2 mar. 2012

Fort Lauderdale

 
Ahora, cada vez que miro el mapa de La Florida,
señalo la ruta del avión
que volvió a la costa con los motores apagados.
Debajo de los círculos que describimos,
mientras el aparato descendía
sobre la tramoya de casas,
campos de golf
y lagos artificiales,
dibujo siempre aquellas aves desconocidas
que te pasaron por encima
en el parqueo del centro comercial.
No olvido el gesto que hiciste
para quitarle la cara al viento
y cubrir la más reciente de todas tus cicatrices.

Así mismo apareces en el mapa de La Florida,
de espaldas,
con las manos en el cuello
y los ojos cerrados del miedo,
mientras yo te abrazo
del mismo modo que lo hice la primera vez,
en aquel aguacero torrencial
que se armó en Santo Domingo
para que por fin nos conociéramos.

Fíjate bien en el mapa de La Florida
para que veas lo que te digo.
Sobre sus marcas aún sucede
el viaje de regreso a la costa,
aquel acto de acrobacia sobre la tarde inmensa
en que nos mirábamos en silencio,
detrás del rastro que dejan las aves
cuando todo en el mundo está en riesgo de apagarse.

4 comentarios:

EL SITIO DE LA LUZ dijo...

Mucho, es mucho lo suyo guajiro, se disfruta, gran abrazo
JC Recio

Michel P. dijo...

Usted tiene el brazo caliente, compay, ¿qué lo tiene así, el Brugal o la cubanita de ojos azules? Esto es un poemazo.

Anónimo dijo...

DE ACUERDO CON MICHEL, POEMAZO!!!!!

Diana S. dijo...

Adoro el silencio que te hace producir estas cosas.