
El título se debe a una canción de Pablo Milanés cuyo móvil debe explicarse para que se entienda. Hubo un lugar y una época, la Cuba de los ochenta, en que se decretaron dos tipos de sábado, un largo y otro corto. Los largos eran laborales y los cortos libres. Los segundos fueron la excusa del trovador para contar los deseos más simples de una generación (la mía). Libres ya de esa circunstancia, esas estrofas inspiraron mi espacio.
Lugares, libros, épocas, discos, hechos, películas, protagonistas, conciertos, efemérides, celebridades y desconocidos, vencedores y derrotados… Todo eso tendrá suficiente espacio, ni poco ni demasiado. No siempre se hablará de cosas que están de moda. Puestos a elegir, preferimos lo que nunca pierde vigencia.
Hay muchísimas cosas más que hacer, Sábado al fin será solo una opción entre tantas. Uno de los incontables caminos para recorrer en esas 24 horas que separan al viernes del domingo. Como dice Pablo, apenas “propongo un hermoso plan”.
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