30 marzo 2010

Respuestas a un trovador ciego que no se atreve a volver a leer a Homero

Vía Hamlet (Hermman, el que no deja lugar a dudas) y después de pasar por dos o tres buzones amigos, llegó hasta mí un texto que presuntamente firma Silvio Rodríguez Domínguez, el mismo individuo que le pidió a los vocingleros de Cubadebate que se estuvieran tranquilos, que dejaran a Pablo quieto, que esperaran a que bajara la marea.
Aunque copio el texto íntegro del trovador más abajo, quisiera responderle línea por línea sus preguntas. Antes, debo confesar lo que significa Silvio Rodríguez Domínguez para mí, o, mejor dicho, su obra. Yo nací en 1967, justo cuando empezaba la etapa más productiva del trovador y (ni él mismo se atreverá a rebatirme) donde logró sus obras más honestas, al menos en lo que respecta a cargos de conciencia y fidelidad.
Cuando yo era un creador adolescente y me creía un geniecillo indomado, acudía a las obras de Silvio para comprobar si tenía o no la razón. Eran sus canciones y no cualquier escritura sagrada, las que me decían si estaba en lo cierto o si, por tener ojo en camino y ojo en lo por venir, erraba.
Años después, cuando ya en La Habana se cerraban a cal y canto todas las salidas al futuro, conocí a Silvio y eso fue como un segundo aire que me mantuvo dentro de la isla más de la cuenta… o, al menos, más de lo soportable para mí y para los míos. Recuerdo dos largas conversaciones entre nosotros. Lo admito, fueron dos tremendas conversaciones.
El Flautista de Hamelín, Silvio, no es nada ni nadie comparado con Fidel Castro, quien embaucó a una isla entera. A diferencia del personaje de los Hermanos Grimm, el Comandante en Jefe ni siquiera toca un instrumento. ¿No te parecen suficientes todos los cubanos que han partido detrás del silencio y la incertidumbre? ¿No es bastante los miles y quizá millones de compatriotas que lo han dejado todo por tal de dejarlo a él también?
Respecto al bloqueo, tú eres inteligente. Al menos eso no podrás negarme. Bien sabes que se trata de una excusa burda, de un ardid barato para justificar la impericia de un régimen y la ineptitud de sus dirigentes. ¿O tengo que ponerme a enumerar todo lo que ha fallado dentro de la Cuba de Fidel sin que el Imperialismo haya tenido que ver en lo más mínimo?
Yo no sé qué pasaría si un huelguista de hambre le exigiera a Obama el levantamiento del bloqueo. Primero, haría falta un hombre con los cojones del albañil Orlando Zapata Tamayo, que ofrendó su vida por lo que creía justo. No sé si sabes que todo lo que pedía Orlando era tener en su celda las mismas condiciones que el dictador Fulgencio Batista le ofreció al asaltante Fidel Castro.
Me consterna verte formando parte de la mediocre comparsa que ataca al Grupo Prisa sin antes denunciar al monopolio más infame que se ha ejercido nunca sobre la información en Cuba, que es el Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba y todas sus dependencias, ya sean escritas, habladas o murmuradas.
Respecto a Carlos Alberto Montaner, solo tengo que decirte que lo conozco como a ti. Apenas he hablado con él un par de veces. Sin embargo, ambos me parecen dos cubanos indispensables para pensar el país del futuro. Solo que en estos momentos siento que él es más honesto que tú.
Sé poco de las cárceles del mundo y las de Cuba, después de aquella gira, creo que son un territorio que manejas con libertad. Dime tú si alguien debe estar entre rejas por decir lo que piensa, responde tú si estás de acuerdo con la prisión del alma, del alba y del sueño.
Nunca la política imperial será tan responsable de las desgracias de los cubanos como el régimen obtuso y denigrante que por cinco décadas nos ha discriminado y llevado a la ruina (sé que tú no eres de los más discriminados, pero aún así, compadre, recapacita).
En cuanto al pueblo, no sé si la definición es “bueno” o “reprimido”. No creo que tenga que enumerarte a ti (¡a ti!) las cosas de las que son capaces esos órganos tan estériles como el bazo, pero tan dolorosos como los riñones.
De ahí en adelante tu texto se enturbia y abarata. Respondo lo que me parece silviano (a lo mejor nada es tuyo. Si es así, lo siento. Tampoco te pido disculpas porque no las mereces. Debiste reaccionar antes. Al menos los cubanos que aprendimos a pronunciar contigo la palabra futuro, lo merecíamos).
Yo no puedo volver a Cuba por ahora (¡Mi país, asere, mi país!), pero el día que regrese, sea en el milenio que sea, lo haré oyendo a Silvio Rodríguez. Como diría Enrique Bunbury, un cantautor que no sé si conoces, “las consecuencias son inevitables”. Hasta entonces, maestro.


