17 mayo 2010

Caminos de regreso

Allá por los años noventa, en aquella Habana que casi todos dejamos atrás, Bladimir Zamora me pidió que ilustrara unos poemas de Juan Carlos Recio. Jugábamos dominó y oíamos una música demasiado predecible. Los textos aparecerían en Por primera vez, una sección de El Caimán Barbudo donde decenas de poetas cubanos perdimos la virginidad. El autor era villareño, y esa fue la principal excusa que esgrimió el Blado para convencerme.

No recuerdo nada de eso. Me lo contó el propio Juan Carlos, quien acaba de publicar en su blog, Sentado en el aire, algunos textos míos. Hace unos días, mientras chateábamos, le dije que le enviaba esos poemas inéditos como si lo hiciera años atrás, cuando iba a la oficina de correos del Paradero de Camarones para echar cosas con destino a Matanzas.

Los blogs cubanos de hoy cumplen una misión muy parecida a las Ediciones Vigía de entonces, solo que ahora es mucho más fácil todo, porque no hay que rasgar, ni pegar, ni robar, ni soñar para difundir algo entre unos pocos conocidos. Le agradezco mucho a Juan Carlos esta publicación. Se lo acabo de decir por el chat y lo repito ahora, delante de todos ustedes. Gestos como el suyo son los únicos caminos de regreso que disponemos… por ahora.

Columpio

Nunca aprendí a mecerme si perder el equilibrio,

los péndulos me dan náuseas.

Aún así, siempre tuve deseos de entrar

en uno de aquellos columpios de madera

que se movían al final de las tardes

en los portales de los pueblos.

Allá, en el de Luzbel Cabrera,

Aracelita sostenía la noche fría

y sin fin del Paradero de Camarones.

Siempre quise sentarme a su lado

y recitar un verso de Yeats en voz alta.

Pero Aracelita jamás me hubiera entendido

y los péndulos me dan náuseas.

Nunca aprendí a mecerme si perder el equilibrio.

15 mayo 2010

Reclamo

Arturo Arango ha invertido 6,761 caracteres (contando los espacios) en resumir a Cuba y su circunstancia. Durante meses he buscado esas palabras. Hace tiempo quería saber qué pensaba Arturo de todo eso y ahora, que por fin lo he conseguido, hubiera preferido no haberlo encontrado. Lo admito, estoy decepcionado. A lo mejor no se podía esperar tanto, pero no tan poco.

Al principio me vi tentado a señalar en bullets mis desacuerdos con el texto publicado en El País, que son muchos, pero me parece más útil poner el link y contribuir a su difusión. Solo hay una cosa que no puedo pasar por alto. Este post se debe a ese reclamo. Hacia el final de su texto, Arturo propone dos condiciones para “ir avanzando hacia un consenso lo más inclusivo posible”.

La segunda es “que el Estado cubano pueda establecer un diálogo real, no paternalista, en el que participe la totalidad de los cubanos y en el que los jóvenes puedan ejercer el protagonismo que ellos y nosotros necesitamos”. (No me queda claro si ese párrafo recrea algún pasaje del Congreso de la UJC o si es de la total inspiración de Arturo).

La primera, “que desaparezcan las presiones externas que, lejos de favorecer, entorpecen, paralizan las transformaciones tan deseadas que deben realizarse en la Isla, no solo porque representan acciones inaceptables de injerencia, sino, sobre todo, porque desconocen los verdaderos intereses de los cubanos”.

Arturo le dedicó una novela a las bases de entrenamiento de guerrillas que el Gobierno cubano mantuvo, por décadas, para fomentar la insurrección en países gobernados por dictaduras. Él conoce de sobra dónde aplica el término injerencia y dónde no. Aún así, quiero recordarle que la inmensa mayoría del repudio mundial contra el régimen es promovido por los propios cubanos. Quiero creer que él reconoce en ellos el derecho y la responsabilidad del luchar desde el exilio por el futuro de su patria. Quiero creer eso.

12 mayo 2010

Falta de aire

El día que alcancé la última página me faltó el aire. De la Tierra a la Luna se acaba cuando Nicholl, Barbicane y Michel Ardan admiten que se han quedado encerrados en el vagón de metal que los llevó a la Luna. En los párrafos finales, con su prosa límpida y precursora, Verne teje un mensaje alentador.

Desde su casa en Longs Peak, el buen J. T. Maston no les perdía de vista. “Apenas la Luna aparecía en el horizonte, la encerraba en el campo del telescopio y la seguía (…). Observaba con una paciencia eterna el paso del proyectil por su disco de plata, y, en realidad, el digno veterano vivía en comunicación perpetua con sus tres amigos, y no desesperaba de volverlos a ver un día a otro”, escribió Verne.

