Con ingenuidad, casi con candor, los medios de prensa internacionales se hicieron eco de una “bola” (término cubano para definir el carácter esférico de los rumores) que conjeturaba sobre la posibilidad de que Fidel fuera eximido de volver a ocupar cargos de manera oficial dentro del estado cubano.
Mientras respira, aspira. El Coma Andante todavía está allí, como el dinosaurio de Augusto Monterroso.
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