Preguntas de un trovador que sueña

a Bertold Brecht, por sus Preguntas de un obrero que lee

Si el flautista de Hamelín partiera con todos nuestros hijos ¿comprenderíamos que se nos va el futuro? Si ese futuro que se nos va supiera adónde lo lleva el flautista de Hamelín ¿partiría con él?
Si un huelguista de hambre exigiera que Obama levantara el bloqueo ¿lo apoyaría el Grupo Prisa? Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de la CIA hiciéramos una carta de denuncia ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner? Si algunas firmas meditaran antes de condenar las cárceles ajenas ¿resultarían incólumes las propias?
Si un líder del norte es un líder ¿por qué es caudillo el que nació en el sur? Si la política imperial es responsable de algunas de nuestras desgracias ¿no deberíamos liberarnos también de esa parte de la política imperial? Si condenamos la guerra fría ¿nos referimos a toda o sólo a la porción ajena?
Si este gobierno ha sido tan malo ¿de dónde ha salido este pueblo tan bueno? Aborto (marque con una cruz): asesinato, hedonismo, piedad Homosexuales (marque con una cruz): Elton John advierte que Cristo era gay ¿Quién le importa al PP? (marque con una cruz): ¿Zapata o Zapatero? Si la Casa Blanca devolviera Guantánamo y acabara el embargo ¿qué posición (común) adoptaría el Kama-Sutra europeo?
Si el que hoy maldice ayer bendijo ¿con quién pasó la noche? Si de veras nos haría tanto daño una amnistía ¿por qué no me lo explican? Si la suma de ambas intransigencias nos extingue y la nada baldía nos arrastra al pasado ¿nuestros hijos tendrán lo que merecen? ¿Qué pasa con los negros? ¿Qué pasa con los amarillos? ¿Qué pasa con los blancos? ¿Qué pasa con los rojos, con los azules e incluso con los hombrecillos verdes?
Si alguien roba comida y después resulta que no da la vida ¿qué hacer? Si otro Martí naciera entre nosotros ¿podría ser emigrante, rapero, cuentapropista, ciudadano provincial en una chabola periférica? Patria, Universo, Vida, respeto al semejante y todos Venceremos un poquito.
SILVIO RODRÍGUEZ

28 marzo 2010

Mañana me voy con Cacha pa’ Santa Clara

Tratar de seguir un juego de pelota por la página web de Cubavisión es casi una experiencia paranormal. Aún así, soporté con estoicismo las más de cinco horas que duró el quinto partido del play off entre Industriales y Villa Clara. Ni siquiera la imagen borrosa y entrecortada logró apartarme del mínimo marco donde los peloteros se movían a un cuadro por varios segundos.

Traté de ir a buscar a Jorge Luis en Hermosillo, pero ni él ni Renay aparecieron. Solo Jorge Ferrer asomó la cabeza desde Barcelona. Él, como Jorge Luis, sudan sangre azul. Renay y yo nos convertimos en fundamentalistas cuando de la Trituradora Naranja se trata. Hace unos días, en Facebook, reunimos los nombres y apellidos de aquella dinastía que llevaba un central azucarero bordado en la manga y la camisa pintada de anaranjado hasta la altura de las letras.

Pedro José Rodríguez, Antonio Muñoz, Víctor Mesa, Lourdes Gourriel, Pedro Jova, José Antonio Huelga, Aquino Abreu, Sixto Hernández, Osvaldo Oliva, Alberto Martínez, Isidro Pérez, Héctor Olivera, Aniceto Montes de Oca, Rolando Macías, Adolfo Borrell, Lázaro Pérez… Nunca he visto jugar a casi ninguno de los integrantes del actual Villa Clara, pero hoy en el Latino demostraron que tienen la garra del Señor Jonrón, del Gigante del Escambray y de la Explosión Naranja.

El martes se reanudan las hostilidades en el Augusto César Sandino. Por eso, aunque me sea tan imposible como ver un juego de pelota a través de la web de Cubavisión, ¡mañana me voy con Cacha, eh, pa’ Santa Clara!

