Liu Xia duerme y escribe versos a solas. Desde 2009, su marido cumple una condena de 10 años de cárcel. Ella es la mujer de Liu Xiaobo, el Nobel de la Paz 2010. Dos días después de que se diera a conocer la noticia en Oslo, él es el único hombre en el mundo que no sabe que ha ganado el reconocimiento. Sus carceleros no han tenido la decencia de hacérselo saber.
En China, como en Cuba, pensar diferente es un delito. Liu Xiaobo pasará una década de su vida en un calabozo por haber firmado la Carta 08, un manifiesto político que aboga por la modernización política de China. En el texto, se reclama libertad, derechos humanos y la partición de poderes en el país asiático.
Desde que se supo la noticia, Liu Xia permanece en arresto domiciliario y no se le permite el más mínimo contacto con ningún reportero internacional. Un cerco militar mantiene su casa rodeada y, hasta ahora, ha sido infranqueable. Todo el que ha intentado pasarlo, ha sido "invitado" a abandonar la ciudad.
China es una muralla de vergüenzas que muchos pasan por alto para no afectar sus relaciones comerciales. De ahí la importancia del Nobel a Liu Xiaobo. No hay un símbolo más peligroso que una mujer que duerme y escribe versos a solas, que no la dejan salir de su casa ni hablar con nadie. Nada impone más temor que una mujer que no flaquea.




