
Es demasiado inteligente, pero prefiere demostrar su felicidad, de manera que sus ideas más brillantes siempre aparecen después de una carcajada o de un chiste (de buen o de mal gusto, según corresponda).
Es amiga de tirios y troyanos y, lo más importante de esta dualidad, tanto los tirios como los troyanos sienten que ella es su único punto en común, la única posibilidad que tienen de reconciliarse.
Cuando está triste, canta los merengues y las salsas más alegres. Cuando está feliz, canta las canciones más tristes de Andrés Calamaro (si le tararean “Media Verónica” no ofrecerá resistencia). Si alguien sabe de ella, le ruego información, cien mil o un millón yo pagaré…
(Martha Sepúlveda, voy a tener que publicar esto si no acabas de aparecer. No es una amenaza, pero es en serio que te lo estoy diciendo).
1 comentario:
Ya hace un año, no te imaginas como he llorado al leer esta entrada.
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