27 marzo 2010

Segundo Silvio

Ayer, en la presentación de su disco Segunda cita, Silvio Rodríguez se equivocó cuando dijo que “pareciera que hay un concenso contra Cuba”. Aunque empieza teniendo la razón, al admitir el casi unánime rechazo que ha generado en el mundo la muerte por huelga de hambre de Orlando Zapata, la pierde al asegurar que se repudia a la nación y no al régimen que la oprime.

Silvio Rodríguez está convencido de que tiene más razones para creer en la revolución que en sus detractores. Por más que me exprimo la cabeza, sólo doy con una: él disfruta un país muy diferente al que padece la inmensa mayoría de sus compatriotas. Como eso es tan obvio (algo que él nunca ha sido), espero que tenga otras excusas, como también confío en que sus alas no soporten en verdad tantos herrajes como él mismo deja entrever.

No es posible el sonido de Cuba sin la obra de Silvio. Sus canciones serán indispensables cada vez que se reúnan los ingredientes que mejor definen al cubano. Pocos artistas como él, logran tanta intemporalidad en algunas de sus obras. Pero cada vez más él mismo se convierte en un objeto museable, en una reliquia del ayer, en alguien que solo nos convida a creerle cuando dice pasado.

26 marzo 2010

La gran marcha

Muchos de los que participaron en la marcha que celebró se ayer en la Calle Ocho de Miami, fueron víctimas de actos de repudio de la dictadura de Fidel Castro. Ellos, como nadie, saben lo que significa ese puño represor. Otros, seguro que también los había, alguna vez asistieron a una marcha del pueblo combatiente. Ahora, ya libres, se sumaron de manera espontánea (esta vez sí era espontánea) a una manifestación que exigió el fin de la represión en Cuba y envió un mensaje de solidaridad a las Damas de Blanco.

Como nunca antes, la verdadera naturaleza del régimen cubano ha quedado al descubierto. Las golpizas a las madres y esposas de los presos políticos han logrado que muchos, que hasta hace poco aún mostraban cierta simpatía por la revolución, ahora manifiesten de manera abierta su condena. Sólo tres intelectuales cubanos (Miguel Barnet, Roberto Fernández Retamar y Pablo Armando Fernández) han firmado el documento de apoyo al régimen.

Nadie más, ni siquiera uno solo de los integrantes del Secretariado de la UNEAC, ha dejado constancia de su respaldo. Eso explica por qué el documento emitido por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba no incluye nombres ni apellidos. Hay que ser demasiado cobarde para temerle a un puñado de mujeres que marchan en silencio y con una flor en la mano. Hay que ser demasiado abyecto parar querer minimizar la grandeza de ese símbolo.

La gran marcha que tuvo lugar ayer en Miami se irá replicando en muchas ciudades del mundo hasta llegar a La Habana. Ojalá que ese día todos los cubanos buenos empuñen una flor y a nadie se le ocurra volver a hablar de fusiles.

25 marzo 2010

Radio Ciudad de La Habana

Este poemita lo escribí hace muchos años y hoy, sin más acá ni más allá, apareció como un archivo independiente entre las cosas más viejas que guardo en mi recién estrenada mini. La foto la tomé prestada del blog Buena Suerte Viviendo, de Lázaro Sarmiento. Me hubiera gustado una en que también esté Albis. A lo mejor Wendy la encuentra... Los que oyeron La Habana de los ochenta saben lo que digo, los que no, que se lo imaginen.

Para Albis Torres,

Sigfredo Ariel

y Bladimir Zamora

No esperes a que pongan las canciones que más te gustan,

apaga la radio ahora y prueba que estás ausente,

que nada de lo que digan tiene que ver contigo.

No le des las buenas noches a la ciudad,

deja que la gente se duerma sin despedirse,

deja que el olvido se ocupe de tu calle

y de los personajes que desfilan por ella

con un pan en la cabeza

o un sombrero entre las piernas.

No esperes a que pongan las canciones que más te gustan,

apaga la radio y prueba que los poetas tienen la culpa,

que nada de lo que dicen tiene sentido.

Un país que vive de oír a su pasado

en discos de 33 revoluciones por minuto,

no se merece que permanezcas ahí,

sin dar un paso en ninguna dirección,

como uno de los tantos personajes

que desfilan por tu calle,

con la cabeza dentro de un pan

y las dos piernas metidas en un sombrero.

No esperes a que pongan las canciones que más te gustan,

apaga la radio y di que el silencio en Cuba

es una orquesta incomparable.

Si yo pudiera votar

El próximo 16 de mayo se celebrarán las elecciones congresionales en República Dominicana. Muchos amigos míos, que han venido acumulando incontables frustraciones en los últimos años, prefieren abstenerse. Los escándalos de corrupción y la falta de una propuesta al menos creíble de los partidos políticos tradicionales, los ha dejado sin opción.

