19 marzo 2009

Los hijos de la derrota

Higinio Vélez no se atrevió a dar la cara después que su equipo fuera humillado por Japón en el Petco Park. El plan de evacuación de los peloteros debía ejecutarse de inmediato. La densa niebla que había a esa hora en San Diego no podía ser una excusa para ni siquiera una oveja se separara de la manada.
Cuando el fly de Michihiro Ogasawar dio en el guante de Yoennis Céspedes (quien, como pueden ver, pertenece a la "Generación Y") y cayó al suelo, al manager cubano ya no le fue posible seguir al pie de la letra las estrictas instrucciones que Fidel le había dado en su última reflexión. El Comandante había advertido que “uno de los principios inviolables es que no puede haber vacilación alguna cuando un pitcher tenga que ser sustituido de inmediato, si muestran una tendencia al descontrol frente a japoneses o coreanos”.
Habló de casi todo, menos de la defensa. Ese error fue suficiente para que la escuadra cubana de béisbol sufriera su peor derrota desde 1939, que fue la última vez en que una selección de la isla participó en una competencia internacional y regresó a casa sin alcanzar ninguno de los tres primeros lugares. “Quiero felicitar al equipo japonés por su gran victoria de esta noche. Fueron mucho mejores que nosotros y merecían la victoria", fueron las palabras de Vélez, quien pidió “una disculpa por no acudir a la rueda de prensa, pero quiero agradecer a todos por su amabilidad con el equipo cubano”.
Cuando cayó el noveno inning, Eduardo Paret, Ariel Pestano, Norge Luis Vera y Pedro Luis Lazo se quitaron un uniforme que nunca más volverán a vestir. Tuvieron la oportunidad de llegar a ser estrellas en las Grandes Ligas. Ahora, en el ocaso de sus carreras, son los verdaderos hijos de la derrota. Aún antes de que Fidel abra la boca, su orfandad comienza.
Aunque el anciano Comandante prometió hacerse responsable de la derrota, en estos momentos debe estar cavilando a qué o a quién le va a echar mano para desviar la atención y convertir el revés en victoria. Como a estas alturas es improbable que secuestren a unos pescadores, pobre del que se atraviese en su camino hoy.

11 marzo 2009

Lomografía

Una vieja cámara fotográfica rusa, la Lomo Kompakt Automat, ha posibilitado una nueva manera de mirar al mundo. No pienses, dispara. Esa es la máxima que mueve a los artistas. Se trata de ser rápidos, de no pensar y de atrapar lo que les rodea de una manera diferente, ajena al perfeccionismo que garantizan los artefactos digitales.
A principios de los años ochenta mi madre me regaló una camarita soviética. Se llamaba Smena y venían acompañada por dos películas ORWO (producidas por un laboratorio de la República Democrática Alemana). Un complicado estuche de cuero envolvía aquel aparato cuyo lente sólo ofrecía tres posibilidades: cerca, lejos y lejísimo.
Mucho antes de que unos estudiantes en Viena descubrieran las cámaras “lomográficas” y se animaran a desarrollar un nuevo estilo, a contracorriente de la pureza visual de los pixeles, miles de cubanos nos aventuramos a reproducir nuestro entorno a través de aquel vidrio cuadrado donde las cosas se veían al revés y como si estuvieran en otra parte.
Hace poco recuperé algunas de aquellas imágenes gracias a que algunos de sus negativos sobrevivieron inexplicablemente dentro de un libro. En una de ellas, mi abuela Atlántida deja que Quino, mi viejo perro, se le abalance encima. En otra, el tren de las dos está a punto de llegar al Paradero de Camarones.
También retraté el potrero que fue de mi abuelo y, tratando de imitar una de aquellas perspectivas que tanto obsesionaban a los cineastas soviéticos, me subí a un tren de combustibles para que la hilera de vagones saliera a buscar el horizonte del pueblo. La clave de la lomografía es la espontaneidad y la experimentación. Todos lo que tuvimos una Smena en las manos fuimos precursores del singular movimiento sociocultural. La necesidad nos obligó a ello.

Husos horarios

I. Segunda noche
El mediodía es una segunda noche. Ese sigilo que se dispersa a las doce en punto, es un reflejo de la penumbra que produce el exceso de luz. A esa hora no se escucha nada. Las canciones se le olvidan a la gente, los ruidos de la casa pierden su eco y los trenes avanzan sobre el día anterior o por la tarde que les espera unos pueblos más adelante. El mediodía es una segunda noche, el único momento en que podemos ver dentro de lo más oscuro. Sólo hay que abrir los ojos y mirar bien lo que hay en ese silencio que lo cubre todo.

