2 feb. 2011

Cambio el himno de mi país por cualquier canción de Serrat

Ayer amanecí oyendo los discos más viejos de Joan Manuel Serrat. Como a la décima canción descubrí que los versos del catalán me representan mejor que el Himno Nacional de Cuba. De una vez lo escribí en mi muro: “Cambio el himno de mi país por cualquier canción de Serrat. Ni soy bayamés, ni me interesa al combate corred”.
Por unos segundos estuve a punto de borrarlo, temiendo que uno de esos patrioteros que andan sueltos por ahí me echara a perder la mañana. Pero apenas un minuto después Eloy Ganuza, Juan Carlos Recio, Belma González y Klaritza Morales Calvo ya habían puesto que les gustaba. Al mismo tiempo, Renay Chinea me hizo una pregunta: “¿Te mando 'Mediterráneo'?”.
En ese momento advertí que, efectivamente, esas estrofas del catalán estaban más cerca de mi geografía como individuo que la marcha de Perucho Figueredo. Entonces Odette Alonso dijo que ella prefería “Vagabundear” y otro santiaguero, José Manuel Poveda, recalcó que a él tampoco le gustan los himnos patrios: “sobre todo si sus letras incitan a degollar al supuesto enemigo”, dijo.
José M. Fernández Pequeño fue más lejos: “Pues yo sí soy bayamés y también estoy harto de un himno que me manda a pelear, cuando lo que quiero es un palo de ron y algo de cumbancha. Propongo que, cuando el próximo cubano gane una medalla olímpica, pongan ‘Cuidaíto, Compay Gallo’ en los altavoces”.
Sonia Díaz Corrales apostó de inmediato por la afirmación de Pequeño y Alejandro Aguilar aprovechó para advertir que tampoco cree en las patrias. Los comentarios siguieron apareciendo y llegaron a un punto en que Renay citó un ejemplo sobre un cangrejo moro de Mayajigua suelto en Edinburgo.
El punto final lo puso Margarita García Alonso con un largo comentario del que solo cito el primer párrafo: “A mí si me gustan los himnos nacionales, pero creo que deberían cambiar la letra de tiempo en tiempo para ajustarla a los propósitos de la nación en cada época, soy muy Whitman en esto de nación...”.
Yo quise hacer un cambalache con mi himno y acabé consiguiendo un diálogo familiar con cubanos de pueblos muy diferentes que están en países muy distintos. Mañana veré por qué cambio la bandera. Siempre he creído que Jorge Drexler tiene la razón: “vale más cualquier quimera/ que un trozo de tela triste”.

10 comentarios:

Manuel Sosa dijo...

Pueblo blanco. That's it.

José Ramón Morales dijo...

Muy bueno el artículo, eso mismo he pensado yo, a mí no me representa ni me gusta el himno cubano, aunque la música es es una marselleza muy bonita, el que la creó era un anexionista y esclavista que después que se cansó de dar tanto látigo, les cambió el trabajo a sus esclavos y los puso a pelear bajo sus órdenes. Un saludo

José Ramón Morales dijo...

Ahh, lo puse en mi Blog con un link para que lo terminaran de leer en el tuyo. Abrazos

José M. Fernández Pequeño dijo...

Camilo, lo que escribí a tu comentario en realidad se lo plagié al protagonista de mi novela "Tantas razones para odiar a Emilia", un artista visual guantanamero residente en Santo Domingo y de nombre Osvaldo Cumbá. Te lo aclaro porque anoche Osvaldo se me apareció en sueños para reclamarme el plagio.

Ana T. dijo...

Hace muchos años, cuando aún vivía en Cuba sin pensar radicarme en otro país, pues como mucha gente que luego evolucionó, estaba bajo los efectos del opio cotidiano de la Revolución; un día , mi marido recogiendo trastos viejos, echó a la basura una bandera cubana. Al verla entre porquerías desechables le reproché el supuesto irrespeto cometido; y él, con una sonrisa pausada me respondió: Preciosa, la bandera no es más que un pedazo de trapo, no lo que se quiere significar...
Desde entonces, la visión ingenua de los símbolos patrios que arrastramos como valor desde niños, comenzó a desmoronarse; y la patria, comenzó a adoptar un nuevo significado.

