21 mar. 2011

Una mancha en el expediente que me llena de orgullo

Soy adicto a Guamá, el cacique de la blogosfera cubana. Uno de los mejores remedios que tengo contra el gorrión (ese raro estado del alma que solo padecemos los cubanos), es recorrer sus publicaciones de manera aleatoria. Por más malo que tenga el día, siempre que entro en su página salgo al menos con una sonrisa.
Aún cuando estoy muy ocupado, pasó por allí dos veces al día y me llevo las manos llenas de links que luego voy colgando en Facebook y en Twitter o reenvío por email a todos los contactos de mi libreta de direcciones. Me he robado muchísimas cosas suyas para ilustrar mis post. Todas, sin excepción, me parecen muy superiores a mis textos.
El humor cubano suele alcanzar su definición mejor cuando se mete en política. Desde Liborio hasta el Hombre Siniestro, desde el Bobo hasta Guamá, nuestros personajes más simpáticos resultan ser tipos profundamente politizados que tienen el tino de tomar partido por el bando de los buenos (aunque luego acaben siendo traicionados).
Ya no es posible escribir la historia de nuestra nación satirizada sin blogs como el de Enrisco, La Rusa de Baracoa, Habana Memorias  y Guamá. Los he recomendado en innumerables ocasiones. El que no los conozca, que deje de leerme ahora mismo y haga clic en ellos  para que compruebe lo que digo. 
Hoy descubrí que el cacique replicó mi post Mensaje urgente a Silvio Rodríguez. Tema: la vergüenza, y lo incluyó en la edición 367 de su parodia al Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba. Esa es una mancha en el expediente que me llena de orgullo. Tengo muchas otras, pero con toda seguridad esta es la que más risa me da de todas.

1 comentario:

Rodrigo Kuang dijo...

Gracias, mi hermanito, por el inmerecido halago. Allá tú con la gente cuando te reclamen por haberte seguido la corriente. Yo también me cuento entre los fans del Guamá, y de El Fogonero por supuesto.