27 junio 2009

Teléfonos de manigueta

El movimiento de trenes de los Ferrocarriles de Cuba aún se controla a través de teléfonos de manigueta. Desde nuestra casa en la estación de Camarones sabíamos a quién estaban llamando por los timbrazos: Cruces, dos rayas; Palmira, dos puntos; Hormiguero, una raya y dos puntos; Camarones, dos rayas y un punto…

Un siglo después nada ha cambiado, el código de Morse aún sigue vigente y las modernas tecnologías de la comunicación no se han implementado en la que fuera, allá por la primera mitad del siglo XX, la red ferroviaria más moderna y eficiente de toda América Latina.

Actualmente Cuba es el país con el más bajo índice de líneas telefónicas del hemisferio, con sólo 12,6 teléfonos por cada 100 habitantes; muy por debajo de Jamaica (111,43), República Dominicana (82,78) y Haití (27,18). Según ese mismo informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), apenas el 13% de la población cubana tiene acceso a internet.

Cuba es, con toda seguridad, el país donde la palabra futuro se pronuncia más veces al día. Sin embargo, para que sus locomotoras se muevan hay que llamar desde un teléfono de manigueta. Antes de avanzar hacia la próxima estación, las tripulaciones de los trenes ser forzadas a regresar a los albores del siglo pasado y hablar la lengua de Morse.

26 junio 2009

Cuando los mitos cambian de color

No me gusta la música de Michael Jackson y jamás tuve uno de sus discos. En mi iPod no hay el más mínimo rastro de su obra, pero algunas de sus creaciones y dos o tres videos suyos serán imborrables para mí, porque son la banda sonora de no pocos momentos que no podré olvidar.

Soy uno de los poquísimos cubanos que no son capaces de bailar nada. Parafraseando a Jorge Drexler, estoy sordo de los dos pies. En toda mi vida sólo aprendí a bailar una sola cosa, aquel bailecito en que Michael Jackson caminaba para atrás. Lo hacía con una perfección increíble. Fue un enorme sacrificio que tuve que hacer para que la rubia más linda del Paradero de Camarones, una que bailaba como una trastornada, me dijera que sí.

Para mi generación, Michael Jackson no era Michael Jackson sino Carlos Otero disfrazado de negro y doblando aquella canción que en Cuba se llamó “Se me cae la trusa”. Luego, cuando empezaron a pasar los videos del Michael real, ya se había disfrazado de blanco y se imitaba a sí mismo.

No me gusta su música, pero admito que es uno de los íconos más duraderos de la segunda mitad del siglo XX. Todo lo que pasó en su vida, pasó. Desde ayer en la tarde empezó a construirse el mito, ese monumento que se erigirá poco a poco en la memoria colectiva de todos y que perdurará, del mismo color, por los años de los años.

24 junio 2009

El delito de vivir en Cuba

Una vez le oí decir a un reconocido intelectual (autor de un célebre eufemismo que ha denominado uno de los capítulos más oscuros de la revolución) que el problema de las leyes cubanas es que nadie podía cumplirlas. Y tiene razón. En algún momento del día (no ya de la semana o del mes), para garantizar su subsistencia y la de los suyos, los cubanos se ven forzados a cometer un delito.

Es probable que algunos no lo hagan, pero alguien en su familia tendrá que hacerlo por ellos y cuando el ‘inmaculado’ se siente a la mesa o se bañe, se estará convirtiendo en un cómplice de una cadena inimaginable de hurtos y transgresiones. Es una realidad difícil de explicar para los que no la conocen. Son generaciones y generaciones que se han (de)formado en los más primitivos instintos de supervivencia.

Para desacreditar al escritor Ángel Santiesteban, quien recientemente fue víctima de una golpiza, agentes del aparato represor del gobierno cubano buscan pistas de presuntos delitos cometidos por él en el pasado. No les será difícil encontrarlos, ni en el caso de Ángel ni en el de ninguno de los once millones que viven dentro de la isla.

Hoy es él, pero mañana podrían ser sus propios perseguidores. ¿O acaso a alguien le pasó por la cabeza que Felipe Pérez Roque y Carlos Lage también serían requisados y excomulgados? En Cuba todo se roba y todos roban. Yo compré carne de res, vendí leche en polvo y robé huevos. Hice lo que tuve que hacer para darle de comer a mi hija.

