| El diseño de la cubierta y de toda la colección de Libros del Fogonero es de Leonardo Orozco. |
Creo que al fin pude encauzar esa manía campesina de madrugar. Durante casi todo 2025, me levanté a las cinco de la mañana a escribir. Gracias a esa disciplinada costumbre y a que en Madrid el día empieza demasiado tarde, logré concentrarme en escribir este libro.
Atlántida (2023), mi primera novela (algunos ponen en duda que lo sea), me tomó demasiados años, más de veinte si mal no cuento. A esta (que ya no creo que deje dudas sobre su género) apenas le dediqué unos pocos meses. Sin embargo, sus personajes y su fábula estuvieron dentro de mi cabeza desde mucho tiempo atrás.
Los mudos de la montaña es un homenaje al niño que llegó a El Nicho con apenas once años y a todo lo que me enseñó el Escambray. Pero también es una ofrenda para los que perdieron o desperdiciaron sus vidas intentando ser más libres o, al menos, no ser prisioneros de la realidad.
En este libro aparecen personajes de ficción de los que me ha costado mucho trabajo despedirme. También actúan cubanos reales de los que estoy muy agradecido: Bladimir Zamora, Sigfredo Ariel, Salvador Lemis, Vicente Revuelta, Tomás Gutiérrez Alea, Mario Coyula, Marianela Boán, Eduardo Lozano y Renay Chinea, entre otros.
En febrero será presentada en Santo Domingo y en marzo en Madrid. Para los escasos de paciencia, pronto estará disponible en Amazon. Están todos invitados a navegar conmigo por el lago Hanabanilla y a pernoctar en El Nicho, un lugar al que le debo mi pasión por las montañas, el hecho de que prefiera el arroyo de la sierra al mar.
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