25 dic. 2007

Un país sin corbatas

El Gobierno chino le ha pedido a sus funcionarios que se deshagan de las corbatas. La medida es una de las tantas que ha tomado el país asiático en su lucha contra el cambio climático. El presidente Hu Jintao dio el ejemplo al aparecer en reuniones oficiales en mangas de camisa. Hace un par de años, Junichiro Koizumi, el entonces primer ministro japonés, tuvo una iniciativa parecida y se hizo todas sus fotos oficiales con el cuello de camisa abierto.
Aunque el clima caribeño convida a usar ropas frescas durante todo el año, en oficinas gubernamentales y corporativas de República Dominicana se exige una calurosa indumentaria que requiere del uso de potentes aires acondicionados. Mario Vargas Llosa, quien ha vivido en Londres por décadas, confesó alguna vez que el duro invierno de esa ciudad no es nada comparado con el frío que pasó en los sitios de Santo Domingo donde trabajó “La fiesta del Chivo”.
Un país sin corbatas no sólo nos pondría a tono con los esfuerzos de muchos en todo el mundo, también nos permitiría poder apreciarnos sin esos disfraces en los que algunos se escudan.

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