II. Oscurecer
Todas las tarde atravieso al oscurecer en dirección este-oeste. Persigo, por unas escasas cuadras, a la luz que cae sobre las torres. Antiguamente, dos o tres décadas atrás, ese fenómeno sólo sucedía en el traspatio de Merceditas, justo encima de unas matas de mangos ahogada en cundiamor. Antes esa milésima de segundo en que la luz deja de ser luz me paraban en seco, me impedía hacer cualquier otra cosa que no fuera cruzarme de brazos a contemplar. Ahora, cuando se avanzo en dirección este-oeste, no puedo perder el más mínimo tiempo. Las luces de la ciudad me empujan con sus manos agilísimas. Es lo lógico, en un tumulto así, no se justifica hacer un alto para desear lo indeseable.

04 marzo 2009

Dos días en la vida de Felipe Pérez Roque... contados por el Granma

27 de mayo de 1999 Designado Felipe Pérez Roque Ministro de Relaciones Exteriores (Nota informativa del Consejo de Estado)
Tomando en cuenta la complejidad actual de la tensa situación internacional, su importancia creciente para el futuro de nuestro país y del mundo, la necesidad de un trabajo más profundo, riguroso, sistemático y exigente en esta esfera, el Comandante en Jefe y Presidente del Consejo de Estado, compañero Fidel Castro, quien presta una especial atención a la política internacional, ha propuesto a la Dirección del Partido y al Consejo de Estado la designación del compañero Felipe Pérez Roque, Diputado a la Asamblea Nacional y miembro del Consejo de Estado, para ocupar el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, lo que fue aprobado por ambas instancias.
Felipe Pérez Roque, graduado en el Instituto Superior Politécnico "José Antonio Echeverría", ha trabajado estrechamente junto a Fidel, primero como miembro del Equipo de Coordinación y Apoyo del Presidente del Consejo de Estado, y más tarde como uno de sus más cercanos colaboradores en muchas de las más importantes tareas de política nacional e internacional durante los años más difíciles del Período Especial. Fue electo Diputado a la Asamblea Nacional a los 21 años de edad, en 1986, siendo todavía estudiante, recién terminado el tercer año de su carrera.
Más adelante, líder prestigioso, destacado y combativo de la Federación Estudiantil Universitaria como Presidente de esa importante e histórica institución, miembro de la Dirección Nacional de la Juventud Comunista, y más tarde, en el IV Congreso del Partido, en octubre de 1991, fue electo miembro del Comité Central del Partido. Es igualmente integrante del Consejo de Estado que eligió la Asamblea Nacional del Poder Popular en marzo de 1993 y ratificado en 1998.
Ha participado en todas las delegaciones gubernamentales y partidistas que han acompañado a nuestro Comandante en Jefe a importantes eventos internacionales, Reuniones Cumbres y visitas oficiales a diversos países durante los últimos siete años. Por su activa presencia y su incansable trabajo, es conocido por numerosos Jefes de Estado y de Gobierno que lo han podido observar en incontables reuniones bilaterales o colectivas en el exterior y ha tomado parte, prácticamente sin excepción, en todas las reuniones e intercambios sostenidos con delegaciones políticas, económicas o con personalidades destacadas que Fidel recibe casi diariamente.
Del mismo modo, ha estado participando en las reuniones políticas y gubernamentales que el Presidente del Consejo de Estado sostiene habitualmente. Está familiarizado como pocos con las ideas y el pensamiento de Fidel. Es conocido por todos los líderes y cuadros del país. A juicio del compañero Fidel, por la experiencia y los conocimientos que ha acumulado, su madurez, su integridad personal, su carácter, hábitos de estudio y análisis, búsqueda constante y procesamiento de la información requerida ante cada problema y su capacidad de elaborar y exponer criterios propios, a pesar de su edad, 34 años, es el cuadro idóneo para desempeñar esa tarea.
El anterior Ministro, compañero Roberto Robaina González, que realizó los mayores esfuerzos para cumplir las tareas con las cuales en su momento se le responsabilizó, queda liberado del cargo en tanto se le asignen nuevas funciones.

4 de marzo de 2009 Cambios sanos en el Consejo de Ministros
(Reflexiones del Compañero Fidel)
Con motivo de los cambios en el seno del Ejecutivo, algunas agencias cablegráficas se rasgan las vestiduras. Varias de ellas hablan o se hacen eco de rumores "populares" sobre la sustitución de los "hombres de Fidel" por los "hombres de Raúl". La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del Partido o del Estado.
No me dediqué nunca a ese oficio. Jamás subestimé la inteligencia humana, ni la vanidad de los hombres. Los nuevos ministros que acaban de nombrarse fueron consultados conmigo, a pesar de que ninguna norma obligaba a los que los propusieron, a esa conducta, ya que renuncié hace rato a las prerrogativas del poder. Actuaron sencillamente como revolucionarios auténticos que llevan en sí mismos la lealtad a los principios.
No se ha cometido injusticia alguna con determinados cuadros. Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados, pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna. No era en absoluto ausencia de valor personal. La razón era otra. La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno. El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos.

