17 julio 2026

¿Por qué soy de Argentina?


Me encanta dar esta explicación: mi equipo en las Copas Mundiales de fútbol siempre ha siempre Argentina. Es por culpa de Mario Kempes y de aquel televisor Krim 206 que teníamos en la sala de la estación de ferrocarril del Paradero de Camarones. 
Corría el año 1978 y era la primera vez que veía transmisiones de fútbol. Después de haber logrado aprenderme las complejísimas reglas del béisbol, al niño que fui le resultó relativamente fácil dominar las del fútbol. Apenas en el segundo partido, ya las palabras offside y corner eran parte de mi vocabulario.
Una vez comprendido el deporte, necesitaba al Pedro José Rodríguez (mi ídolo en el béisbol) del fútbol. Ese lugar lo ocupó un argentino que marcó dos goles frente a Polonia y que, además, evitó un gol con la mano, en una jugada que terminó en un penal detenido por Ubaldo Fillol. 
Y después llegó la gran final contra Holanda, abrió el marcador en el minuto 38 y, ya en la prórroga, anotó el gol que puso el 2-1 y bordó la primera estrella en la camiseta de Argentina. Mario Kempes terminó como Bota de Oro, con seis goles, y fue elegido Balón de Oro del campeonato. 
Todo ocurrió en blanco y negro, pero desde entonces el fútbol, para mí, siempre ha sido de color albiceleste.

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