
A pesar de que Fidel no se ha cansado de pregonar su convicción marxista a los cuatro vientos, prefiere evaluar el nivel cultural de los suyos con una unidad de medida burguesa; la cual le permite dejar por sentado que si un campesino cubano sabe quién es Shakespeare, es mucho más culto que un dominicano que sólo conoce la poesía del Ciego de Nagua.
Ahora, si de verdad se quiere promover la gran "cultura” cubana, bien se pudieran enviar artistas y creadores como agregados culturales, en lugar de policías encubiertos que cuando se les habla de Paradiso, creen que se trata de un hotel en Varadero y no de la novela de José Lezama Lima.
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