23 dic. 2007

Rendición de cuentas

Unas pocas líneas al final de una extensa carta provocaron un gran revuelo en la prensa internacional. Se trata de una confusa frase de Fidel Castro donde leyeron entre líneas la posibilidad de que el anciano y enfermo líder se haga a un lado y abandone el poder. En el más que hipotético caso de que ese hecho llegue a consumarse, debería producirse una rendición de cuentas. Al menos eso es lo que se estila cada vez que un mandatario pone fin a su gestión.
Durante 50 años y en cada uno de sus discursos, el Comandante en Jefe comparó a la Cuba de antes de 1959 con la Cuba revolucionaria. Ese podría ser también un buen ejercicio de despedida. Comparar La Habana a la que él entró en un tanque, con la ciudad que divisa desde su cama. Comparar los 8 millones de toneladas de azúcar que producía la isla hace medio siglo, con el millón que a duras penas se alcanza actualmente.
El sistema de ferrocarriles y de trasporte en general, la infraestructura vial, las telecomunicaciones, la producción de alimentos, la salud y la educación son otros renglones que suelen tomarse en cuenta. A lo único que habría que temerle de esas cifras, es que Fidel caiga en cuenta de que cinco décadas no le alcanzaron y trate de ganar un tilín más de tiempo.

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