22 mar. 2010

La indiferencia, el tercer manifestante

Mañana martes Cuba entera se meterá de lleno en la gran final de la Serie Nacional de Béisbol. Mi Villa Clara se enfrentará otra vez a Industriales y todos los ojos del país estarán al tanto de lo que pase en Santa Clara y en La Habana. Pero unos pocos años más adelante, la pasión que provoque ese clásico será recordada por apenas unos pocos.

Lo que nadie podrá olvidar en Cuba de todo lo ocurrido en el país en marzo de 2010, es la hazaña lograda por las Damas de Blanco, ese puñado de mujeres que no se dejó intimidar por la maquinaria represiva del régimen y, a pesar de tantos pesares, llevó hasta las últimas consecuencias su semana de protestas exigiendo la libertad de los presos políticos de la dictadura.

Hay algo que llama poderosamente la atención en cada uno de los videos de las manifestaciones que se han subido a YouTube: la indiferencia de la gente. Esa parsimonia (¡tan inusual en el cubano!) con la que pueblo observa lo que ocurre en las protestas, lo convierte en un tercer manifestante.

Esa es la prueba más evidente de que los actos de repudio no son espontáneos, pero también demuestra la enorme apatía que padece la sociedad cubana. Al menos que se sepa, solo hubo un cubano que saltó en defensa de las Damas de Blanco para impedir que la turba les siguiera pegando. Cuando fue detenido, nadie más le siguió.

Rostros impávidos y cuerpos inmóviles miran desde balcones y azoteas el desfile de las Damas de Blanco y la turba acechante. A partir de mañana a toda esa gente le volverá la sangre al cuerpo y seguirán con pasión, jugada a jugada, los acontecimientos del Play Off.

Pero unos años más tarde los testigos de las protestas contarán con orgullo que ellos también estuvieron allí, que en el país donde a nadie le importaba nada, hubo un puñado de mujeres que sacaron la cara por todos los hombres presos, por los que aún estaban libres y por el futuro de sus hijos.

1 comentario:

Celebrando en Santo Domingo dijo...

Siguen las similitudes. El Autoritarismo, hace que los ciudadanos, sientan que no pueden hacer nada frente al poder supremo, se acaba la lucha, se conforman con resolver los problemas inmediatos. Asi pasó a los alemanes con Hitler, a los cubanos con los Castro y a nosotros con Chavez.
Vivan las Damas de Blanco y ojalá cubanos y venezolanos, dejemos de ser "observadores pasivos" de la represión y el abuso de poder.