Desde el 2000, en que vine a vivir a República Dominicana, vivo de mi salario, pago todos mis impuestos y cumplo con todas las leyes sin excepción. Mi hermano Ángel, en cambio, ha tenido que seguir cometiendo el delito de vivir en Cuba.

Vagones para reos

Las casillas rumanas son el único testigo del régimen de Nicolau Chauchescu que ha sobrevivido en Cuba. Aunque originalmente fueron concebidas para el trasporte de mercancías, su forma alargada y estrecha se asemeja más a la de un vagón de pasajeros. Eso hace pensar que su diseño tuvo en cuenta un uso mixto.

Entre los ferroviarios cubanos existía la leyenda de que en Rumanía, durante los años más represivos del sanguinario Chauchescu (quien ostentaba la Orden José Martí cuando fue linchado por su pueblo), esas casillas eran usadas para el traslado masivo de presos políticos.

En Cuba, con la llegada del Periodo Especial y el deterioro progresivo del parque de vagones para el transporte de pasajeros, a las casillas rumanas se la abrieron algunos pocos hoyos a los costados, se le fijaron estribos en sus dos puertas y se le colocaron ventanillas y asientos de guaguas Girón.

Después de 40 años de explotación, las casillas rumanas presentan ya un gran deterioro. Aun las que se usan en los trenes de viajeros tienen que circular a muy poca velocidad para que no se descarrilen. Los Ferrocarriles de Cuba han anunciado que pronto llegarán al país nuevos vagones. Vienen de Irán.

22 junio 2009

Lo que Granma le esconde a los cubanos

El periódico Granma, el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, es uno de los poquísimos en el mundo que mantiene su versión digital sin darle cabida a los comentarios de los lectores. Como no me era posible preguntar algo allí, el pasado 19 de junio le envié un email a su director Lázaro Barredo. El mensaje estaba dirigido a la única dirección electrónica disponible en la página: correo@granma.cip.cu.

Mi email era bien breve y sólo hacía un reclamo. Reproduzco a continuación su texto íntegro:

Señor Lázaro Barredo:

Le escribo para expresarle mi inquietud sobre la ausencia en el diario que usted dirige de noticias sobre Irán. Desde hace varios días lo que sucede en Teherán es primera plana en prácticamente todos los medios informativos del mundo, por eso llama aún más la atención la omisión de Granma.

Siempre trato de comparar las diferentes versiones que sobre una misma noticia ofrecen los diarios. Sin éxito, he buscado en Granma informaciones sobre lo que sucede en Irán en estos momentos. Por favor, ¿me podría explicar la razón por la cual su periódico mantiene tan largo silencio al respecto?

Saludos,

Camilo Venegas

Como era de esperarse no he recibido respuesta alguna. Aunque a mi Gmail llegó la confirmación de lectura, ni Barredo ni nadie de la redacción de Granma me han enviado ni siquiera un acuse de recibo.

A pesar de la férrea censura que le ha impuesto el régimen de Mahmud Ahmadineyad a la prensa, el video sobre la muerte de Neda Agha Soltan ha sido visto ya por millones de personas y ha provocado la rabia de los iraníes, quienes han salido a las calles de Teherán a manifestar su luto por la nueva mártir del movimiento opositor.

En ese video está la respuesta al silencio de Lázaro Barredo. Esos 40 segundos bastan para entender lo que Granma le esconde a los cubanos.

21 junio 2009

Día de los Padres

El Día de los Padres era la última reunión de la familia antes de que llegara el verano. Como vivíamos en una estación de trenes, sólo había que pararse en el andén para verlos llegar. Yo siempre esperaba con especial impaciencia el tren que llegaba de Santa Clara, porque en él venía Alahím, mi primo más querido. Luego, a la hora del almuerzo, todos hacían todos aquellos cuentos que ahora, 30 años después, son parte de una nostalgia que nunca viví, de unos recuerdos que no son míos, pero de los que no puedo deshacerme. Desde el polo Norte de la mesa, mi abuelo frotaba sus manos sobre el vacío y brindaba con el peor de los rones como si fuera el mejor de los vinos. No olvido que el regalo que más lo conmovió, de todo los que le hicieron durante tantos años, fue la biografía de Maceo de José Luciano Franco. No leía novelas, pero releía la historia como si fuera una ficción. Detesto las celebraciones colectivas, pero hoy, Día de los Padres, me aferro a la época en que mi familia aún estaba íntegra y todos se abrazaban sin ningún otro motivo que no fuera el de tenerse, como en una foto, los unos frente a los otros.