6 abr. 2011

El fogonero del 4110

Tengo un recuerdo muy claro de mi último viaje en el 4110. Fue a finales de la década del setenta. Había ido con mis abuelos a visitar a mi tía Titita y a mis primos Ariel y Lazarita, que vivían en la estación de ferrocarril de San Juan de los Yeras. En aquel entonces, ese coche motor hacía un extenso recorrido por varios ramales de Las Villas, circulando entre Cruces, Mataguá, Cumanayagua y Santo Domingo.
Me senté en el primer asiento, justo al lado de Carlos Peña, el maquinista. Solo por ese viaje y por unos 40 minutos fui el fogonero del 4110. La noche antes había caído un torrencial aguacero y los cañaverales de mi antigua provincia resplandecían. Pocas veces me he sentido tan importante. Desde esa posición podía estar al tanto de cada detalle del viaje y oír las conversaciones entre los ferroviarios (que siempre me han parecido mucho más enriquecedoras que las de los intelectuales).
El 4110 era un coche motor Guerrillero, armado en los talleres de Sagua la Grande con los restos de dos guaguas Canberra y una plancha de carga. Silbaba como un barco encallado y era lento como un bote de remos, pero avanzaba por aquellas líneas enyerbadas con una elegancia inimitable. Lo recuerdo repleto de rostros familiares y casi irrespirable, por el humo de tantos tabacos Cazadores y cigarros Populares.
Gracias a Ania Puig Chang (una entrañable compañera de estudios que siempre logra darme sorpresas que me llenan de felicidad), me reencontré con el 4110 en una galería en Facebook. Cuando salimos de San Juan, mi tía y mis primos se quedaron en el andén, diciéndonos adiós hasta que nos perdimos de vista. Cuando llegamos a Camarones, la cañada estaba crecida, a un vecino se lo habían llevado para la guerra de Angola y una vaca de mi abuelo acababa de parir.
Pero ninguna novedad logró superar la emoción que entrañaba el haber sido, a lo largo de 26 kilómetros, el fogonero del 4110. Poco después se descarriló en San Fernando y cuando la brigada del Auxilio Mayor regresó del accidente, traía consigo la peor noticia: el coche motor era irrecuperable. Meses después pasó en un tren de escombros rumbo a los talleres de Sagua. Sería desguazado en el mismo lugar donde fue construido.
Lo perdí de vista hasta ahora, en que le he recuperado para siempre. Ahí está el 4110. Silbaba como un barco encallado y era lento como un bote de remos, pero avanzaba por aquellas líneas enyerbadas con una elegancia inimitable.

6 comentarios:

Ania Puig Chang dijo...

No creo que nadie sepa más de trenes..que tú..ni tampoco nadie que me tire de "regreso con tanta intensidad..(pierdo l sueño)..He tomado tantos trenes en esta vida..Me sé cada parada de memoria con sus casas..patios..árboles..nombres..Mi ... primer tren es a Isabela de Sagua..una laguna..otra..laguna..la vieja salina..los manglares..las hojas atravezando las ventanas..los cangrejos azules casi bajo los raíles (dios,tuve un par al que paseé por mi barrio en mi infancia)..los maravillosos tickets que coleccioné durante años..el otro es un carata o así le decíamos y es a la tierra de mi padre..guayabas..sol..y casas azules como la tuya en Paradero de Camarones en la que siempre quise vivir..el otro es de Sta Clara a Sagua..pasaba por detrás de las casas..había una con la ventana casi pegada a tu cara..una habitación con un bombillo amarillo en la que nunca ví a nadie..Esperanza..Sitiecito..y su puente...Noche...hora de llegada 7pm..pero el pedazo de tren con el camino mas triste que he visto en mi vida..es el que va desde el Central El Purio a Nazábal..(ha que no has hecho ese camino nunca?..Te llevaría de regreso al 82..y te haría recorrer ese camino.. sé que sabrías decirme..
Gracias Camilo!!!...

Mario Crespo dijo...

Todo tren cubano que veo, toda foto de andenes me remite inmediatamente a tí, desde que leo El Fogonero.

FREDDY GINEBRA dijo...

ERES MI ESCRITOR FAVORITO. CON ESTA NARRACIÓN ME HAS TOCADO EL CORAZÓN...
VAN LOS ABRAZOS

Yurian Sánchez dijo...

Había escuchado de los coche motores guerrillero, pero jamas ver uno, o mejor dicho hasta ahora. Gracias Camilo y gracias a Ania.

Anónimo dijo...

Una parte de mi familia es de San Juan de los Yeras. Yo recuerdo de muchacho cuando iba de visita, salir afuera a eso de las 3 de la tarde para ver pasar el trencito que parecia volar entre los cañaverales.Ese recuerdo, junto con ver a el central a lejos es uno de mis recuerdos mas preciados. Que nostalgia.

elmunecon@sbcglobal.net dijo...

Camilo: Fui ferroviario hasta el 1961 que me botaron por gusano. Como dice Ania nada sabe mas dee trenes en Cuba que tu. Sigue recordandonos nuestra querida patria con tus anecdotas. Saludos
Alberto Monterosir