
La gran virtud de Dos pájaros de un tiro, el DVD que recoge el espectáculo que se presentó en España y algunas capitales de Latinoamérica (desafortunadamente, no llegó a Santo Domingo), es el gran desenfado con el que sus protagonistas fueron capaces de asimilar su legado.
Aunque se trata de dos artistas emblemáticos, de dos iconos, la reunión transcurre con absoluta naturalidad. No hubo lugar en el concierto para una de esas frases rimbombantes y demodé que tanto les gustan a sus congéneres.
Es loable que, después de una trayectoria tan intensa y extensa, estos sujetos miren hacia atrás con el humor que merecen las cosas más serias. Gracias a esa convicción y, puestos a elegir entre todas las vidas, es que ambos siguen prefiriendo la del “viejo truhán, capitán de un barco que tuviera por bandera un par de tibias y una calavera”.
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