Las historias de otros dos personajes, que conocí por la misma época, también me produjeron falta de aire. Pero los padecimientos del Conde de Montecristo y el prisionero de la máscara de hierro, no son comparables con los míos en una de mis pesadillas más recurrentes.

A menudo sueño que estoy en el aeropuerto de La Habana y grotescos personajes de impecable verde olivo no me dejan salir. Yo, que no puedo entrar, cuando estoy dormido sigo pensando en irme. Y es entonces que, antes de despertar, me asfixio como si estuvieran a bordo del artefacto que llevó a la Luna a los personajes de Verne.

Cuba es mi Iff, mi máscara de hierro, el satélite donde orbito sin poder zafarme; aún cuando sea yo mismo quien, desde lejos, la encierre en el campo de mi telescopio.

06 mayo 2010

Jonás, el asesino de Roque

Mauricio Funes, el presidente de El Salvador, llegó al poder con el apoyo del FMLN. Las consecuencias han sido inevitables. A pesar de que ha tratado de contener (lo mejor que ha podido) el rabioso fundamentalismo de tantos guerrilleros, a Mauricio le ha sido imposible evitar algunos desmanes.

Uno de ellos tiene que ver con el comandante Jonás, quien se llama Jorge Meléndez desde que se viste de civil. En mayo de 1975, Jonás estuvo entre los que asesinaron a traición a uno de sus compañeros de armas, el poeta Roque Dalton. Esa certeza no evitó que, de manera funesta, Mauricio lo nombrara en su gabinete.

Juan José y Jorge, hijos de Roque, ha comenzando una cruzada para que se haga justicia con su padre y sus asesinos señalen el sitio donde escondieron los restos. 35 años después el olvido no ha podido con los versos de Dalton, pero eso no es suficiente; ya es tiempo de que la verdad alcance a las metáforas.

05 mayo 2010

Mobiliario

Noël Arnaud dijo que él era 

el espacio donde estaba. 

A falta de un lugar 

que se parezca a mí,

he decidido regresar

 a uno de esos puntos

donde cada día simula

la forma 

inerme del pasado.

 

Una tarde de frío,

una pared alta y sin color,

el sonido de cualquier tren 

por llegar,

las cosas que por más 

que uno quiera 

no volverán a ocurrir

y la convicción 

de que ciertas palabras 

quedarán intactas.

 

Eso, sin más, 

son mis muebles.

04 mayo 2010

Solo por eso

Las canciones son ese silencio que suena cuando no queremos oír nada,

la voz de los mudos,

las señas que hacemos al aire para que nos entiendan.

Las canciones son ese inexplicable abrigo que nos ponemos

cuando el sol del mediodía arrasa con todo lo que nos rodea.

Las canciones son el sábado que nos espera cuando es apenas lunes,

el verano que habrá después de un largo invierno que aún no conocemos,

aquellas comidas que hacía la abuela cuando la familia se reunía

alrededor de sus muertos y de sus batallas perdidas.

Las canciones,

aunque al final se olviden,

son lo único inmortal que, con toda seguridad, podremos tocar.

Las canciones son más de lo que podemos tener

y por eso,

solo por eso, no son más que canciones.

1 de junio

El 1 de junio sigue pareciendo una fecha demasiado distante, sobre todo para los que esperamos el nuevo disco de Calamaro. A pesar de que hay más implicados que nunca en la producción, su contenido se ha manejado como un secreto de estado. Las filtraciones han sido mínimas, las indispensables para crear todavía más expectativas; aun así, gracias a ellas, ya tenemos una idea de qué va la cosa.

Primero nos enteramos de la lista de convidados, luego del nombre del disco, más tarde del primer single y por último de la relación de canciones. Si todas esas fichas se ordenan de una manera más o menos lógica, y si Andrés no hace cambios de última hora, Calamaro on the rock tendrá unos 12 temas.

A juzgar por el rastro que ha dejado “Los divinos”, el álbum sonará con ese touch que ha presumido la banda de los últimos años. Ahora solo falta esperar para ver a qué saben “Barcos” (con Diego El Cigala y Niño Josele), “Te extraño” (con Langui), “Te solté la rienda” (con Enrique Bunbury), “Flor de samurái”, “Gomontonera”, “El perro”, “Tres marías”, “Insoportablemente cruel” (con Calle 13), “El pasodoble de los amigos ausentes”, “Todos se van” y “Me envenenaste”.

Ayer, en Junin, fue el primer concierto de la gira. “La banda tocó realmente bien, con sangre fría para estrenar temas, y sangre azul para interpretarlos, un verdadero despliegue gourmet de ejecuciones”, apuntó Andrés en ese diario de campaña que es su blog. El 1 de junio sigue pareciendo una fecha demasiado distante. Mientras tanto, hoy es hoy, ayer fue hoy, ayer…