Alcibíades Zaldívar dijo...

Totalmente de acuerdo. El invento patriotero dura poco en el alma que bebe libertad. Les comparto mi himno, con el mayor respeto que Perucho se merece.

A la fiesta corred todos juntos
que la patria es muy linda y cachonda
no temais yna cruda muy honda
que vivir en la Isla es morir.
Con cadenas y aretes seguir
con Serrat, Chico Buarque y Fito
amistades y amando un poquito
que vivir en la Isla es morir.

Rodrigo Kuang dijo...

Mi gente, en estas cosas hay de todo. Los símbolos tienen siempre un origen equis que luego adopta nuevas y siempre cambiantes connotaciones. El himno bayamés (ya reducido a su mínima expresión del original, que era kilométrico, como el mexicano) fue parte de un período único y que nada tiene que ver con nosotros, los cubanos contemporáneos, aún cuando los gobernantes se empeñen en crear analogías y poner al imperialismo donde una vez estuvieron los españoles. Pero por otro lado, quién de nosotros no se emocionó (vamos a ser honestos) con ese mismo himno cuando sonó en Montreal, con la medalla de Juantorena. De acuerdo, no quiero ser más valiente por correr a las armas, y sí, es hermoso lo de Serrat y no estaría mal que el himno cubano fuese "Hoy puede ser un gran día" (y sin complejos de que sea extranjero, que el himno de Guatemala lo escribió un bayamés), pero el nuestro, tomado como la pieza arqueológica que es, tampoco resulta tan ajeno cuando recordamos sus mejores momentos y le sacamos la carga politológica fidelista.

Luis González Ruisánchez dijo...

Camilo, ahora es que leo tu post. Felicidades, es una valentía esa realidad. Yo elegiría Pueblo Blanco, es un himno al escape y la frustración, lo que padecemos hace 50 años. Pero coincido con alguien que te comentó, en que el himno ha de ser circunstancial, las cosas cambian con los años. Lo que sí es cierto que no me representa ningún llamado a la guerra y que prefiero vivir por la patria que morir por ella, ya se acabaron los héroes románticos del XIX. Una amiga alemana hace años me dejaba asombrado porque ella apenas conocía su himno, no tenía sentimientos patrios ridículos y Alemania era el lugar donde vivía y hacía su propia familia. Pero ella tenía la razón. Cuando Martí escribió en el periódico newyorkino La Nación el 3 de febrero de 1890, "Si en la tierra en que no nacimos hallamos la libertad y la felicidad para que nacimos, esa es nuestra tierra, y no aquella donde no la hallamos, aunque hayamos nacido en ella", comprendo que el flaco era un visionario, un patriota a mi gusto, un hombre del próximo siglo. Un abrazo

Klaritza Morales Calvo dijo...

Así es Camilo, a mi me gustan los himnos pero como dice Margarita debieran ajustarse a los momentos que vivimos e instar a cosas más hermosas y poéticas que la guerra, el odio a los iberos (en estrofas que fueron eliminadas del original) y que nos identifiquen, que expresen la cubanía (no en español puro, sino en "cubano") y sea alegre, profundo, sentimental y enaltezca el amor en todas sus manifestaciones y la representación de la vida en general, de los cubanos todos...Que el actual pase a ser museable...No vivimos en democracia la mayoría de los exiliados? entonces porque temer a propuestas como la tuya? Me parece muy buena idea escoger entre los versos de Serrat o algunos de Martí...

Lamanga dijo...

Dejame cantarte un poquito el himno español - el unico que no tiene letra, y se va en los lo lo- para alegrar este post

lo loooolo lololooo loo loo lo

besos