23 oct. 2013

7 días en La Habana

Aterrizamos sobre una tarde espléndida en Rancho Boyeros. Durante los pocos minutos que dura la travesía entre la costa de Batabanó y la pista del Aeropuerto, estuvimos pendiente de la geografía cubana, como si ese mapa que se ve desde lo alto nos sirviera para empezar a entender.
El avión, un Boeing 737-800, estaba prácticamente vacío. En Tocumén, poco antes de que cerraran la puerta de la aeronave, Freddy Ginebra gritó sorprendido: “¡Miren a Omar Valiño!”. Todos pensamos lo mismo, que era otra de sus tantas bromas, que debía ser alguien que se parecía a Omar (con quien nos veríamos esa misma noche en casa de Norberto Codina). 
Pero no, gracias a un retraso de su vuelo de Montevideo a Panamá, el azar nos reunió antes de tiempo. Las azafatas quedaron conmovidas con tantos abrazos y efusividad. Quizás por eso fueron aún más generosas. No faltó whisky en ninguno de los vasos durante las dos horas y media que duró el trayecto. 
En Santo Domingo y luego en Panamá le había hecho una advertencia a Alejandro Aguilar: el problema de la llegada son los colores. No lo volvimos a comentar en tierra, pero era obvio que él estaba reparando en eso. Lo vi buscando los colores reales de nuestro país dentro de esa inexplicable sucesión de ocres y sepias. 
Omar, solidario, esperó a que hiciéramos todos los trámites y rentáramos el carro. Como llegué a Cuba sin Diana, estaba doblemente torpe. Por eso no encontré el iPad y puse un disco sin marcar que llevaba en el bolsillo de una maleta. Resultó ser el último de Santiago Feliú. Con esa música nos recibió La Habana: 
“Son unos pocos días/ prestados por el tiempo,/ la suma de restar/ las cicatrices de los más tristes momentos./ La vida es una sola/ entre todas las vidas,/ una esperanza gris,/ un pestañear y un beso,/ una melancolía,/ un niño de regreso./ La vida siempre así:/ qué te pudiera yo decir más de la vida”, dijo Santiago sin que nosotros nos atreviéramos a interrumpirlo. 
Cuatro días después nos quedamos varados. Al final fueron siete días en La Habana.

2 comentarios:

Freddy Ginebra dijo...

¿Cuándo volvemos?

Juan Carlos Recio dijo...

Hace tanto no veo a Omar, me alegro por el rencuentro.