
Al leer el debate que provocó la noticia en CLAVE DIGITAL, me llamó la atención que no pocos perredeístas aseguraran haberse deshecho ya de la obra de Johnny. Otros tantos, juraban que no bailarían nunca más con la música del legendario intérprete.
Lo que encarna Johnny Ventura, lo que significa para la cultura caribeña, va mucho más allá de coyunturas politiqueras y festivales electoreros. Johnny Ventura es ya parte indisoluble del patrimonio dominicano y no es posible imaginarse el sonido de este país sin su música. Y al que no me crea, le digo ahorita, cuando todo esto pase.
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