpe de gigante que parecía danzar en el cuadrilátero. Hermosas palabras las tuyas para evocarlo en el momento de su partida física. Aunque parezca reiterativo, es cierto eso de que estará entre nuestros más lindos recuerdos de Cuba.

Lucero dijo...

Bello homenaje. Es verdad, Stevenson era nuestro héroe.

Ana Tania Alfaro dijo...

Me encanta tu crónica de Stevenson. Como buena cubana, también lo admiré a lo largo de su carrera deportiva y compartí el orgullo de sus glorias.

Siempre tus escritos, me despiertan esos recuerdos tan míos, tan nuestros y de manera tan vívida, que la lectura viene acompañada de ciertos olores que reafirman la evocación. Gracias, amigo, por el regalo de tus letras..

Dra. Ana Tania Vargas Alfaro
Representante legal
GNOSIS ltda.

Jorge Luis Peñate, Madrid dijo...

Estás muy inspirado, esto está bordadito, como dijo alguien allá arriba. Al igual que lo de Palomo Linares, Sacha y Aguilar. Tu blog es una joya, compadre. Felicidades.

Anónimo dijo...

Un golpe de ingenio!!!! Vas bien, Camilo!!!

Cienfueguera Antigua dijo...

Esto fue un golpe bajo a mis emociones. Muy lindo, como eras tu cuando estabas flaco y peluito, fanatico de Silvio y revolucionariamente contestatario.

Lilo Vilaplana dijo...

Qué hermoso homenaje a este, también, héroe de mi infancia.

Anónimo dijo...

Boooommmmmmm!!!!! LEMIS