30 junio 2010

Antroporuinas

Antes de dar mi primer viaje fuera de Cuba, yo reconocía el mundo exterior por el olor de las maletas. El equipaje de los recién llegados siempre tenía una fragancia imposible de hallar dentro de Cuba. No era algo sofisticado, se trataba más bien del sencillísimo aroma de la limpieza. Pero eso lo descubrí cuando por fin estuve del otro lado. En el verano de 1993, desde Madrid, le envié a mi hija Ana Rosario (con Kiki Álvarez, el cineasta) el más preciado de los regalos: un jabón de lavar para sus pañales.

Una vez fuera, todo se trocó. Desde entonces Cuba es el hedor húmedo de las maletas que llegan. Una amiga tiene una palabra para definirlo: empercudido. “Chico, ¿tú no te has fijado que todo lo que llega de Cuba está empercudido?”, dice con pena, antes de contar sus últimas vicisitudes en la isla. Un escultor amigo se ha tenido que inventar una palabra, convencido de que ninguna de las existentes alcanza: “Allá lo que hay es un ‘repepingue’ general”, sentencia.

Nadie como Antonio José Ponte, en su novela La fiesta vigilada, ha descrito y definido las ruinas de la sociedad cubana actual. “la vida en cada barrio es un naufragio colectivo”, resume Ponte. A menudo recibo emails con fotografías de las cosas que desaparecieron en Cuba, desde el agua de colonia Fiesta hasta la caja de talco con mota. La antropología cubana es ahora una antroporuina. Los seres felices y de dientes blanquísimos que Raúl Martínez soñó, al final se convirtieron en los fantasmas sombríos y sucios que Antonia Eiriz predijo.

29 junio 2010

Dos poemas en Parteaguas

La revista Parteaguas, del Instituto Cultural de Aguascalientes, en México, publicó en su número más reciente dos poemas míos. “La ceiba inclinada” está basado es un hecho real. En la casa de Felo López, el vecino más cercano que teníamos en la estación de ferrocarril de Camarones, hay una inmensa ceiba inclinada. Mi abuelo siempre recordaba que hubo un momento, cuando la planta era apenas una postura, en que ese mayúsculo problema tuvo solución. “Banda municipal” se debe al súbito hallazgo, en una glorieta del exilio, de un danzón cubano.

LA CEIBA INCLINADA

Felo López y Benigno no pudieron impedir

que el inmenso árbol se inclinara

sobre la casa, el pozo y el tiempo de frío.

Cada vez que vuelven los nortes

ellos miran hacia la cúpula inamovible.

Felo López y Benigno saben

que no hay rabos de nube ni ciclones

que puedan derribar a ese gigante

lleno de espinas y pájaros extintos;

pero la inclinación les produce dudas,

algo les dice que no se confíen,

que de un momento a otro

su mundo puede ser arrancado de raíz.

BANDA MUNICIPAL

En el medio del parque desolado,

en la mitad del día sin ruido,

en el centro del pueblo vacío.

La banda municipal toca

lo que ya nadie recuerda,

ese mundo que se termina

en el hoyo negro

de una tuba,

en el estruendo abisal

de todos los tambores juntos.

Tomy, una alimaña inmune al Dedeté

En la Cuba de los ochenta hizo época un semanario humorístico con nombre de mortífero insecticida. El Dedeté circulaba todas las semanas con una colección de caricaturas, agudas y lúcidas, que aún hoy envidiarían las mejores diarios del orbe. Manuel, Ajubel, Carlucho, Torres, Ardión y Tomy eran los artífices de aquel tabloide que muchos esperábamos al pie de los estanquillos.

Cuando aquel Dedeté desapareció (víctima del fin de los subsidios soviéticos) sus realizadores continuaron ejerciendo su talento por cuenta propia. Ajubel es hoy un reconocido ilustrador que colabora con las más importantes publicaciones de Europa. Carlucho trabaja con éxito en Estados Unidos. Manuel y Torres son ahora dos reconocidos ceramistas que modelan al humor y lo convierten en una obra mucho más duradera.

De todos los que gestaban el Dedeté, el menos talentoso era Tomy. Esa puede ser la razón por la que no se tomara el riesgo de depender únicamente de su imaginación. Actualmente, el caricaturista se ha hecho cargo de una plaza vacante que nadie quería: la de testaferro de la sátira oficial. Sus caricaturas, llenas del humor malo, de ese que es sinónimo de pus y de purulencia, suscribe con sus pujos todos los desmanes de la dictadura.

No hace tanto ridiculizó a Pablo Milanés, acusándolo de traidor y pequeñoburgués. Hoy, Tommy se adelanta a la campaña que el Gobierno prepara en caso de que Guillermo Fariñas sucumba en su empecinada huelga de hambre. Aunque fue parte de aquel inolvidable colectivo, Tomy tendrá que ser recordado como una alimaña inmune al Dedeté (y ahora me refiero al implacable insecticida).