Hace poco, cuando Pablo Milanés aseguró que Fidel Castro debía ser condenado si Guillermo Fariñas moría de hambre y sed, también advirtió que no creía en las elecciones.Ése es un juego democrático entre comillas que también es una farsa”, dijo. Yo, en cambio, creo que si a los cubanos les dieran la oportunidad de elegir su destino en una urna, le devolvería la libertad y el futuro a una nación que hoy solo respira el aire viciado que producen las ruinas.

Si yo pudiera votar en República Dominicana lo haría. Es cierto que sobran razones para sentirse decepcionado, pero no se puede dejar de ejercer ese derecho. Yo votaría por Hamlet Otañez si hubiera sido el candidato a alcalde de Santiago, como votaría también para que Pedro Catrain y Minou Tavárez Mirabal (que merece mucho más de lo que está aspirando) sean diputados.

Como dice aquella vieja canción de Fito, todavía tengo en mente cambiar algo, todavía me emocionan ciertas cosas. Si yo pudiera votar, votara.

22 marzo 2010

Con Coco Fariñas hasta en la pelota

Guillermo Fariñas fue alguna vez un espigado jugador de baloncesto. Ese hombre escuálido que ahora agoniza en una sala de terapia intensiva, después de 27 días en huelga de hambre y sed, llegó a ser suplente de Leonardo Pérez, el mítico capitán de los Lobos, la escuadra villareña de baloncesto.

Ayer, cuando recibió la visita del mayor Héctor de la Fe (complicado apellido para un agente de la Seguridad del Estado), se hizo evidente que no se podrían de acuerdo y Coco Fariñas prefirió hablar de béisbol. Al menos en eso tenía el mismo punto de vista que el enviado de la dictadura.

No lejos del hospital está el estadio Augusto César Sandino, donde a partir de mañana el equipo Villa Clara se enfrentará a Industriales por la corona del campeonato nacional. Aunque en estos momentos es un hombre dispuesto a morir si el régimen no libera a los 26 presos políticos gravemente enfermos, Coco está convencido de que los suyos saldrán vencedores.

De la Fe, que no pudo darle ningún tipo de esperanzas respecto a las demandas políticas, comparte con Fariñas la seguridad de que este es el año de la Trituradora Naranja. Yo, que también estoy con Coco Fariñas hasta en la pelota, me alegro que al menos hubiera un punto en común entre el represor y el moribundo.

Ojalá que puedan celebrar esa victoria antes de que todo esté perdido.

La indiferencia, el tercer manifestante

Mañana martes Cuba entera se meterá de lleno en la gran final de la Serie Nacional de Béisbol. Mi Villa Clara se enfrentará otra vez a Industriales y todos los ojos del país estarán al tanto de lo que pase en Santa Clara y en La Habana. Pero unos pocos años más adelante, la pasión que provoque ese clásico será recordada por apenas unos pocos.

Lo que nadie podrá olvidar en Cuba de todo lo ocurrido en el país en marzo de 2010, es la hazaña lograda por las Damas de Blanco, ese puñado de mujeres que no se dejó intimidar por la maquinaria represiva del régimen y, a pesar de tantos pesares, llevó hasta las últimas consecuencias su semana de protestas exigiendo la libertad de los presos políticos de la dictadura.

Hay algo que llama poderosamente la atención en cada uno de los videos de las manifestaciones que se han subido a YouTube: la indiferencia de la gente. Esa parsimonia (¡tan inusual en el cubano!) con la que pueblo observa lo que ocurre en las protestas, lo convierte en un tercer manifestante.

Esa es la prueba más evidente de que los actos de repudio no son espontáneos, pero también demuestra la enorme apatía que padece la sociedad cubana. Al menos que se sepa, solo hubo un cubano que saltó en defensa de las Damas de Blanco para impedir que la turba les siguiera pegando. Cuando fue detenido, nadie más le siguió.

Rostros impávidos y cuerpos inmóviles miran desde balcones y azoteas el desfile de las Damas de Blanco y la turba acechante. A partir de mañana a toda esa gente le volverá la sangre al cuerpo y seguirán con pasión, jugada a jugada, los acontecimientos del Play Off.

Pero unos años más tarde los testigos de las protestas contarán con orgullo que ellos también estuvieron allí, que en el país donde a nadie le importaba nada, hubo un puñado de mujeres que sacaron la cara por todos los hombres presos, por los que aún estaban libres y por el futuro de sus hijos.