21 dic. 2008

Fifty-fifty

La república duró casi cincuenta años, que es la misma edad que está a punto de cumplir la revolución. Esas son las dos mitades de la nación cubana en los últimos cien años. Supongo que fue el béisbol quien adiestró a los cubanos en las comparaciones estadísticas. Los complejos numeritos de ese deporte le han dado un carácter matemático a nuestra identidad.
Dos mitades exactas son un buen punto de partida para sacar una infinidad de cuentas y responder muchísimas preguntas. Desde que tengo uso de razón, Fidel Castro hace comparaciones. Le gustaba equiparar la cifra de maestros y estudiantes que había en Cuba en 1959 con las del momento del discurso. Los hospitales y los médicos era otra de sus cifras preferidas.
Ahora esas cuentas se pueden extender mucho más y abarcar todas las ramas de la economía y la sociedad. Pongamos una mitad frente a la otra y veamos en cuál de las dos Cuba creció y se desarrolló más. Existen varias metodologías para hacerlo, pero cualquiera de ellas tendrá que dejar en claro cuál de las dos épocas fue mejor para los cubanos y su nación. Los convido a creerme cuando digo pasado.

1 comentario:

Ana Zilma Miranda dijo...

Actualmente saber de cifras en Cuba es algo difícil. Todas son dudosas, las de antes el actual gobierno se ha tomado la tarea de tergiversarlas, las actuales todos sabemos que están disfrazadas. No obstante encontré estos datos en algún lugar...Sería bueno poder corroborarlas.
En Cuba al 59:
1.Percápita 431 similar a España e Italia.
2.80% de alfabetismo, solo superada por Costa Rica y Argentina.
3.Tercer país con más médicos y dentistas percápita en el mundo.
4.Mortalidad infantil 37 por cada 1000 nacidos vivos...hoy RD tiene alrededor de 30.
5.El 50% de los medicamentos comercializados en el país se producían en la Industria Farmaceutica nacional.
6. Tercer país en America Latina con más radios y televisores.

Es cierto que algunas cifras han mejorado, pero también en los últimos 15 años en calidad han visto un deterioro progresivo.
50 años en cifras dicen muy poco de la bonanza de la revolución, aunque tengamos que poner en duda cualquier estadística que nos regalen.