26 junio 2010

Conozco un caso que me da más pena

Mi hermano Rodrigo Kuang (que es el heterónimo de un entrañable poeta cubano que a su vez dice tener otros nombres) contó una triste historia en su blog Habana Memorias. La madre de una querida amiga suya, tuvo que abandonar su amistad en Facebook por temor a represalias. La señora, que apenas se llama M. (ya les advertí de la pasión de Kuang por subvertir identidades), temía perder lo poco que tiene.

Rodrigo aclara que entre ambos existe un cariño de madre a hijo, pero algunos contenidos de su blog (los que denuncian los desmanes del fidelismo), perjudican a M., quien trabaja en La Habana para un importante funcionario del régimen. Aunque Facebook es una red social en la que solo comparten amigos, los enemigos están al acecho, vigilantes de todo lo que sucede allí. Por eso M. prefiere precaver a tener que lamentar.

Conozco un caso que me da más pena. H.K., una muchacha de Texas, se peleó con todos los que participamos en una conversación sobre la hipocresía y la doble moral de Silvio Rodríguez. El incidente se produjo cuando el ex diputado criticó al Estado de Arizona por sus discriminaciones. Todos, por supuesto, nos preguntábamos por qué Silvio no denunciaba antes las leyes migratorias cubanas, que son mucho más injustas que las de Arizona y en perjuicio de sus compatriotas.

H.K. torció camino y nos perdió a todos. El punto final a la conversación se lo puso una habanera que ahora vive en Estocolmo: “Vaya con suerte quien se cree astuto, porque ha logrado acumular objetos. Pobre mortal, que desalmado y bruto, perdió el amor y se perdió el respeto”.

24 junio 2010

Un recuerdo cagado por las moscas

En el verano de 1989 se celebró en el mundo entero el bicentenario de la Revolución Francesa. Empujado por la apoteosis, me obsesioné con la fecha. Leía todo lo que caía en mis manos sobre aquellos personajes que cambiaron al mundo. Llegué, incluso, a montar algunas escenas de Marat/Sade, la obra de Peter Weiss, en uno de mis ejercicios de dirección en la Escuela de Arte de Cubanacán.

Una edición monográfica que el Correo de la Unesco hizo para la ocasión, desapareció en horas de los estanquillos de La Habana. Por eso le mandé un telegrama a mi padre para que tratara de conseguírmela en Manicaragua. Cuando la tuvo en sus manos, quedamos en que me lo llevara a Camarones, durante los días que pasaría allí de vacaciones.

En cuanto llegó en su Dodge 1500, nos fuimos para la “esquina” a celebrar el rencuentro. Pero sólo había algunas botellas de Havana Club 7 años, arrumbadas encima del viejo refrigerador del Bar Arelita. No nos quedó otro remedio que pagar los siete pesos que valía aquel lujo. La etiqueta estaba comida por las cucarachas y llena de cagadas de moscas.

Hace unos días un amigo me dio a probar un Havana Club 7 años. Por un momento pensé que aquel trago me llevaría de regreso al verano de 1989. Pero el líquido crudo y aguardentoso solo sacó de mí una rara mueca. De mutuo acuerdo, decidimos refugiamos en una botella de Cubaney que me había regalado Pedro Ramón López.

Cada vez que intento volver a Cuba, acabó saliendo más de ella. A esa conclusión llegué en la bañadera, cuando me di cuenta de que estaba en la misma posición en que permanecía Marat cuando Carlota Corday le dio la mortal puñalada.

21 junio 2010

Felicidades, Colombia

Colombia supo distinguir la palabra democracia en medio del vendaval electoral y votó por su futuro. La arrolladora victoria de Juan Manuel Santos no solo es una vindicación del legado de Álvaro Uribe, es también una decisión de vencer al terrorismo de las FARC y de ponerle freno a la mala influencia que el régimen de Hugo Chávez genera en la región.

El papel que jugó Juan Manuel Santos en los últimos ocho años, fue clave para que Colombia dejara de ser aquel país secuestrado por las narco guerrillas y comenzara a construir su seguridad democrática. El hombre que en 22 minutos logró uno de las acciones más espectaculares en la historia de la inteligencia militar (el rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes de las FARC), ahora dispone de cuatro años para mantener a salvo a su país.

La decisión de Colombia de elegir al delfín de Álvaro Uribe y no a un matemático con debilidades lingüísticas a la hora de pronunciarse sobre la amenaza de Chávez, es clave en el viraje que se está produciendo actualmente en América Latina. Todo parece indicar que ya el continente advirtió que el “sueño” del “socialismo del siglo XXI” no era más que una demagógica pesadilla.

Felicidades, Colombia. El resto de los pueblos de América Latina deberían mirarse bien en tu espejo y aprender a distinguir su futuro como tú lo has hecho.