
Santo Domingo no parece estar convencida de sus encantos y esa puede ser la razón por la que muchos la menosprecian. Ofrecernos la posibilidad de que la veamos de otra manera y de que nos comuniquemos con ella de otra forma, es lo segundo que hay que agradecerle a ese colectivo que “usurpó” vallas publicitarias con sus creaciones.
A diferencia de La Habana (que es una especie de Pompeya en vida) o de San Juan (que muchas veces queda reducida a una vieja postal para turistas de paso), Santo Domingo se está convirtiendo en el centro de gravedad del Caribe y para consolidar eso se tienen que gestar más ideas como esta. Ciudad Sarmiento es una de las formas más creativas y eficaces de borrar el nefasto legado de Ciudad Trujillo.
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