8 feb. 2011

La última alcaldesa de Cuba

Durante toda mi infancia, un jueves sí y un jueves no, me sentaba junto a mis abuelos frente al invencible Krim 206 (un aparatoso televisor soviético) a ver San Nicolás del Peladero. Aún hoy, treinta años después, puedo recordar capítulos enteros de aquella delirante comedia costumbrista.
Después de La tremenda corte, que es el non plus ultra del humor cubano, ningún programa llegó tan cerca del meollo de la picaresca criolla. El café La Flor de Asia y todos los personajes que se daban cita allí, componían un paisaje inolvidable para muchas generaciones.
Plutarco Tuero, Cheo Malanga, Ñico Rutina, Eufrates del Valle y Montelongo Cañón, entre muchos otros, repetían hasta la saciedad, entre bocadillos y morcillas, esas graciosas expresiones que definen y representan a la cubanía. Cada vez que uno piensa en San Nicolás del Peladero, es imposible no recordar a Remigia, la alcaldesa.
Hoy ha muerto en La Habana, a los 96 años, María de los Ángeles Santana. Si cierro los ojos, me veo claramente en la sala de la estación de ferrocarril del Paradero de Camarones, sentado entre Aurelio y Atlántida, muriéndome de la risa por anticipado, mientras la alcaldesa comenzaba a llamar a su mayordomo.
—Agamenón. Aaaaagamenón. Aaaa-a-a-a-gamenón. ¡Agamenóoooon!
Con Sigfredo Ariel y Bladimir Zamora descubrí a la otra María de los Ángeles Santana. Aquella extraordinaria cantante lírica que le puso voz a las grandes canciones cubanas. Pero por más que ellos trataron de colarme sus discos junto a los de Esther Borja o Lecuona, de ella preferí siempre a la enjoyada y caricaturesca alcaldesa.
Por suerte alguien ha colgado en YouTube algunos retazos de San Nicolás del Peladero. Ahí permanecerá viva la última alcaldesa de Cuba.

7 comentarios:

EL SITIO DE LA LUZ dijo...

Que descanse en paz, también veía el programa junto a mis padrinos y es muy fiel lo que expresas aquí de tanta y buena cubanía. Gracias de nuevo mijo
JC Recio

Rodrigo Kuang dijo...

La conocí, asere, y también le dediqué una entrada. No lo podía evitar. María de los Ángeles era adorable, y si no bastara con su apabullante talento (también prefiero su faceta cómica, que no empezó en San Nicolás, por cierto, sino mucho antes), su grandeza espiritual y su humildad, bastarían para que fuese recordada con gran cariño. Conseguí una imagen suya montando su moto Harley, del año de la bomba, gozando en una obra de teatro vernáculo. Era hermosa la vieja, que en paz descanse.

Anónimo dijo...

Hola, primera vez q leo tu blog, no sé pq no lo conocía pq me paso el tiempo rastreando en la red todo lo q tenga q ver con nosotros los cubanos, muy bueno con esa nostalgia q deja todo lo q se relaciona con el sistema ferroviario de nuestro país q es casi inexistente, la alcadesa siempre nos sacará una sonrisa de recuerdo, muchas gracias por tus escritos.

Anónimo dijo...

Que en paz descanse su alma. Siempre tendré un grato recuerdo de María de los Angeles Santana. Aunque solo viví 14 años en Cuba, bien que la recuerdo en San Nicolás del Peladero. También junto a Enrique Santiesteban participa en el segmento ¿Qué traigo aquí? del programa Fin de Semana en TV, hace muuuchos años, por el canal 6. Fué sin duda una gran cantante lírica. Se ha ido con la satisfacción de haber dedicado su vida al don que Dios le dió: el arte.

Anónimo dijo...

DESCANSE EN PAZ.... NUESTRA QUERIDA ACTRIZ.... DESDE EL BUFO HABANERO A LA DECREPITUD CAXTRISTA. POBRECITA: OTRA VÍCTIMA MÁS.

juan manuel dijo...

Camilo:
Yo naci cerca del poblado tuyo,en Hormiguero y bien recuerdo de la serie San Nicolas del Peladero,en la casa de la vecina la veimos como una gran familia y todavia siento dolor y tristeza en recordar aquella epoca ya pasada.
Camilo,queria hacerle una pregunta¿por casualidad estudiaste en la IPUEC Eusebio Sanchez?

Camilo Venegas dijo...

Sí, Falcón, estudié en el IPUEC Eusebio Sánchez de El Guanal, en Yaguaramas. Es más, te recuerdo como compañero de viaje, en aquella guagua Girón que nos llevaba a casa todos los fines de semana. Tú te quedabas en espartaco y yo seguía 5 kilómetros más, hasta mi Paradero de Camarones. Un abrazo por los viejos tiempos y por los que vendrán. Me ha dado mucha alegría reencontrarte.