26 sept. 2016

Esperando a José Fernández

José Fernández era nuestra gran carta de triunfo en la lomita del Big Show. Muchos lo consideraban el mejor lanzador derecho de ambas ligas. Pero el mar acabó derrotándolo. El mar, esa maldita circunstancia que nos rodea por todas partes.
Lo primero que supe de él fue que había intentado escapar en una balsa. Más tarde se dijo que el régimen lo tenía preso. Después de dos intentos más, por fin pudo alcanzar su sueño. Durante la travesía, su madre cayó al agua y él se lanzó a rescatarla. Ninguno de esos dramas logró quitarle la sonrisa de niño.
Recuerdo el día en que lo descubrí de completo naranja (curiosamente, el uniforme de los Marlins es del mismo color que el de Villa Clara, mi equipo, el que le hubiera tocado a él de haberse quedado en Cuba). Sus gestos me recordaron al mítico Rolando Arrojo, sin dudas era de la estirpe de los grandes lanzadores villareños.
Hace apenas una semana, durante un enfrentamiento entre los Dodgers y los Marlins, su gran amigo Jasiel Puig le tiró un beso. Él solo respondió la broma después de terminar el wind-up y lanzar el tercer strike. Entonces rió complacido y, camino del banco, enseñó toda la felicidad que llevaba por dentro.
Los cubanos vivimos un drama interminable. La revolución que empezaron a construir nuestros padres acabó por destruir a las familias, al país y a la mayoría de las cosas que nos identificaban como nación. Todo lo que queremos es demasiado frágil y lo que menos necesitamos parece ser imperecedero.
José Fernández era, hasta la madrugada del pasado domingo, una de las cosas que nos hacían sentir orgullo por nuestro origen sin tener que sacrificar algo a cambio. Cada victoria suya era una fiesta interior en cada uno de nosotros. 
Nunca llegó al último juego de la temporada. Nos dejó esperándolo para siempre; justo a nosotros, el pueblo que más sabe de infructuosas esperas.

10 comentarios:

Margarita García Alonso dijo...

Hay rostros que tienen tanta luz que te descorchan por dentro, le conoci ayer, se parecia tanto a mi padre, lanzador del Yumuri, en pesquerias, me ha dolido su partida como si fuese de la familia, que pena tan grande. Tienes razon, Camilo, esa espera interminable, fragmentos dispersos en el mar, qué historia tan triste.

Amanda dijo...

El mar lo trajo y el mar se llevo. Murio como un cubano...en el mar

Amanda dijo...

El mar lo trajo y el mar se llevo. Murio como un cubano...en el mar

Bebo Cárdenas dijo...

"La revolución que empezaron a construir nuestros padres acabó por destruir a las familias, al país y a la mayoría de las cosas que nos identificaban como nación". Cuanta verdad guajiro.

Unknown dijo...

Así es...el mar lo trajo a la libertad y se lo llevo a la eternidad. Descansa en paz Jose Fernández. Hasta siempre lo esperamos...

Unknown dijo...

Así es...el mar lo trajo a la libertad y se lo llevo a la eternidad. Descansa en paz Jose Fernández. Hasta siempre lo esperamos...

Mario Morales dijo...

Te felicito, belleza literaria y sabiduría, mezcla muy rara en el mundo digital!!!!

Anónimo dijo...

excelente como siempre.

Nancyta M.M. Saez dijo...

Que buen articulo, q triste Es nuestra historia.... Solo a veces salpicada de alguna alegria. A veces no entiendo a la vida, se va un joven lleno de vida, talentoso, enamorado, buen amigo, buen Hijo y buenisima persona..... Y algunos malos andan todavia por ahi haciendo de las suyas... Q triste...Descansa en Paz Cubano, orgullo nuestro.... Luz para tu camino....🌹

Victor A Ortega dijo...

El mas corto, pero el mejor escrito que he leído , encierra todo lo que sentimos con su perdida , se nos fue con el la persona donde veíamos la suma de todo lo que conforma nuestra identidad como Cubanos , por alguien como el siempre estaremos esperando .