02 marzo 2009

Los ‘idos’ de marzo

Luis González Ruisánchez y yo trabajamos en un mismo espacio, pero dándonos la espalda. Eso ha hecho que, aunque parezca absurdo, a veces nos sea más fácil comunicarnos por el Messenger. “Ven para que veas lo que nos mandó Cavada”, me escribió hoy. En su pantalla tenía la nota oficial del Consejo de Estado de Cuba, donde se anunciaban “importantes movimientos de cuadros y reestructuraciones en algunos organismos”.
Antes de que termináramos de leerla ya habíamos recibido varios emails con múltiples reacciones. Algunos aseguraban que con esos cambios Raúl había desarticulado el “anillo de Fidel”, lo cual significaba que el Comandante era hombre muerto. Otros, despistados, preguntaban quién era el nuevo canciller (yo recordaba haber oído su nombrete, no sé si en la UNEAC o en la Editora Abril, y era algo así como Bruno el Feo).
Las especulaciones continuaron llegando durante toda la tarde. Recibimos incontables emails donde se hacían todo tipo de conjeturas. Algunas eran extremadamente optimista y otras de un pesimismo visceral. Al final alguien hizo un link entre las sorpresivas defenestraciones y la insólita noticia de que algunos testigos aseguraban haber visto a Fidel paseando por Jaimanitas.
Hace algunos años un amigo escribió una novela donde se recreaba, a la escala de una apartada comarca del Oriente cubano, lo que podría ocurrir en la Isla cuando Fidel muriera. Todo lo que ha sucedido desde que el Comandante cayó en cama supera con creces lo imaginado por el narrador. Las situaciones recreadas en el libro ni se acercan a la puesta en escena que se ha llevado a cabo.
El de hoy es apenas un capítulo más, sólo eso. Pero hay algo en lo que quisiera reparar. Carlos Lage, Felipe Pérez Roque y Otto Rivero eran los tres últimos dirigentes juveniles que llegaron a ocupar los más altos cargos dentro de la nomenclatura. Antes que ellos, habían caído Luis Orlando Domínguez y Roberto Robaina.
Con los ‘idos’ de marzo, la Revolución admite que no confía en las generaciones que nacieron dentro de ella y apela una vez más a los líderes históricos y a los militares para tratar de sobrevivir. No creo que ninguno de los movimientos hechos hoy produzca un cambio en ese círculo vicioso que se ha convertido la vida en Cuba.
Si hubiera que tener alguna expectativa, es adivinar en cuál pueblo reaparecerá el fantasma de Fidel. Sólo eso, que tiene que ver más con la ficción que con la realidad, producirá alguna novedad en el futuro inmediato.

01 marzo 2009

La última tentación de Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal está tentado a cerrar la boca para siempre. “Tengo libertad para todo menos para decir en público lo que pienso”, le acaba de confesar el sacerdote al periodista Javier Lafuente. El autor de La revolución perdida, en un reportaje publicado hoy por El País, reconoce que “en Nicaragua no hay nada más que corrupción y una dictadura fascista”.
Cardenal, como decenas de escritores latinoamericanos, nunca reparó en esos horrores durante sus prolongadas y continuas visitas a Cuba. Tuvo el poeta que sufrir la experiencia en carne propia para caer en la tentación de denunciarla. “Cuando Franco estaba vivo no se podía vivir en España, salir al extranjero, decir verdades y volver. Yo estoy en esa situación”, admite.
Millones de cubanos viven desde hace medio siglo en condiciones muy semejantes a las que está sometido Cardenal hoy; pero con un agravante, ellos ni siquiera pueden tener la esperanza de salir al extranjero a proclamar verdades, pues también se les prohíbe viajar libremente.
El poeta, que ha sido vilipendiado por el poder sandinista, todavía no se explica cómo Daniel Ortega ha llegado a convertirse en el caudillo que es hoy. Ya es un poco tarde para darle consejos al octogenario sacerdote, pero parafraseando uno de sus versos más inolvidable, todavía hay tiempo para advertirle al poeta:
Cuídate Ernesto, cuando estés con ellos, “porque el gesto más leve,/ cualquier palabra,/ un suspiro...”