24 nov. 2009

Al repudio corred

Enrique Ubieta Gómez no rehuye el debate, pero si alguien se le acerca con una idea diferente a la suya, es probable que, en lugar del inefable director de La Calle del Medio, se encuentre con un acto de repudio. Ya es sabido que en Cuba todas las calles, incluyendo la revista, son de los “revolucionarios”. Para volver a justificar esa práctica fascista, Ubieta ha escrito un post en su blog La Isla Desconocida.

No lo dice en ningún momento, pero es obvio que se refiera a las golpizas propinadas a Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar. Ese es el pie forzado de “Diálogo, debate, confrontación. Para una delimitación de fronteras”. El título (tan ochentero y tan decadente como Ubieta mismo) y la mayoría de los párrafos no dicen nada nuevo y casi nada de relevancia (se citan en extenso un par de trabalenguas de Fidel). El texto fuera del todo irrelevante de no ser por la última línea: “Los revolucionarios sabemos debatir, y combatir”.

Sin argumentos, pero con mucha convicción (al menos eso quiero creerle), Ubieta legitima el derecho del gobierno cubano a organizar turbas para doblegar a palos a los que la adversan. Más abajo, Ubieta responde un comentario de un lector y es aún más contundente: “los que quieren destruir la Revolución no vienen a discutir, le hacen el juego a los medios para imponer una matriz de opinión que favorezca sus conclusiones prefabricadas. Y entonces no valen las palabras”.

Sólo algo me preocupa. Justo antes de su amenaza de combate, el director de La Calle del Medio advierte que “los cientos de miles de cubanos que la defendemos (a la dictadura) estaremos allí para gritar “viva Fidel” y “viva el socialismo”. En Cuba, solo dentro de Cuba, hay actualmente 11 millones de cubanos. Si Ubieta advierte que los revolucionarios ya solo se cuentan por miles, no van a dar abasto para tanto repudio.

7 comentarios:

Carlos Alberto Montaner dijo...

Muy buen texto. Un abrazo, Carlos Alberto

Heriberto dijo...

Camilo, muy bueno tu texto y, como siempre, escrito con ese raro ingenio que le imprimes a todo. Solo no estoy de acuerdo contigo en algo, Ubieta no es Ubieta, es un seudónimo de la maquinaria represiva, un monigote más. Su firma no legitima nada, confirma la invalidez.
Un abrazo

Orlando dijo...

¿Cómo se te ocurren esas cosas, muchacho? Muy bueno eso de al repudio corred. Estoy orgulloso de ti.

JOSÁN CABALLERO dijo...

Excelente texto, Camilo, no habia entrado jamas a tu blog, y aqui me tienes, dejandote una copia de mis sonetos con pies forzados sobre el tema, saludos y abrazos, Josan Caballero.

LA CITA INTRANSITABLE

Hacer alto a su muerte es imposible,
cuando esa turba se muestra intransitable:
¿País prestado a bullicio tan amable,
merece juventud impredecible?

El miedo no es su karma, ni la audible
hambruna ante principios denostables:
La ira confundida entre los cables
se enreda con la náusea más temible.

Adónde van las huestes carcomidas,
sino a negarse al fin que son hermanos,
descifrando el desmán de ese hortelano,

que come y asegura, en su mordida,
dar al mundo otra prueba del desgano
que ha prendido en su turba de cubanos.


Que ha prendido en su turba de cubanos,
diezmada sólo por la incompetencia
de ideales, que aseguran su impotencia,
ante el muro senil de tantas manos,

empuñadas por seres tan ufanos,
como si semejante disidencia
atentara feroz con su decencia,
pronto en tela de juicio: Mito insano

que el hortelano impide remover,
con una libertad a medio hacer,
aturdida y cegada por su “gloria”,

pero esta cita deshecha, sin memoria,
podría reescribirse cual historia
de un pueblo que está a punto de aprender.


De un pueblo que está a punto de aprender
que la conciencia no es objeto de discordia,
cuando un gobierno asume la concordia
como un juego de bandos, a saber

con ese Arma-Ge-Dos, que al someter,
a unos contra otros ceremonia
conducta tan brutal, que testimonia
hasta cuánta infamia puede haber

en estas situaciones perentorias,
en que son condenados por escorias
aquellos que maldicen el poder

de un hortelano que niega hasta el comer
a sus hijos, cual Cronos furibundo,
lanzado de por muerte al inframundo.

JOSÁN CABALLERO
20 de noviembre del 2009.

Manuel Sosa dijo...

¿De qué Revolución habla el pobre Ubieta?

Si se refiere a esa donde prosperarían los campesinos dueños de tierras, los obreros con suficiente salario, los estudiantes con escuelas modernas, las tiendas abastecidas, la industria desarrollada, los hospitales relucientes, los cubanos sin deseos de emigrar, la disciplina social sin camisa de fuerza, los políticos responsables, la mesa repleta, el transporte eficiente, etc. Esa hace tiempo no existe. Ellos se encargaron de destruirla.

Y estos "combates" de hoy día, de muchos contra pocos, demuestran la valentía del castrismo típico. Qué hermosa manera de defender esas “conquistas”.

Las entrevistas de esos universitarios se encargan de confirmarlo: la Revolución se hundió hace tiempo. Eso que permanece es un esperpento, que sobrevive a costa de empujones e ineficiencia.

Gracias, Camilo.

Salvador Lemis dijo...

Leí:
"un par de extensos trabalenguas de Fidel": eso me dio mucha gracias, Camilito. Es genial... Un beso
Lemis

Bernie Miranda dijo...

Fantástico. ¡Eres un genio!