19 may. 2008

Volver a Las Villas

Umberto Eco publicó el año pasado una extraña compilación de pesimismos: A paso de cangrejo. Artículos, reflexiones y decepciones, 2000-2006. En el prefacio del volumen (donde se reúnen textos que hacen referencia a “acontecimientos políticos y mediáticos”, fundamentalmente), Eco usa a los mapas para demostrar su teoría de que avanzamos hacia atrás.
Según el escritor, con la caída del muro de Berlín, los editores de atlas tuvieron que desechar todo los ejemplares que tenían almacenados “e inspirarse en los publicados antes de 1914, con sus mapas de Serbia, Montenegro, de los estados bálticos…”.
Hace unos días, Iván Pérez Carrión y yo tuvimos una discusión sobre el mapa de Cuba. Iván, que lo recuerda casi todo, había olvidado que alguna vez la ciénaga de Zapata fue parte de la antigua provincia de Las Villas. Tuvimos que ir hasta el estudio de Luis González Ruisánchez, donde cuelga una isla entera, para salir de dudas.
Recuerdo que cuando se dividieron las 6 provincias originales (Oriente, Camagüey, Las Villas, Matanzas, La Habana y Pinar del Río), sucedieron cosas tan absurdas como la de una mujer que vivía en lo más intrincado del Escambray y su pequeña finca quedó partida en tres por Sancti Spíritus, Villa Clara y Cienfuegos.
En el Paradero de Camarones, mi pueblo, los que viven en la cuneta sur de la carretera de San Fernando, tienen que ir a la OFICODA de Palmira; a sus vecinos de enfrente, les toca la de Cruces. Ya han pasado casi treinta años de aquella repartición y aún hay muchos que no se acostumbran o no la entienden. Ellos prefieren volver a Las Villas, aunque sea a paso de cangrejo.

2 comentarios:

chema dijo...

Cuando yo conocí toda esa zona, todavía era Las Villas. Mi padre trabajó en Cienfuegos por un par de años, en Marina Mercante y Puertos y me pasé allí dos estupendos veranos. Y sí, creo recordar que se hablaba de la ciénaga de Zapata como algo perteneciente a Las Villas. Era el año 1975, y yo tenía diez años. En Santa Clara fue donde compré por primera vez en mi vida un libro en una librería que, si mal no recuerdo, se llamaba Hanoi, y en Cienfuegos probé por primera vez la paella de mariscos, y me bañé en Rancho Luna. También recuerdo con mucho cariño Caibarién y toda esa zona norte tan llena de cayos.
Siempre me gustó mucho Las Villas(excepto Sancti Spiritus). Y muchas veces pienso en ir a Cuba sólo para visitar Las Villas, el Escambray, aquel fantástico hotel-sanatorio donde dormí un par de noches, y tanto me hacía pensar en La Montaña Mágica...
Extraño a Las Villas, sí señor...

Anónimo dijo...

Amigo Camilo:
Hace unos días en el blog de Sosa comente sobre este tema de pasada, en medio de una polémica sobre otro tema.

http://lafincadesosa.blogspot.com/2008/05/historia-de-poetas-y-banderas.html

…En cuanto a las dos banderas en el morro, te digo que soy un anexionista convencido, solo que a mi manera. Me encantaría, en un futuro y en una Cuba libre, reunir voluntades y talentos para ver de que manera podemos anexarnos Miami a Cuba, y restaurada la vieja división político administrativa (6 provincias) ser de nuevo Villareño (y no Villaclareño que suena tan feo) y que Miami sea nuestra séptima provincia. ¿No te gustaría?...

El caso es que odio eso de Villaclareño. Yo soy Villareño. Un abrazo de,
Heriberto Hernández