
“Al triunfo de la Revolución fue ascendido al grado de Comandante. Desempeñó tareas en los Tribunales Revolucionarios, en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y en el Partido, en la provincia de Matanzas. Cumplió otras funciones tanto en el país como en el exterior”, dice el diario. En el cumplimiento de “otras funciones” fue que Serguera se ganó el desprecio de una buena parte de los intelectuales y artistas cubanos.
Por eso es que los sobrevivientes de sus persecuciones y “algún que otro brioso nuevo pino” reaccionaron con inusual alarma cuando volvieron a encontrarse con el rostro del personaje. Ya Papito no está más. Su cadáver, atendiendo su voluntad, ha sido cremado. Me pregunto si a partir de ahora el actual quinquenio empezará a ser menos gris de lo que fue hasta hoy. Les pregunto a todos los que protestaron si se sienten un tilín más libres.
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