
A propósito de la literatura, por ejemplo, el autor de La caverna se refirió a los géneros y aseguró algo que mereció la misma repercusión que su “catarsis política”. “Para mí, lo que hay no son géneros, sino espacios literarios, que, como tales, admiten todo: el ensayo, la filosofía, la ciencia y la poesía”, dijo el escritor.
La literatura dominicana actual, debido a un sinnúmero de causas, tiene demasiados “espacios vacíos”; pero sus editores, los pocos que perseveran en ese oficio, deberían promover con más ahínco valiosas obras de jóvenes creadores que a simple vista no parecen ni una cosa ni la otra. Tal como alertó Saramago, no se puede seguir delimitando a la creación literaria con antiguas etiquetas que ya no tienen la más mínima vigencia.
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