La
palabra perseverancia nunca significó para mí lo que dicen los diccionarios. No
era, como asegura la Real Academia Española, ni la acción ni efecto de
perseverar, tampoco “constancia en la virtud y en mantener la gracia hasta la
muerte”.
Perseverancia
para mí era esta minúscula estación de trenes. Rodeada de cañaverales y vías
férreas, expuesta a las inclemencias del mediodía cubano. Ahí vivieron mi tía
Cary y su esposo Rafelito. Como no cabían en el cuarto de equipajes, les
hicieron una casa sobre dos vagones. Aunque no la conocí, he estado en ella en
muchos sueños.
El
pintor cubano Tomás Sánchez es de Perseverancia. Sus famosas inundaciones
fueron inspiradas por la interminable llanura que rodea al lugar. Por eso, cada
vez que veo sus nubes, sus islas y sus lagos, acabo imaginándome cañaverales
por todas partes.
La
locomotora que aparece en la foto, la 61606, pasó incontables veces por mi
infancia. Era roja como una bandera y sonaba como un barco. A mediados de los
años 80’s se incendió. Corrían los días de una larga zafra y estuvo
transportando azúcar al puerto de Cienfuegos hasta que ardió como una antorcha.
Es
muy poco probable que nada de lo que se ve en esa foto exista todavía, ni
siquiera los viajeros. Todo ahí debe estar muerto. Por más que el nombre trate
de engañarnos, estamos hablando de un sitio donde no hay la más mínima oportunidad
de perseverar.
1 comentario:
VIAJE EN ESE TREN MUCHISIMAS VECES DE AGUADA A CIENFUEGOS ERA MI MEDIO DE TRANSPORTE PARA IR A TRABAJAR Y EN LAS NOCHES REGRESABA EN EL A MI PUEBLECITO QUERIDO ESTA FOTO Y TU ESCRITO ME HAN HECHO LLORAR... SE QUE AHORA NO PUDIERA VIVIR ESA REALIDAD Y SIN EMBARGO LA AÑORO TANTO QUE ME DA DOLOR EN EL PECHO...
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