
Bienvenido se ha convertido también en un “traductor” de ese dialecto que hablan, escriben o gesticulan los dominicanos cuando están lejos del play y no puedes prescindir del béisbol para seguir comunicándose con su entorno.
la primera persona que me habló de Bienvenido fue Américo Celado, a quien le debo no pocas frases duras y curveras o rectas y pegadas sobre la identidad que se juega día días y mucho más allá del out 27.
Hace unos días pensé en Bienvenido y en Américo cuando, camino del Este, di con una disco-terraza que se llama A Noventa Pies del Home. Hay que ser dominicano y saber lo que es el béisbol para entender esa expresión en su justa medida. Hay que ser un tíguere para entenderla y, además, “anotar la carrera”.
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