1 may. 2008

La Habana cae, cae, cae

25,666 habaneros están a punto de perder su residencia en la tierra. Sus casas están entre las 7,997 que han sido diagnosticadas en estado crítico por los organismos competentes. Cualquier azar puede ser la causa de su desgracia de ahora en adelante: un ciclón, un rabo de nube, un aguacero en venganza...
Juventud Rebelde acaba de admitir la tragedia. No hay madera suficiente para apuntalar a una ciudad que ya se dio por vencida. En la capital cubana hay 984 edificios en “estática milagrosa”, un término que los arquitectos cubanos usan ante la imposibilidad de explicarse cómo ciertas estructuras aún se mantienen en pie.
El reportaje del diario oficialista se produjo después que Marilyn Brito, una residente de la Habana Vieja, encontró un abismo entre su habitación y el baño colectivo de su edificio. Como la de Marilyn, hay 8,000 historias más que aún están pendientes. Llena de ruinas y de misterios, La Habana, como aquel papalote, cae, cae, cae.

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